Mi lista de blogs

martes, 9 de octubre de 2012

LA MODALIDAD ORACIONAL

 
Todas las gramáticas contemplan dos clasificaciones complementarias de la oración: según el dictum y el modus. El primer criterio es estrictamente sintáctico1; el segundo, atendiendo a la semántica cataloga las oraciones según la actitud comunicativa del hablante.
Teniendo en cuenta la multiplicidad de intenciones comunicativas posibles, no extrañará descubrir que dos insignes representantes de la gramática tradicional, Rafael Seco2 y Samuel Gili Gaya3, hayan elaborado dos inventarios dispares.
La clasificación propuesta por González Calvo4, al partir de los tres elementos básicos del proceso comunicativo (referente, emisor y receptor), reorganiza el listado de un modo memorable. Según la actitud del hablante ante el contenido de la enunciación distingue:

  • Oraciones enunciativas o referenciales: afirmativas o negativas.
  • Oraciones expresivas: desiderativas, dubitativas y exclamativas; y
  • Oraciones apelativas: interrogativas y exhortativas.

A) Oraciones simples enunciativas: afirmativas y negativas.

Semánticamente, predomina en ellas la comunicación del hecho (el referente) sobre la actitud del hablante ante el he­cho. El hablante “comunica” (afirmación, primera persona, tiem­po presente) al oyente (segunda persona), o a sí mismo (el ha­blante es entonces al mismo tiempo oyente: el lenguaje es comunicación y autoexpresión), un hecho, afirmándolo o ne­gándolo. Esta actitud del hablante ante el hecho no aparece ex­presa sintácticamente en la oración simple. […]
Morfosintácticamente, si el predicado lleva como núcleo una forma verbal conjugada (verbo predicativo o copulativo), las enunciativas van siempre en indicativo. La estructura sintáctica de la enunciativa expresa el objeto de la comunicación, aunque este objeto sea otra comunicación: Expuse (expresé, comuniqué, etc.) tus intenciones.
Suelen decir las gramáticas que las enunciativas afirmativas, frente a las negativas, no tienen forma especial. […]
Las enunciativas negativas tienen forma especial, pero, ade­más, pueden acoger también elementos lingüísticos que refuer­zan la negación con aquella variedad de matices actitudinales: ¡Pero si no ha aprobado!, ¡Claro que no ha aprobado!, Pues no lo sé, ¡Y que no contesta!, etc.”5


B) Oraciones expresivas: desiderativas, dubitativas y exclamativas.

Predomina en ellas la actitud del hablante ante el hecho que comunica. No es necesaria la actuación sobre el oyente que incluso puede no estar presente en el acto de comunica­ción, con lo que el hablante se expresa ante sí mismo (con más propiedad que en las enunciativas). En las expresivas, la nega­ción actúa de manera distinta a como lo hace en las referen­ciales.

1. Desiderativas

La actitud del hablante es “desear algo” (“yo deseo”: afir­mación, primera persona, tiempo presente como elementos pragmáticos). Semánticamente, el hecho (objeto del deseo) en sí no es verdadero ni falso: Ojalá apruebe no equivale a Apro­baré, y Ojalá no suspenda no equivale a No suspenderé. La afir­mación y la negación no recaen sobre el hecho en sí, sino sobre la actitud del hablante ante el hecho (“deseo que sí / no”). El hablante “desea” (nunca “no desea” en la oración simple) que el hecho sea o hubiera sido positivo o negativo pa­ra él:

Ojalá apruebe / Ojalá no suspenda.
Ojalá hubiera aprobado (“no aprobé”) / Ojalá no hubiera suspendido (“suspendí”).

[…] La estructura sintáctica explícita de las desiderativas expresa el ob­jeto del deseo, y si hay verbo, va siempre en modo subjuntivo: ¡Dios lo quiera! Las desiderativas pueden incluir en su estructu­ra sintáctica determinados elementos lingüísticos, como ojalá, así, que:

Ojalá me toque la lotería.
¡Así revientes, desgraciado!
Que te sea leve.

En Deseamos tu felicidad, No deseamos tu desgracia, etc., el verbo manifiesta el objeto, no de un deseo, sino de una comu­nicación (son oraciones enunciativas). Se comunica un hecho desiderativo; es decir, se comunica un deseo, no se desea un de­seo. Esto se ve más fácilmente cuando la primera persona no es­tá implicada en el sujeto (implícito o explícito) de la oración: Deseaban tu felicidad. 6


2. Dubitativas

La actitud del hablante es “duda + posibilidad sí/no” sobre el hecho. Es decir, el hablante duda […] sobre el hecho en cuestión y emite al mismo tiempo la posibilidad de que el hecho sea o haya sido positivo o negativo:

Quizás (no) vengan.
Tal vez (no) hayan venido.

La afirmación y la negación recaen sobre la actitud del ha­blante ante el hecho, no sobre el hecho en sí: Quizá me quiere no equivale a Me quiere, y Acaso no hayan llegado ano no equi­vale a No han llegado aún.
Morfosintácticamente, no llevan verbo de duda explícito. El verbo que aparece expresa el objeto de la “duda posibilidad”. Las dubitativas pueden incluir algún elemento de duda:
Tal vez, quizá(s), acaso, posiblemente, probablemente, seguramente, a lo mejor, lo mismo, igual (Lo mismo ­igual no nos castigan).7

3. Exclamativas

En contra de lo postulado por el Esbozo de la Real Academia8 “las excla­mativas son un subtipo de oraciones expresivas, pues predomi­na la actitud del hablante ante el hecho, y no es necesaria la presencia del oyente. Semánticamente, el hablante “pondera” en grado extremo, positiva o negativamente, un hecho. Como el hecho existe al margen de la ponderación (subjetiva) del ha­blante, el verbo va en indicativo en […] o en “infinitivo o subjuntivo”.9

¡Qué bonito es el cuadro! ¡Vaya tontería que acaba de decir!
¡Qué tenga que aguantar a este pelma todo el año!

Los elementos exclamativos más frecuentes son: qué, cuánto, cómo, vaya, menudo, valiente, etc.


C) Oraciones simples apelativas: interrogativas y exhortativas

Son dos los factores que caracterizan esta clase de oraciones simples:

  1. La actitud del hablante ante el hecho que comunica (“ordenar”, “rogar”, “recriminar”, “prohibir”, “pedir infor­mación”, etc.).
  2. Actuación necesaria sobre el oyente (para conseguir de él informes, actos u omisiones), por lo que su presencia es ineludible. […]

Podemos distinguir dos subtipos dentro de las apelativas.

1. Interrogativas
Las interrogativas pueden ser definidas por tres rasgos muy claros:

  1. Una entonación inconfundible.
  2. La flexibilidad posicional de los elementos de la oración condicionada por el tema:
¿Mi niño golpeó la pelota? ¿Golpeó La pelota mi niño?
  1. La marca de los pronombres y adverbios interrogativos.


2. Exhortativas

Semánticamente, con ellas se actúa sobre el oyente, no para recibir información, sino para conseguir de él actos u omisiones o para recriminarle. La actitud del hablante comprende “órde­nes”, “prohibiciones”, “ruegos”, “peticiones”, “súplicas”, “avisos” “consejos”, “recomendaciones”, “recriminaciones”, “reproches” “reprimendas”. La “recriminación” al oyente por hechos pasados puede tener en nuestra lengua una configuración morfosintác­tica peculiar: ¡Haberlo hecho antes!, ¡Haber llegado a tiempo! (en algunas zonas, ¡Lo hubierais hecho antes!). En el resto de ora­ciones simples exhortativas, el verbo puede aparecer en impe­rativo o en subjuntivo (las exhortativas negativas), y eso las caracteriza. […] A todo ello se añade el verbo en segunda persona, singular o plural, y que el llamado vocativo, tanto implícito como explícito, remite a la segunda persona. Las peculiaridades sintácticas se advierten también si el verbo va en infinitivo: ¡A callar!, ¡Callaros!10

**********

1    Según el dictum, la gramática tradicional establece, como se desprende de la caracterización expuesta en la definición de las funciones sintácticas oracionales (funciones primarias para André Martinet), dos grupos de estructuras: oraciones atributivas y oraciones predicativas. A su vez, éstas se subdividen en intransitivas, transitivas, pasivas, reflexivas, recíprocas e impersonales.
2   Seco presenta un inventario en el que contempla, “desde el punto de vista subjetivo”, dos subgrupos: respecto del predicado (indicativas, de posibilidad, dubitativas, exhortativas y optativas); y respecto del juicio (afirmativas, negativas, interrogativas y exclamativas). SECO, Rafael, Manual de gramática española, Editorial Aguilar, Madrid, 1954, página 193.
3    “Según la calidad psicológica del juicio” Gili Gaya distingue exclamativas, de posibilidad, dubitativas, interrogativas, afirmativas, negativas, optativas, y exhortativas. GILI GAYA, Samuel, Curso de sintaxis española, Vox, Barcelona, 1987 (1961) , pág. 40.
4     GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993.
5     GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993, páginas 49-50.
6    GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993, páginas 51-53.
7    GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993, página 53.
8    En el Esbozo no se singulariza este tipo de oración pues, al margen de la ento­nación (y la intensidad y la cantidad de las sílabas acentuadas o de las palabras que se sienten como más expresivas), las oracio­nes exclamativas no presentarían ninguna peculiaridad estructural distintiva.
9     GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993, página 59.
10   GONZÁLEZ CALVO, José Manuel, La oración simple, Cuadernos de lengua española, Arco, Madrid, 1993, páginas 61-62.
       Nótese que el ejemplo propuesto deliberadamente es incorrecto: callaos.

1 comentario:

  1. Muchas gracias por colgar este contenido. Es muy interesante, práctico y útil.

    ResponderEliminar