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lunes, 6 de febrero de 2017

SOBRE PLENILUNIO, Carmela Vázquez


Busca sus ojos, recordó, viendo unos ojos claros detrás de unas gafas de montura ligera, y a esa cara se le superpuso la del asesino de Fátima, aunque no se parecían nada entre sí, igual que se superponen dos juegos de facciones posibles en las laminas transparentes cuando se intenta obtener un retrato robot. Vio con toda claridad y detalle, como si estudiara una fotografía o un cuadro, una cara joven, bien afeitada, con el mentón ancho, los labios firmes, la mirada tranquila, los ojos inexpresivos y francos tras los cristales de esas gafas que sin duda eran de marca, tenían una montura dorada y muy fina que brillo un instante al sol. Pensó con estupor, con inesperada tranquilidad, «así que esta era la cara del que iba a ________», y en el interior de ese segundo que no llegaba a terminar comprendió que la verdadera sensación de la inminencia de la _______ solo puede conocerla quien está a punto de _______, que ninguna otra sensación en la vida se le parece o la anuncia: la calma, el asombro, la silenciosa detención del tiempo.
Antonio Muñoz Molina, Plenilunio, Alfaguara, Madrid, 1997.
&
Marc Quinn
 
Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario crítico sobre Plenilunio. Para ello puedes destacar la forma del discurso (técnicas narrativas, personajes, espacio, tiempo, estructura…) y la historia (temática). [10 puntos]


  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia. Completa los huecos de las palabras clave desaparecidas y di por qué son imprescindibles para entender esta secuencia. Señala el gazapo, si lo hubiere, y di por qué es relevante para entender este fragmento.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela. Temática de la novela.


***
Este fragmento de Plenilunio, novela de Antonio Muñoz Molina, corresponde al último capítulo de la novela justo cuando el etarra va a disparar al inspector.

Plenilunio cuenta la historia de un inspector que tras trasladarse a la ciudad de su adolescencia ha de resolver el caso de asesinato de una niña violada. Puede parecer que es una novela negra, en cambio, no lo es, ya que las violaciones no son lo más importante de la novela sino su enfoque moral. Trata diferentes temas, como la violencia, que se puede ver en dos situaciones. La primera, son las violaciones de las niñas, que son maltratadas por su agresor. La segunda, es sobre la vida pasada del inspector, sobre su estancia en Bilbao y las amenazas etarras sufridas. En la violencia, también se expresa el sufrimiento de las víctimas, tanto directamente, como pueden ser el caso del inspector, de Fátima y de Paula, como indirectamente, como la mujer del inspector, dado que esos años le han pasado factura (permanece ingresada en un centro psiquiátrico), o a las familias de las víctimas. Un tema bastante relevante es la sociedad en la que viven, en la que a nadie le interesa la vida de los demás, y esto hace que el asesino, por ejemplo, pueda ir andando con las niñas tranquilamente por la calle sin que nadie se alarme, o incluso entrar en un bar con la ropa manchada de sangre y el camarero ni se inmute. Un tema secundario, pero también importante es el amor. La relación amorosa que tiene el inspector con Susana Grey, de la que surge otro tema: el papel femenino de la novela. Susana Grey rompe todos los esquemas de esa época llevando ella las riendas de la relación que tiene con el inspector, y más adelante queriendo rehacer su vida.

Como bien se expuso antes, la novela, no es una novela negra, pero sí que tiene algunas técnicas narrativas de esta, como puede ser el suspense. Éste es utilizado para captar la atención del lector y que siga leyendo por la intriga que produce esta técnica narrativa. El autor utiliza la suspensión de la narración en ciertos capítulos, como en el que el asesino va a secuestrar a Paula, el capítulo concluye cuando este pulsa el botón de stop en el ascensor. El lector tendrá que esperar un capítulo para enterarse de lo que ocurrirá después. Esto mismo ocurre cuando Susana grey y el inspector quedan en el hostal. También es muy utilizado la técnica del contrapunto, que consiste en la yuxtaposición de distintas tramas, como son las violaciones, el pasado del inspector, el atentado que está siendo planeado para matarlo y su historia de amor con Susana. Por eso, los capítulos están narrados desde el punto de vista de un personaje con la técnica del multiperspectivismo; incluso hay capítulos donde se narra desde la perspectiva de dos personajes diferentes.
El narrador de Plenilunio es un narrador omnisciente en tercera persona que cuenta la historia a través de los personajes. Al saber todo de ellos, podemos conocer sus pensamientos y sus inquietudes. Y muchas veces nos contará detalles que ninguno de los personajes sabe, como el atentado que se está planeando en contra del inspector. A veces le da voz a los personajes con monólogos o diálogos. Nunca da su opinión acerca de nada, se mantiene neutral ante los hechos.
La estructura de esta obra es lineal con frecuentes flash-backs al pasado en los que se nos muestra la vida anterior del inspector, de Susana grey o incluso del padre Orduña.
El espacio y el tiempo es algo que el narrador no nos deja muy claro. Intuimos que la historia transcurre en un pueblo del sur de España sin costa, en la época de los 90 por su referencias a El Silencio de los corderos o al terrorismo etarra. La duración del tiempo interno de la novela ocupa aproximadamente unos meses.
Los personajes son caracterizados como grises, deprimidos y sin ganas de vivir, todos con problemas pasados que no han sido capaces de superar; el único personaje que lucha por superar su pasado es Susana Grey.
El inspector no tiene nombre, como el asesino; el narrador quiere que los reconozcamos por sus actos. Tampoco está descrito con mucha exactitud; sólo nos dice que es un hombre de mediana edad, con el pelo blanco y que viste inadecuadamente para el lugar donde vive ahora, ya que antes vivía en el País Vasco. Su vida allí fue muy dura: probablemente participó en acciones antiterroristas ilegales, se sintió constantemente amenazado; por ellos, se refugió en el alcohol y y visitó prostíbulos con frecuencia. Con su mudanza al sur, dejó de beber y pasó a ser un alma solitaria. Es muy minucioso en todo lo que hace, porque ha aprendido a vivir con miedo. Al principio de la novela vemos que está obsesionado con buscar los ojos del asesino, algo en lo que insistió el padre Orduña. Al final de la novela, cuando lo van a matar, vemos su obsesión por encontrar los ojos del asesino.
El asesino tampoco tiene nombre, y gracias a la investigación del asesinato de Fátima, Ferreras nos da detalles de su aspecto: es joven, tiene el pelo rizo y tiene un trabajo manual. Gracias al narrador y los monólogos interiores que tiene el asesino sabemos que tiene inseguridad por el tamaño de su miembro viril y sus problemas de erección. También nos muestra su fracaso familiar y el poco aprecio que siente hacia sus padres, ya que siempre los llama viejos y desea que se mueran. Siente que la Luna lo impulsa a actuar con violencia: las dos violaciones ocurren cuando hay luna llena, por ello, es fácil suponer que del papel tan importante de la luna en la novela procede el título.



Carmela Vázquez González
 

martes, 17 de enero de 2017

CARACTERIZACIÓN DEL PADRE ORDUÑA, Antonio Muñoz Molina



   Ahora las manos del padre Orduña eran lo más desconocido, lo más cambiado en él, manos grandes y endurecidas por años de trabajo físico, todavía con residuos de callos en las palmas, las manos de un obrero y no las de un cura, aunque también de eso se hubiese retirado hacía tiempo. Ahora no era más que un jubilado, dijo, un trasto viejo, amenazado siempre por un nuevo ataque de corazón, que tal vez lo mataría. [pp. 20-21]
[...]

   «Alabado sea Dios», dijo, después de unos segundos de vacilación, provocados sobre todo por la extrañeza de encontrar a alguien esperándolo en el pequeño recibidor. Él apenas recibía ya visitas, no como en otros tiempos, cuando aquella misma vivienda había sido lugar de consuelo, de discusión política, incluso de refugio, para algunos, en los tiempos difíciles. Una vez entró la policía, reventando la puerta, en busca de alguien que no estaba, revolvieron los libros y los papeles del padre Orduña y se marcharon dejándolo todo tirado por el suelo y la puerta medio arrancada de los goznes. De entonces quedaban algunas reliquias en las paredes, carteles de veinte años atrás que ahora eran increíblemente antiguos, un retrato del Che Guevara, un póster de Antonio Machado con algunos versos al pie, otro en el que se veía un mapa verde y blanco y una mujer joven y torpemente dibujada que parecía querer despertarse de un sueño o levantarse con dificultad del suelo: «Levántate y Anda, lucía», todos amarillentos, colgando flojamente de la pared, clavados con chinchetas. Quedaba, sobre todo, como un aire anticuado y familiar de penuria, las sillas y el sofá tapizados de plástico verde, con quemaduras viejas de cigarrillos, como en un piso de pobres, un frigorífico sobre el cual había, desde tiempos inmemoriales, un jarrón de cuello fino y largo, pintado de azul eléctrico, con flores secas, y al lado, en la pared, un calendario de los padres Reparadores, con una estampa rancia de la Sagrada Familia trabajando en el taller de carpintería de san José. [pp. 21-22]
 [...]
   Despojada de todo, su pequeña vivienda, tan angosta como un piso en una barriada obrera, tenía algo de museo involuntario de otro tiempo, no muy lejano, pero sí muy desacreditado, y hasta una gran parte de sus libros parecían reliquias de un pasado que dejó de ser moderno sin existir apenas, volúmenes de teología y de marxismo-leninismo, pasionales debates olvidados sobre la fe y el compromiso, sobre el Hombre, la Sociedad y la Trascendencia, diálogos de comunistas y católicos, incluso alguna novela vulgar de las que ahora se encontraban a precio ínfimo en las librerías de lance, de rancio título escandaloso, Los nuevos curas, Los curas comunistas. [pp. 22-23]
[...]
   Tampoco escribía tantas cartas como en el pasado. A lo que dedicaba una parte considerable del tiempo era a organizar su correspondencia, en la que había piezas de las que se enorgullecía mucho, como las cartas que le había escrito Louis Althusser a principios de los años setenta, o una escrita a máquina por Pier Paolo Pasolini acerca de su película El evangelio según San Mateo. [pp. 24-25]


   ...y una de las primeras cosas que había preguntado era si aún existía el internado de los jesuitas y si seguía viviendo uno de sus fundadores, aquel cura entonces joven que según él recordaba que le habían contado era pariente del general cuya estatua picoteada de disparos antiguos aún permanecía en el centro de la plaza...   [p.58]  
   [...]
   Era sobrino carnal del general Orduña, una de las mejores familias de aquí. Se puede imaginar el escándalo que se formó cuando se fue a vivir a aquel barrio nuevo de gitanos y gente maleante, el Vietnam. Primero se hizo peón de albañil. Luego entró de operario en la fundición, que había sido de su familia. Se lo puede figurar, en aquellos tiempos, un cura rojo. La gente decía que había cambiado la sotana por el mono azul. 
   —¿Alguna vez lo trajeron ustedes aquí? —Más de una. —En la cara del subinspector se formó una sonrisa recelosa y cariada: era un hombre con un aspecto insalubre y desalentado de funcionario viejo, con una nostalgia evidente de tiempos pasados—. La última tuvo que venir a sacarlo el secretario del obispo. Tenían una célula comunista en la residencia…  [p. 59]
[...]
  Nos matábamos a trabajar en los primeros años, en la ciudad nos criticaban que nos remangáramos las sotanas y nos pusiéramos a revolver cemento y a cargar ladrillos al mismo tiempo que los albañiles. Desconfiaban de nosotros, pero todavía no mucho. Entonces a nadie se le ocurría pensar que un cura fuera rojo. Imaginábamos una sociedad perfecta, como la Sagrada Familia, como las primeras comunidades de cristianos: el trabajo, la religión, los buenos alimentos, el aire libre, los dormitorios ventilados. Todo en aquellos años horrendos, los peores, cuando la gente se caía muerta de hambre por las calles y todavía escuchábamos de noche las descargas en el cementerio. Pero íbamos a construir aquí una Ciudadela de Dios, una isla de caridad y trabajo. Por eso el padre rector aceptó la idea de traer como internos a huérfanos del otro bando o a hijos de los que estuvieran en la cárcel.   [p 101]

[...]

   Leyó por encima la fecha y el encabezamiento, Madrid, la prosa cruenta y oficial que resumía en unas cuantas líneas su origen y la mancha con la que había nacido y el porvenir que se le asignaba, hallándose su madre falta de medios e incapacitada por enfermedad y su padre cumpliendo la arriba señalada condena, al leer eso sintió que enrojecía y que el padre Orduña iba a darse cuenta. El niño de la foto no era él y la noche en la que lo hicieron viajar en el vagón de tercera de un tren helado y lentísimo sin decirle adónde había sucedido en otra época del mundo, pero la vergüenza, y el remordimiento de sentirla, sí eran plenamente suyos, los atributos íntimos de su identidad personal.
   —Teníamos que enderezaros, que cristianizaros —dijo el padre Orduña—. Nos decían que os enviaban aquí para que os arrancáramos la mala simiente que vuestros padres os habrían inculcado en el alma. Éramos como misioneros, como evangelizadores.
   —¿Usted creía entonces en eso?
   —Por supuesto que lo creía. —Ahora fue el padre Orduña quien bajó la cabeza: cada cual lleva consigo su propio remordimiento, su variedad personal de vergüenza—. Yo tenía mis ideas sobre la caridad y los pobres, pero era un cura integrista. Había estado en la guerra en el lado de los que ganaron.
   —¿Cómo capellán?
   —No, hombre, ojalá. —El padre Orduña fingía ordenar sobre la mesa las cartulinas de un fichero de alumnos—. Pegando tiros, de alférez provisional. Lo de hacerme cura vino luego. Una vocación tardía. Como la tuya por las fuerzas del orden.  [pp. 115-116]

martes, 10 de enero de 2017

PLENILUNIO DECONSTRUIDO, Antonio Muñoz Molina [mix]


   La muerte de la niña parecía que hubiera despertado en la ciudad un miedo antiguo a las amenazas de la noche, y las calles se quedaban enseguida desiertas y la oscuridad parecía más profunda, y las luces más débiles. Los pasos de cualquiera sonaban como los pasos de ese hombre que buscaba el inspector, cualquier figura solitaria con la que se cruzase podía ser la misma que nadie vio subir del pequeño parque de la Cava en la noche del crimen, alguien que intentaría fingir una cierta naturalidad al regresar a la luz, que sin duda se había sacudido la tierra que le manchaba los pantalones y se había ordenado el pelo con los dedos mientras se deslizaba entre los setos abandonados, entre los bancos donde ya no se sentaban las parejas de novios y bajo las farolas que nunca estaban encendidas, porque cada fin de semana las apedreaban las cuadrillas de jóvenes que se iban a beber a los jardines. Pisaría los cristales de las farolas y de las botellas de cerveza mientras salía del parque, dejando atrás, en el terraplén, la mancha pálida bajo la luna de una cara con los ojos fijos y abiertos.
   La encontraron por casualidad unos barrenderos del ayuntamiento después de una noche y un día enteros de búsqueda. La luz del amanecer de aquel día habría ido definiendo la cara de la niña, el bulto de su cuerpo, que desde lejos había parecido como un montón de ropa tirada allí, en el terraplén, donde algunos desaprensivos tiraban basuras, cascos rotos de litronas, cartones de vino malo y de zumo de piña. La científica encontró rastros de sangre masculina, residuos de piel, pelos de la cabeza y del escroto, colillas con saliva. Iluminaba la cara de la niña la luz de las linternas y de los flashes que disparaba Ferreras, el forense, bajo las copas altas de los pinos. «Murió hacia las nueve, lo que no sabemos es cuánto tardó en morir». Tenía la boca taponada por algo, lo que la había asfixiado, un tejido desgarrado y manchado de sangre que el forense extrajo más tarde en el depósito, muy poco a poco, todavía húmedo, denso de babas, de sangre. «No hay restos de semen»,  le dijo al inspector Ferreras, señalando una de las manchas con la punta del bolígrafo, mientras se despegaba de las manos los guantes de goma con un ruido desagradable, y se las lavaba después bajo el agua caliente de un grifo. A su espalda, en la mesa permanecía tendido el cadáver amarillento, amoratado, desnudo y flaco, con las rodillas desolladas, con calcetines blancos.
   Fátima. Se llamaba Fátima. No había vuelto después de ir a comprar una cartulina y una caja de ceras a la papelería de enfrente.
   Cuando el inspector visitó su casa para entrevistar a sus padres, no pudo evitar contemplar las fotos de la primera comunión de la niña, componiendo las imágenes de una capilla sobre una repisa en el mueble del televisor.
   Así recibía Mágina al inspector en su regreso a la ciudad, con un caso igual y, a la vez, distinto a los que se había enfrentado en sus años de servicio en Bilbao: el mal cambia sus excusas y disfraces, pero daña lo mismo.
   De eso hablaba con el Padre Orduña en su primera visita de cortesía tras cuarenta años de ausencia.
   —Busca sus ojos—le había dicho el padre Orduña—. Recuerda que la cara es el espejo del alma.
   —En todos estos años he aprendido que es mucha la gente que no tiene alma.
   —Eso no es cierto. No hay nadie que no tenga alma, hasta el peor asesino fue creado por Dios a su imagen y semejanza.—replicó el padre Orduña.
   —¿Lo reconocería usted? —dijo el inspector—. ¿Sería capaz de identificarlo en una fila de sospechosos, como cuando nos ponía en fila a nosotros porque alguien había hecho una travesura y usted se nos quedaba mirando uno por uno y siempre encontraba al culpable?
   —Cristo supo que Judas era el traidor nada más que mirándolo.
   —Pero él actuaba con ventaja. Ustedes dicen que era Dios.

  1. Compara el primer capítulo de Plenilunio con el texto que ilustra esta entrada.
  2. ¿Qué pierde esta variación con respecto al original? Señala las virtudes de la variación (si las tuviese).
  3. Calcula a qué tipo de lectores se dirigen el original y la variación?
  4. Compara la configuración de los personajes en ambos textos.
  5. ¿Cuánta información se pierde en la variación?
  6. La mayoría de los textos de la variación proceden del original. Sin embargo, son  evidentes ciertas transformaciones en la voz narrativa. ¿Cuáles? 

viernes, 16 de diciembre de 2016

MODELO DE EXAMEN SOBRE PLENILUNIO [Y TIPO DE RESPUESTA]


  —La echa mucho de menos.
   No había preguntado: afirmaba. Pero el inspector, si se hubiera atrevido a decir la verdad, no habría contestado que sí. Quería que volviera, y no sólo del sanatorio, sino del túnel de desolación y mutismo en el que llevaba tanto tiempo sumida, pero no podía decir que añorara su presencia junto a él, que sintiera su falta en la casa al volver del trabajo. A nadie le podía decir que muchas veces había pensado dejarla, no porque deseara a otra mujer, a otras, sino simplemente porque no la quería, porque hubiera preferido estar solo, sin el continuo agobio de pensar que ella estaba esperándolo cuando tardaba, que estaba sufriendo cada gesto suyo de despego y frialdad: no era verdad que uno pudiera acostumbrarse a todo, ella no lo había logrado, después de tantos años.
   —Mire la luna —dijo Susana: se habían quedado los dos en silencio. Frente a ellos, por encima del valle ondulado de olivares y de la silueta negra de la sierra, la media luna blanca permanecía inclinada e inmóvil como un globo, cercada por una incandescencia fría que apagaba a su alrededor el brillo de las constelaciones—. Qué alta está la luna. ¿Conoce esa canción? Qué alta está la luna. Creo que va a sonar de un momento a otro. E. L. James creía de pequeña que todos los libros trataban de la luna. A mí me pasa eso con las canciones. Casi todas las que más me gustan tienen que ver con ella.
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.
***

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.

  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza los errores que contiene el texto y di por qué son relevantes en esta secuencia.
***
  El fragmento de la historia corresponde a la primera cita entre Susana Grey (antigua profesora de Fátima)  y el inspector.
   Susana le había propuesto ir a tomar algo a un local alejado de la ciudad al que solía ir sola. El inspector no contaba con ello, ambos salían del ascensor donde Fátima había sido raptada y acababan de escuchar, en la casa de la niña, cómo del otro lado del teléfono una voz repetía su nombre.
   El inspector aceptó, lo había cogido desprevenido. Él ni siquiera sabía si quería ir.
  Estaban en el coche de Susana e iban hablando, no iba a ser la primera vez que sucediera esto.
   La música que suena en el coche describe a Susana Grey. Siempre escucha a Ella Fitzgerald u otros artistas de jazz (en una escena posterior sonará Just friends para caracterizar la relación entre Susana y Ferreras). Pero lo más curioso es cómo la luna está siempre presente en las canciones que escucha, ya que hay que tener presente que el violador sólo actúa las noches de luna llena.
   La música hablará de Susana a lo largo de todo el libro, de la sumisión a su antes marido y de sus sentimientos.
   En el fragmento, los errores están relacionados con los artistas y las canciones y, por lo tanto, la descripción de Susana es otra y las sensaciones que se desprenden también. Nirvana no pertenece a su discoteca, la voz masculina y ronca de Leonard Cohen no suena en el coche y no es E. L. James, la autora de 50 sombras de Grey, quien creía que todos los libros hablaban de la luna.
   El inspector transmite frío. Su mujer está en un sanatorio porque él la llevó a un estado de ausencia y desolación durante los años pasados en Bilbao. No es capaz de tomar la determinación de dejarla, aunque tenga claro que no la quiere y, con todo, está dentro del coche de Susana escapando de la ciudad y el ruido de su vida.
   Todos los personajes que aparecen en la novela se van entrelazando de una forma u otra, como aquí el inspector y la que hasta hace un tiempo era una profesora totalmente desconocida para él. Cada personaje filtra su punto de vista en un capítulo mediante el narrador multiselectivo en estilo indirecto libre. El inspector piensa en este episodio “Quería que volviera, y no sólo del sanatorio...” como el violador piensa sobre sus padres en otros, o el padre de Fátima se siente culpable.
   El hecho de que un viaje en coche pueda ocupar casi un capítulo (en un libro con un argumento de novela negra) demuestra que el autor busca algo más. Se emplea una estructura de rebobinado reiterado en paralelo, esto es, los personajes cuentan la misma situación desde sus correspondientes perspectivas y reviven continuamente escenas del pasado. Tal estructura provoca un ritmo lento, que una vez más no se corresponde con la novela de género, y es que no lo es. El autor conduce al lector a la reflexión y se ayuda de todas las intervenciones, mediante el estilo indirecto libre, de los personajes.
   La luna, la música, el norte y el sur, las miradas... son excusas y elementos que se repiten una y otra vez y que no hablan de otra cosa que no sea la naturaleza perversa del hombre.

Lola Mosquera
&
Apollo 16 Onboard Photograph

PLENILUNIO, Antonio Muñoz Molina

ANTONIO MUÑOZ MOLINA, Plenilunio, Booket, 2013, 448 páginas. [9,95 €]


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Publicada en 1997 por Alfaguara, a lo largo de estos años conoce varias ediciones (Círculo de Lectores,  Seix Barral...). Ninguna va precedida de prólogo o estudio, por lo tanto, todas son idóneas.

Fechas probables del examen: 25 y 26 de enero.
[40 días / 11,2 páginas/día]

PREGUNTAS HABITUALES

  1. Temas de Plenilunio.
  2. Técnicas narrativas de la novela.
  3. Tiempo y espacio de la novela.
  4. Multiperspectivismo en Plenilunio. Punto de vista del narrador.

martes, 3 de noviembre de 2015

MODELO DE EXAMEN NOVIEMBRE 2015


   La televisión pública engaña a los espectadores y la escuela a los niños, porque celebran Halloween diciendo que celebran el samaín. El Samahaim era una celebración en memoria de los antepasados. Los celtas no salían a la calle para meterse miedo unos a otros; se reunían, comían y bebían juntos en memoria de sus antepasados. El magosto tradicional mantiene el espíritu de la fiesta celta. Un grupo de personas asan las castañas y todas juntas las comen bebiendo vino y cantando. Luego, con la cara tiznada, se van a la taberna o a una casa a cenar y continúan bebiendo. Los celtas decían que el que no prestaba su razón a los antepasados, perdiéndola por la abundancia de bebida, podría perderla luego en la vida de todos los días. Esto se expresa con aquel dicho: «Os meniños i o borracho dicen o que ten debaixo do papo»; es decir, prestan su voz a la verdad que viene del otro mundo.

MANUEL MANDIANES, La Voz de Galicia, 31 de octubre de 2015.

  1. Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en negrita en el texto. [1 punto]
  2. Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1,5 puntos]
  3. Redacta un comentario crítico sobre el texto, manifestando tu acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con corrección y adecuación. [1,5 puntos]
  4. Indica el tipo de unidad gramatical y la función sintáctica desempeñada por elementos subrayados en el texto. [1 puntos]
  5. (a) Escribe un texto congruente en el que utilices una oración final, una adversativa, una consecutiva y una adjetiva o de relativo. (b) Escribe un texto congruente en el que emplees cuatro valores distintos del pronombre se. Explícalos. [1 puntos]
  6. Plenilunio: suspense, contrapunto y multiperspectivismo. [1 punto] 
  7. La literatura en el siglo XVIII: prosa didáctica y teatro. [1 punto] 
  8. Sitúa el fragmento en la obra y da los rasgos fundamentales de los dos personajes que aparecen. Detecta el gazapo que contiene el texto.  [2 puntos]
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.

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MATERIALES DE REFERENCIA

Para responder las preguntas 4 y 5, pueden ser consultados los apuntes sobre Clases de palabras (en particular para los valores del pronombre se), La oración simple: funciones sintácticas oracionales y La oración compuesta de la gramática tradicional. 

Para responder a las preguntas sobre Plenilunio es imprescindible haber leído con detenimiento la obra y haberla comprendido plenamente. El Estudio sobre Plenilunio de Antonio Muñoz Molina contiene las respuestas a las cuestiones más reiteradas en el examen de selectividad. 
En este primer examen sólo hay un tema de historia de la literatura: La literatura española en el siglo XVIII a través de la prosa didáctica y el teatro.

 

lunes, 26 de octubre de 2015

MODELO DE RESPUESTA AL CONTROL DE LECTURA

  —La echa mucho de menos.
   No había preguntado: afirmaba. Pero el inspector, si se hubiera atrevido a decir la verdad, no habría contestado que sí. Quería que volviera, y no sólo del sanatorio, sino del túnel de desolación y mutismo en el que llevaba tanto tiempo sumida, pero no podía decir que añorara su presencia junto a él, que sintiera su falta en la casa al volver del trabajo. A nadie le podía decir que muchas veces había pensado dejarla, no porque deseara a otra mujer, a otras, sino simplemente porque no la quería, porque hubiera preferido estar solo, sin el continuo agobio de pensar que ella estaba esperándolo cuando tardaba, que estaba sufriendo cada gesto suyo de despego y frialdad: no era verdad que uno pudiera acostumbrarse a todo, ella no lo había logrado, después de tantos años.
   —Mire la luna —dijo Susana: se habían quedado los dos en silencio. Frente a ellos, por encima del valle ondulado de olivares y de la silueta negra de la sierra, la media luna blanca permanecía inclinada e inmóvil como un globo, cercada por una incandescencia fría que apagaba a su alrededor el brillo de las constelaciones—. Qué alta está la luna. ¿Conoce esa canción? Qué alta está la luna. Creo que va a sonar de un momento a otro. Stephenie Meyer creía de pequeña que todos los libros trataban de la luna. A mí me pasa eso con las canciones. Casi todas las que más me gustan tienen que ver con ella.
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.
***

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.

  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza los errores que contiene el texto y di por qué son relevantes en esta secuencia.
***
  El fragmento de la historia corresponde a la primera cita entre Susana Grey (antigua profesora de Fátima)  y el inspector.
   Susana le había propuesto ir a tomar algo a un local alejado de la ciudad al que solía ir sola. El inspector no contaba con ello, ambos salían del ascensor donde Fátima había sido raptada y acababan de escuchar, en la casa de la niña, cómo del otro lado del teléfono una voz repetía su nombre.
   El inspector aceptó, lo había cogido desprevenido. Él ni siquiera sabía si quería ir.
  Estaban en el coche de Susana e iban hablando, no iba a ser la primera vez que sucediera esto.
   La música que suena en el coche describe a Susana Grey. Siempre escucha a Ella Fitzgerald u otros artistas de jazz (en una escena posterior sonará Just friends para caracterizar la relación entre Susana y Ferreras). Pero lo más curioso es cómo la luna está siempre presente en las canciones que escucha, ya que hay que tener presente que el violador sólo actúa las noches de luna llena.
   La música hablará de Susana a lo largo de todo el libro, de la sumisión a su antes marido y de sus sentimientos.
   En el fragmento, los errores están relacionados con los artistas y las canciones y, por lo tanto, la descripción de Susana es otra y las sensaciones que se desprenden también. Nirvana no pertenece a su discoteca, la voz masculina y ronca de Leonard Cohen no suena en el coche y no es Stephenie Meyer quien creía que todos los libros hablaban de la luna.
   El inspector transmite frío. Su mujer está en un sanatorio porque él la llevó a un estado de ausencia y desolación durante los años pasados en Bilbao. No es capaz de tomar la determinación de dejarla, aunque tenga claro que no la quiere y, con todo, está dentro del coche de Susana escapando de la ciudad y el ruido de su vida.
   Todos los personajes que aparecen en la novela se van entrelazando de una forma u otra, como aquí el inspector y la que hasta hace un tiempo era una profesora totalmente desconocida para él. Cada personaje filtra su punto de vista en un capítulo mediante el narrador multiselectivo en estilo indirecto libre. El inspector piensa en este episodio “Quería que volviera, y no sólo del sanatorio...” como el violador piensa sobre sus padres en otros, o el padre de Fátima se siente culpable.
   El hecho de que un viaje en coche pueda ocupar casi un capítulo (en un libro con un argumento de novela negra) demuestra que el autor busca algo más. Se emplea una estructura de rebobinado reiterado en paralelo, esto es, los personajes cuentan la misma situación desde sus correspondientes perspectivas y reviven continuamente escenas del pasado. Tal estructura provoca un ritmo lento, que una vez más no se corresponde con la novela de género, y es que no lo es. El autor conduce al lector a la reflexión y se ayuda de todas las intervenciones, mediante el estilo indirecto libre, de los personajes.
   La luna, la música, el norte y el sur, las miradas... son excusas y elementos que se repiten una y otra vez y que no hablan de otra cosa que no sea la naturaleza perversa del hombre.

Lola Mosquera Sánchez

domingo, 23 de noviembre de 2014

MODELO DE EXAMEN 1ª EVALUACIÓN 2º BACHILLERATO

DE MENTES SUPERFICIALES

    No es solo un juego de palabras. Es lo que dice Nicholas Carr en su libro sobre cómo Internet y sus páginas más usadas nos están haciendo puré la mente y nos están convirtiendo (pervirtiendo) en seres desinformados de tan informados que estamos. Según Carr, la ciencia habla claro en ese sentido: «La habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más». Él dice que lo suyo no es un manual de autoayuda. Solo alerta. Tenemos toda la libertad de elegir si queremos seguir deshumanizándonos y uniformándonos (bebemos de las mismas aplicaciones). Contra Carr, expertos han dicho que no hay tal peligro. Que en realidad Internet es una vuelta a lo natural. Que lo natural en el ser humano ha sido estar alerta. Que fue al revés. Que el hombre tuvo que adaptarse a Gutenberg y las largas lecturas. Que lo natural es la multitarea. El debate es fascinante. Carr propone frente a esa supuesta tiranía de la distracción, de link en link, la concentración de toda la vida. «La mente necesita concentración y contemplación abierta para que lleguen las ideas, la creatividad». Pero el propio Carr cae en el pecado. Y reconoce que el enemigo es enorme «porque es útil, entretenido y divertido». A él, de momento, ir contracorriente en el océano de Internet le ha salido muy rentable. Sus libros, versión papel o versión digital, se devoran.

CÉSAR CASAL, La Voz de Galicia, 29 de octubre de 2014.


CUESTIONES

  1. Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en el texto: Internet, empatía, multitarea, debate, pecado. [1 punto]
  2. Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1,5 puntos]
  3. Redacta un comentario critico sobre el texto, manifestando tu acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con corrección y adecuación. [1,5 puntos]
  4. Indica el tipo de unidad gramatical y la función sintáctica desempeñada por elementos subrayados en ele texto. [1 punto]
  5. Plenilunio de Antonio Muñoz Molina, ¿novela negra? [1 punto]
  6. El realismo mágico en Crónica de una muerte anunciada. [1 punto]
  7. La literatura en el siglo XVIII: prosa didáctica y teatro. [1 punto]
  8. Principales características del Romanticismo. [1 punto]
  9. Completa la definición o lo definido: [1 punto]
  • Hizo la autopsia a Santiago Nasar:
  • Escribió Rimas y leyendas: 
  • Nasar sólo se enamoró verdaderamente de: 
  • Escribió El sí de las niñas:
  • Sólo bebe Coca Cola:
  • Lázaro Aponte:

domingo, 2 de noviembre de 2014

MODELO DE EXAMEN PRIMERA EVALUACIÓN




    En algún momento de los últimos años las mujeres nos empezamos a estafar. Ya me dirán cómo explicamos que individuas cultas e inteligentes, bellezones con muchos posibles, tías estupendas, señoras de los pies a la cabeza sucumban a esa presión por paralizar el tiempo que finalmente las convierte en monstruos. A cada vez más mujeres les cuesta encontrarse la guapura en sus imperfecciones, en esta estafa colectiva que impone un ideal uniformado que penaliza a las que rompen el molde. O eso creemos.
   Cincuenta años después de la revolución feminista, 165 después de las cuáqueras sufragistas, ¡¡65 después de que Simone de Beauvoir escribiera El segundo sexo!!, la mujer del siglo XXI está enferma de autoestima.
   Manuel Femández Blanco, psicoanalista, me ratificaba estos días que las relaciones sexuales se construyen hoy a través del porno y que la dependencia afectiva de las crías es más intensa que nunca. Escucho cómo una veinteañera confirma que muchas personas tildan de zorras a las mujeres con el sexo aventurero mientras que los chicos con una entrepierna de trotamundos son unos campeadores. ¿Qué ha pasado con los últimos treinta años? ¿Por qué extraños derroteros se ha desarrollado la mujer? La lista de estereotipos es atosigante: se sospecha de los hombres que sucumben a los brazos de la mujer madura; el declive reproductivo sigue siendo un pasaporte indefectible hacia la jubilación social; el declive físico se tolera en los hombres y se desprecia en las mujeres; las portadas de las revistas proyectan seres inventados con el ratón del phohoshop y la publicidad (ah! la publicidad...) vende mujeres sumisas o putas o vírgenes o enfermas. El último editorial de moda de la revista Interview enseña a un grupo de modelos cubiertas con ropa de grandes firmas y rodeadas de basura... Las fotos, en esta página. Sin comentarios.

FERNANDA TABARÉS, Fulanas o sumisas, La Voz de Galicia, A Coruña, 1 de noviembre de 2014. [adaptación]

CUESTIONES

  1. Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en el texto: sucumban, sufragistas, autoestima, estereotipos, declive. [1 punto]
  2. Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1,5 puntos]
  3. Redacta un comentario critico sobre el texto, manifestando tu acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con corrección y adecuación. [1,5 puntos]
  4. Busca en el texto una palabra derivada por prefijación, una derivada por sufijación, y una parasintética. [1 punto]
  5. Indica el tipo de unidad gramatical y la función sintáctica desempeñada por elementos subrayados en ele texto. [2 puntos]
  6. Escribe un texto congruente que contenga entre sus unidades: una oración impersonal; una oración pasiva con Complemento Agente explícito; una secuencia en la que aparezca el Complemento directo repetido (anafórica o catafóricamente); y, por último, un Complemento Predicativo (de sujeto o de cd). [1 punto] 
  7. Técnicas narrativas (tipos de narrador, espacio, tiempo, personajes, estructura...) en Plenilunio de Antonio Muñoz Molina, [1 punto]
  8. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia. Señala qué técnicas narrativas características de la novela hallas en él. Indica si el texto contiene algún error y di por qué es relevante. [1 punto]
   Por azar había puesto una de las cintas que a Susana le gustaban más y la dejaban más triste, la marcha de las Valkirias de Wagner. Qué raro, pensó, que ya me sepa hasta nombres de compositores. Condujo unos minutos escuchando la música, pero la interrumpió muy pronto, avergonzado de la efusión sentimental que le provocaba, y también de la evidencia de su propia deslealtad, que lo convertía ahora mismo, en la soledad del coche, mirando su cara con gafas oscuras en el espejo de la izquierda, en una especie de actor. Pensaba que ya no tenía derecho a conmoverse con lo que gracias a Susana le había sido ofrecido, lo que en realidad no era suyo ni podía serlo ni le correspondía, y le sería retirado por tanto al alejarse de ella. Quizás le había sido retirado ya, y ahora usurpaba emociones que no le pertenecían.
   Cuando subiera al coche, su mujer le preguntaría extrañada por todas esas cintas, si es que se fijaba, si era verdad que había salido de la atenuada catalepsia de los últimos meses. No sabía que te gustara tanto la música, diría, tal vez ya sospechando, a punto de fijarse también en algunas variaciones sutiles y a la vez cautelosas en el vestuario, en la corbata, incluso en la simple manera de mirar. «Tú no te das cuenta, pero ya no miras como antes», le había dicho Susana, mirándose los dos en el espejo del lavabo, en casa de ella, los dos desnudos, despeinados, con un brillo idéntico de satisfacción y abandono en los ojos.

jueves, 30 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 02


  —La echa mucho de menos.
   No había preguntado: afirmaba. Pero el inspector, si se hubiera atrevido a decir la verdad, no habría contestado que sí. Quería que volviera, y no sólo del sanatorio, sino del túnel de desolación y mutismo en el que llevaba tanto tiempo sumida, pero no podía decir que añorara su presencia junto a él, que sintiera su falta en la casa al volver del trabajo. A nadie le podía decir que muchas veces había pensado dejarla, no porque deseara a otra mujer, a otras, sino simplemente porque no la quería, porque hubiera preferido estar solo, sin el continuo agobio de pensar que ella estaba esperándolo cuando tardaba, que estaba sufriendo cada gesto suyo de despego y frialdad: no era verdad que uno pudiera acostumbrarse a todo, ella no lo había logrado, después de tantos años.
   —Mire la luna —dijo Susana: se habían quedado los dos en silencio. Frente a ellos, por encima del valle ondulado de olivares y de la silueta negra de la sierra, la media luna blanca permanecía inclinada e inmóvil como un globo, cercada por una incandescencia fría que apagaba a su alrededor el brillo de las constelaciones—. Qué alta está la luna. ¿Conoce esa canción? Qué alta está la luna. Creo que va a sonar de un momento a otro. Stephenie Meyer creía de pequeña que todos los libros trataban de la luna. A mí me pasa eso con las canciones. Casi todas las que más me gustan tienen que ver con ella.
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.

***

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.

  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza los errores que contiene el texto y di por qué son relevantes en esta secuencia.

***
  El fragmento de la historia corresponde a la primera cita entre Susana Grey (antigua profesora de Fátima)  y el inspector.
   Susana le había propuesto ir a tomar algo a un local alejado de la ciudad al que solía ir sola. El inspector no contaba con ello, ambos salían del ascensor donde Fátima había sido raptada y acababan de escuchar, en la casa de la niña, cómo del otro lado del teléfono una voz repetía su nombre.
   El inspector aceptó, lo había cogido desprevenido. Él ni siquiera sabía si quería ir.
  Estaban en el coche de Susana e iban hablando, no iba a ser la primera vez que sucediera esto.
   La música que suena en el coche describe a Susana Grey. Siempre escucha a Ella Fitzgerald u otros artistas de jazz (en una escena posterior sonará Just friends para caracterizar la relación entre Susana y Ferreras). Pero lo más curioso es cómo la luna está siempre presente en las canciones que escucha, ya que hay que tener presente que el violador sólo actúa las noches de luna llena.
   La música hablará de Susana a lo largo de todo el libro, de la sumisión a su antes marido y de sus sentimientos.
   En el fragmento, los errores están relacionados con los artistas y las canciones y, por lo tanto, la descripción de Susana es otra y las sensaciones que se desprenden también. Nirvana no pertenece a su discoteca, la voz masculina y ronca de Leonard Cohen no suena en el coche y no es Stephenie Meyer quien creía que todos los libros hablaban de la luna.
   El inspector transmite frío. Su mujer está en un sanatorio porque él la llevó a un estado de ausencia y desolación durante los años pasados en Bilbao. No es capaz de tomar la determinación de dejarla, aunque tenga claro que no la quiere y, con todo, está dentro del coche de Susana escapando de la ciudad y el ruido de su vida.
   Todos los personajes que aparecen en la novela se van entrelazando de una forma u otra, como aquí el inspector y la que hasta hace un tiempo era una profesora totalmente desconocida para él. Cada personaje filtra su punto de vista en un capítulo mediante el narrador multiselectivo en estilo indirecto libre. El inspector piensa en este episodio “Quería que volviera, y no sólo del sanatorio...” como el violador piensa sobre sus padres en otros, o el padre de Fátima se siente culpable.
   El hecho de que un viaje en coche pueda ocupar casi un capítulo (en un libro con un argumento de novela negra) demuestra que el autor busca algo más. Se emplea una estructura de rebobinado reiterado en paralelo, esto es, los personajes cuentan la misma situación desde sus correspondientes perspectivas y reviven continuamente escenas del pasado. Tal estructura provoca un ritmo lento, que una vez más no se corresponde con la novela de género, y es que no lo es. El autor conduce al lector a la reflexión y se ayuda de todas las intervenciones, mediante el estilo indirecto libre, de los personajes.
   La luna, la música, el norte y el sur, las miradas... son excusas y elementos que se repiten una y otra vez y que no hablan de otra cosa que no sea la naturaleza perversa del hombre.

Lola Mosquera Sánchez

miércoles, 29 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 01




   Si él quiere, si le da la gana, si le sale de la punta de la polla, cualquier cosa que se le ocurra puede hacerla y no pasa nada, parecerá luego que ha soñado y sin embargo será real, saldrá en los periódicos y en el telediario de las tres. Si él quiere, si le da la gana, ahora puede cruzar a la zona ajardinada del centro de la plaza y entrar en la cabina que hay junto a la estatua, y marcar el número de la comisaría, preguntando por el inspector jefe, con la voz suave, pero no tanto, está visto que si se habla con educación no le hacen caso a uno, la voz suave pero mandando, tengo una cosa muy importante que decirle: desde la misma cabina vería la sombra alejarse de los cristales del balcón para contestar la llamada. Puede llamar y colgar cuando alguien se ponga, puede decirlo y colgar enseguida, o mantener una conversación con el inspector, como el asesino de Psicosis, que ha visto muchas veces, aunque le parece demasiado adornada y fantástica. Puede decirle al inspector jefe quién es él y qué ha hecho y qué puede hacer cuando y donde le dé la gana y colgar luego y salir de la cabina y no va a pasarle nada, puede llamar al programa de la madrugada donde tanta gente se pone misteriosa para contar majaderías y contarle a la puta de la locutora algo que le corte de verdad la respiración.
   Pero hay algo más, algo todavía más excitante, tan tentador que no sabe si puede o si quiere resistirse. Lo piensa al ver a un cura viejo que camina delante de él hacia la calle Mesones y la calle Nueva, pasados los soportales del Monterrey. No lleva sotana, pero él sabe que es un cura, lo conoce de siempre, un cura viejo, de toda la vida, que...

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Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.
  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza el error que contiene el texto. Di por qué es relevante. Completa la descripción truncada.
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   El fragmento de la novela Plenilunio que se presenta corresponde al momento en que el asesino sale de su casa y camina hasta la plaza del General Orduña. Allí pasa por delante de la comisaría y pregunta al guardia si hay noticias sobre el caso de Fátima. Cuando este le contesta de malas maneras que él no está ahí para dar ruedas de prensa, el asesino explota en un arrebato de egolatría, por eso afirma que podría matarlo y no pasaría nada.
   En este capítulo, dedicado íntegramente al asesino, se da a conocer de un modo más visible su egocentrismo enfermizo (visible, por ejemplo, cuando presume de poder matar al guardia impunemete). También es evidente su perversa exhibición de poder y su infantil sentimiento de invencibilidad, por ejemplo, cuando se expone que él podría llamar al inspector y contarle lo que ha hecho y no importaría, ya que no tiene manera de saber quién es o de atraparlo.
   Otro aspecto que muestra este capítulo, en relación a la personalidad del asesino, es su odio constante hacia todo, hacia la lencería de mujer demasiado cara, hacia los andares del Padre Orduña, a quien caracteriza como viejo senil, mostrando su desprecio hacia la gente mayor, describiéndose, en cambio, a sí mismo como a un abnegado hombre que no hace más que trabajar y al que todo y todos maltratan.
   Esta novela, Plenilunio, está escrita desde la visión de varios personajes. El narrador viaja de la visión del mundo del inspector a la mente de Susana Grey y de esta deriva, por ejemplo, a la del asesino. Pero entre las historias paralelas que se cuentan siempre hay conexiones o cruces de caminos. El inspector investiga el caso del asesinato de Fátima y a su vez conoce a Susana Grey, que era profesora de la niña, y crea un vínculo con ella, puesto que ella compra habitualmente en la pescadería donde trabaja el asesino.
   En cuanto al estilo narrativo de esta novela, el narrador utiliza frecuentísimamente el estilo indirecto libre, generando en el lector la duda sobre la certeza de la historia, ya que a pesar de ser un narrador omnisciente es parcial y omite información que nos concede cuando a él le interesa por lo que se convierte en no fidedigno.
   La estructura de esta novela es digresiva, es decir, causa la sensación de contarnos lo mismo en cada capítulo, pero siempre con un matiz más, con un nuevo flash back relevante o un detalle que desvela algo. Con esto consigue que se necesite comprender cada uno de los datos que ha ido deslizando sutilemente en el desarrollo de la historia.
   El error presente en este fragmento es el título de la película a la que hace alusión el asesino, el título real es El silencio de los corderos. Esto es relevante ya que el asesino se compara con el asesino de dicha película y esto perdería el sentido si fuese Psicosis.
   La descripción del Padre Orduña se puede completar con un texto similar a este: […] que lleva una cruz de madera colgada al cuello, que andaba con la cabeza baja y el mentón pegado al pecho, arrastrando los pies.