Mi lista de blogs

Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de octubre de 2015

LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVIII A TRAVÉS DE LA PROSA DIDÁCTICA Y EL TEATRO




    1. La Ilustración.



El siglo XVIII se conoce en Europa como el “Siglo de las Luces”, por el intento de analizar la realidad y el espíritu humano a la luz de la razón. La Ilustración es el movimiento cultural político y filosófico que se desarrolló durante este siglo y que supuso una revisión crítica de las ideas y valores dominantes hasta ese momento:



  • Los ilustrados confiaban en la razón y en la ciencia como fuente de conocimiento y rechazaban el principio de autoridad (el saber basado en la revelación religiosa o en la tradición).
  • Pertenecientes en su mayor parte a una burguesía culta, los ilustrados cuestionaban los privilegios de la nobleza y del clero, y defendían la libertad y la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos.
  • Consideraban la educación el principal instrumento para conseguir una sociedad más justa y próspera.



En España, las corrientes racionalistas llegarán con retraso debido al aislamiento y decadencia de la sociedad española desde el siglo XVII. En general, el pensamiento ilustrado fue rechazado por gran parte del clero y la nobleza y por el pueblo, que veían en esas ideas el germen de la herejía religiosa, la descomposición política y la imposición de una moda extranjerizante. Como en el resto de Europa, la Ilustración fue promovida por la burguesía, la baja nobleza y algunos sectores del clero más culto y liberal, a partir de su principal foco de irradiación: la corte del rey Carlos III y sus ministros reformistas (1759-1788).

La Ilustración llegó a España con la dinastía borbónica (y con ella la influencia francesa), que implantó el llamado despotismo ilustrado1. Las ideas ilustradas penetraron lentamente en nuestro país durante los reinados de Felipe V (1700-1746), Fernando VI (1746-1759) y, sobre todo, Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808).

En esta época se reformó la enseñanza y se sistematizó el estudio de las ciencias, que avanzaba notablemente. Se creó la Real Academia Española, hecho de gran importancia para la fijación y normalización del castellano, así como otras instituciones culturales y científicas como la Biblioteca Nacional, el Jardín Botánico de Madrid (fundado por Fernando VI con el fin de catalogar plantas de América, fomentar expediciones y estimular la enseñanza), el Museo del Prado o numerosas Asociaciones de Amigos del País, que promovían el estudio de la ciencia moderna, las artes y la modernización de España.




1 Forma de gobierno que, bajo el lema “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, pretendía impulsar el progreso y bienestar de la población, sin que el monarca renunciara, por ello, al poder absoluto.


lunes, 26 de octubre de 2015

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL ESTUDIO DE LA LITERATURA. LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII


LA LITERATURA DEL SIGLO XVIII


   La literatura es un arte verbal surgido en unas determinadas coordenadas espaciales y temporales [1], creado por un individuo que pertenece a un grupo social [2] regido por una ideología imperante, grupo social que reconoce como propio un sistema de referencias culturales nítidamente codificado. El arte es, en consecuencia, un producto social que reflejará, consciente o inconscientemente, el diálogo que establece un autor con la ideología imperante en su tiempo.

   Mientras Europa vive, durante el siglo XVIII, una época de transformaciones que consolida el declive del Antiguo Régimen [3] y abre paso a la Modernidad, España, un arruinado antiguo Imperio que aún no ha terminado de asumir su papel secundario, se mantiene muy lejos de las circunstancias que permiten la aparición del pensamiento Ilustrado, y por lo tanto, también se muestra ajena a sus postulados:
  • El Racionalismo. El fundamento del conocimiento se encuentra en la Razón y no en instancias superiores como Dios, la tradición, las costumbres o la autoridad de antiguos escritores. La fundamentación racional del saber favorece lógicamente el desarrollo científico y técnico.
  • El Progreso. Se tiene la idea de que el dominio de la Naturaleza hace al hombre dueño de su futuro, que puede mejorar indefinidamente. Se trata ésta de una nueva Utopía que permite albergar la esperanza de una mejora constante de las condiciones de vida, tanto materiales como espirituales, y que, por tanto, ha de hacer posible la felicidad en la Tierra misma, sin necesidad de posponerla a paraísos religiosos que llegarían después de la muerte.
  • Lo natural. La razón se aplica también a esferas del conocimiento no estrictamente materiales como la filosofía, el derecho, la moral o la religión. En estos campos se abandona la idea de que existan verdades absolutas o reveladas y se insiste en el concepto de que algo es más humano cuanto más conforme está con su naturaleza. De modo que, frente al derecho de inspiración divina, se defenderán ideas jurídicas basadas en el Derecho Natural; frente a las normas morales predicadas por las diversas religiones, se opondrán criterios éticos derivados de una moral natural, y frente a las disquisiciones teológicas escolásticas que han dominado la especulación filosófica durante siglos, se extiende ahora la Filosofía de la Naturaleza. En el terreno religioso es frecuente el deísmo (creencia en un ser superior que no responde a ninguno de las religiones concretas, a las cuales niega) o el ateísmo.
  • El reformismo. Los ilustrados aspiran a que sus ideales tengan una concreción práctica en la realidad, por lo que proponen reformas sociales, económicas y políticas que los hagan posibles. En este sentido, ideología ilustrada y despotismo ilustrado son inseparables, puesto que éste es la formulación política de aquélla.
  • El utilitarismo. Los avances científicos-técnicos, el anhelo de saber y las reformas sociales deben tener como guía la utilidad para la comunidad. Frente a las concepciones religiosas y metafísicas de tiempos anteriores, se impone ahora una concepción materialista y burguesa del mundo para la cual lo importante es aquello que es útil. Ello implica también un cambio de valores morales: la virtud se relaciona ahora con su utilidad, por lo que un hombre es tanto más virtuoso cuanto más útil resulta a sus conciudadanos.
   Una minoría de la elite cultural española, los intelectuales denominados despectivamente “afrancesados”, agujereará ese muro cerrado sobre sí mismo para que penetre por esa rendija algo de la claridad del considerado “Siglo de las Luces”.   

***
[1] “Palabra en el tiempo” para Antonio Machado. Esta dimensión histórica exige del receptor una contemplación no ingenua: un buen lector de una obra anterior a su tiempo deberá situarse en la posición de los contemporáneos del texto leído. Es cierto que lo que define a los textos clásicos es su capacidad de no caducar, pero esa no caducidad ha de ser perseguida por el lector en un esfuerzo de reactualización: hemos de pensar desde el otro. Cuando se lee un texto medieval es imprescindible considerar cuál es la imagen del mundo en el medievo, cuál es la capacidad científica y técnica, cuáles son los referentes filosóficos...
[2] La literatura es, pues, un producto social que sirve para comunicar y ofrece el conocimiento.    
[3] Es en este momento cuando se comienza a liquidar un sistema de valores cuyas raíces pueden ser halladas en la Edad Media.


lunes, 2 de junio de 2014

PENSAMIENTO Y CULTURA EN EL SIGLO XVI: EL RENACIMIENTO 01



EL ORIGEN DEL CAPITALISMO

   La concepción capitalista de la economía se fue conformando a lo largo del Renacimiento. Durante la Edad Media, la riqueza había sido considerada patrimonio exclusivo de la nobleza y de la Iglesia. El sistema estamental otorgaba una obligación a cada grupo social y el peso de la producción económica recaía sobre el pueblo llano; la riqueza de nobles y clérigos debía servir, entre otras cosas, para atender las necesidades del pueblo en caso de malas cosechas. La propiedad privada existía, pero el sentimiento colectivo de cada estamento borraba muchos deseos individuales. La reaparición de las ciudades y las prácticas artesanales y comerciales abrieron un nuevo campo en materia laboral, se podía trabajar en otras actividades que no fueran las agrícolas. Pero hasta que no se impuso la economía monetaria, las cosas no cambiaron realmente.
   Durante muchos siglos la idea de riqueza había ido unida a la de posesión de tierras y, de hecho, muchos de los primeros comerciantes invirtieron sus ganancias en la compra de terrenos. Pretendían con ello emular a los señores feudales, que no sólo habían poseído tierras, sino que éstas habían sido, en gran medida, la fuente de su poder político y jurídico, pero la aparición de las monarquías autoritarias rompió el sistema estamental, al arrebatar a los señores feudales el poder político y jurídico, que hasta entonces habían ostentado. A partir de ese momento, la riqueza ya sólo podía ofrecer el poder económico y la mentalidad colectiva fue cambiando poco a poco sus criterios.
   El dinero ya no tenía por qué emplearse en la compra de terrenos, pues el poder que ofrecía era el económico y ése lo daba por sí mismo. Surgió así el concepto de capital y las nuevas formas de su utilización. Con dinero se podían financiar empresas mercantiles en las que el que lo arriesgaba, tenía derecho a una ganancia, pero también se podían comprar materias primas y mano de obra que las trabajara (manufacturas a domicilio), lo que también daba derecho a un beneficio, por el simple hecho de la posesión de un capital. Así pues, el uso del dinero pronto tuvo como finalidad su propio incremento.
   Esta nueva forma de entender la riqueza estuvo muy en relación con el individualismo renacentista, ya que el poder económico no exigía la vinculación a ningún estamento, ni a otros individuos (lazos personales de vasallaje o de señorío) sino que, por el contrario, el éxito económico era símbolo de éxito personal individual.
   La nueva mentalidad capitalista no se desarrolló de igual modo en todos los países. Los condicionantes religiosos fueron determinantes en la nueva mentalidad económica, ya que, mientras el catolicismo condenaba la usura (la producción de dinero a través del préstamo) el protestantismo mantenía la idea de que la riqueza debía considerarse como un don divino, con independencia de su origen. Por ello, el nacimiento de las sociedades capitalistas sería más temprano en los países de influencia protestante.


jueves, 24 de abril de 2014

[MIS OJOS SOLO SIRVEN...], Gala Illanes

Mis ojos sólo sirven para fotografiar cada momento en el cual tu sonrisa asoma como cuarto menguante de la luna.

Gala Illanes

lunes, 17 de febrero de 2014

LITERATURA MEDIEVAL

LITERATURA MEDIEVAL

  1. Prejuicios para entender qué consideramos Literatura Medieval en la asignatura de Lengua y literatura castellana.
  • El concepto nación como nexo-trampa para el estudio del corpus literario.
  • El concepto lengua como nexo-aglutinador de textos.
  1. Características generales de la Edad Media.
  • Un periodo muy extenso de tiempo al que se le podrían atribuir dos rasgos básicos:
  • La atomización del Imperio Romano en múltiples reinos con singularidades propias; y, sobre todo,
  • la ruptura con la tradición greco-latina y su sustitución por la cultura judeo-cristiana. [ p. 37]
  1. Primera manifestación de la literatura castellana (siglo XI): la anomalía de las Jarchas. [p. 80: La lírica hispánica primitiva]
  1. Mester de Juglaría: Cantares de Gesta. La épica medieval. Cantar del Mio Cid. Romancero Viejo. [pp. 38-41]
  1. Mester de Clerecía. Los ortodoxos Milagros de Nuestra Señora de Berceo y el heterodoxo e inclasificable Libro de buen amor del Arcipreste de Hita. Cuentística Medieval.

  2. Lírica popular y lírica culta. Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. [pp. 80-85]
  3. Cuentística medieval. 
  4. El teatro medieval. Fernando Rojas: La Celestina.  [102-105]


Ilustración: Sirenas
IGNACIO MALAXECHEVERRÍA, Bestiario medieval, Siruela, Madrid, 1986, 280 páginas.
 

lunes, 15 de abril de 2013

EL VERSO Y LA RIMA, Rosalía Doporto


EL VERSO Y LA RIMA

  El verso es un conjunto de sílabas (grupo frástico) artificial que tiene como finalidad la belleza. Los versos pueden ser de arte menor (hasta ocho sílabas) o de arte mayor (más de ocho sílabas).
  El verso romance es un verso menor (de menor artificio: el más natural para lengua española).
  Cuando hablamos, en español, lo hacemos mediante grupos octosilábicos o combinaciones de grupos octosilábicos; por eso el verso de ocho sílabas es el que establece la diferencia entre arte menor y arte mayor (de mayor artificio, mayor dificultad).
  A la hora de contar las sílabas de un verso tenemos que tener en cuenta que: el hecho de que la mayoría de las palabras son llanas en español, nos lleva a buscar un patrón regulador; y que los poetas se puede ayudar de “licencias poéticas”, como la sinalefa.
  La rima puede se: consonante, es una rima perfecta por lo tanto más artificial; o asonante, es una rima imperfecta, por lo tanto más natural.
  El verso y la rima le aportan al poema una estructura exterior muy evidente a la que los poetas han de llenar de contenidos.
  A comienzos del siglo XX los poetas han buscado estructuras exteriores menos evidentes. De esta manera, han practicado el “verso libre (una poesía en lo que lo importante es el ritmo interior del poema conseguido mediante otro conjunto de repeticiones) y el poema en prosa” un tipo de composición aparentemente antipoética.

Rosalía Doporto

domingo, 31 de marzo de 2013

LA LITERATURA, Pablo Martínez


LA LITERATURA
  
  La literatura es un arte verbal que se sirve del uso especial del lenguaje para crear belleza, lo cual hace que en los textos literarios predomine la función poética.
    No todos los usos de la función poética son literatura; para que lo sea, estos mensajes deben estar sometidos a un canon de belleza que depende de:
  • El espacio: en los diferentes lugares varía el concepto de lo bello. Por ejemplo, en Japón el género literario más consumido son los haikus, mientras que aquí las obras más leídas son las novelas.
  • El tiempo: a lo largo de la historia varía el concepto de lo bello. Por ejemplo, el cine en sus comienzos era un espectáculo de barracas, después algunos magos comenzaron a introducirlo en sus trucos para perfeccionarlos. Más tarde se dieron cuenta de que podía ser un producto artístico por sí mismo.
  • El factor social (individuo y sociedad): cada sociedad elabora un conjunto de normas para verificar lo que es arte. Además cada individuo crea su propio gusto. Esto nos obliga a hablar de cultura popular y cultura de élite. Por ejemplo, no consume la misma literatura un hippie (cultura popular) que un catedrático (cultura de élite).

Pablo Martínez

miércoles, 13 de marzo de 2013

OZONO, Pablo Martínez


OZONO

   Este catorce de enero no era un lunes normal para Juan Carlos, puesto que el día anterior había recibido un comunicado que le informaba de que su proyecto  había sido subvencionado con una beca. Él era uno de los científicos más prestigiosos de la NASA y además ocupaba un puesto importante en el equipo de investigación que había recibido tal cantidad de dinero, para ser concretos 200.000 $. Por lo tanto estaba enormemente entusiasmado con la noticia. Sus conocidos decían que era un hombre normal de unos cuarenta años, casado, con dos hijos, vivía en un piso corriente y además, en su juventud, había demostrado ser un estudiante realmente bueno, por eso estaba realizando su sueño: trabajar en la NASA.
   El proyecto en el que estaba involucrado consistía en investigar los efectos del calentamiento global y sus causas, en especial, el agujero en la capa de ozono. En este último objetivo era en lo que iban a invertir la mayor parte del dinero recibido. En la indagación partían de la teoría conocida por todo el mundo: el problema había sido causado por los aerosoles, las emisiones de los coches, los desechos de las industrias… Pero el hombre, reflexionando en su despacho (un lugar apacible de unos veinte metros cuadrados, con un escritorio, una estantería, una planta…) con su amigo y compañero James, llegó a tener la sospecha de que tenía que haber algún motivo más para esta gran catástrofe. El señor Johnson también opinaba lo mismo que él. Este llevaba con Juan Carlos trabajando poco más de diez años y la verdad es que casi siempre coincidían en sus opiniones; era de Nueva York, no estaba casado ni comprometido, aunque ya pasaba dos o tres años de los cuarenta, hay que decir que no era lo persona más atractiva, pero sí una de las más educadas y divertidas que alguien pueda conocer.
   La idea que un día se les había ocurrido a los dos directores, James y Juan Carlos, sobre el origen del enorme agujero encima de la Antártida podía tener algo de lógica. El equipo realizó unos estudios y unos cálculos: los resultados fueron asombrosos, pues demostraban que la acción humana por sí sola era prácticamente imposible  que pudiera provocar tal subida de la temperatura terrestre en tan poco tiempo. La noticia dio la vuelta al mundo: apareció en todos los periódicos, noticias de televisión y de radio… Pero a pesar de esto nadie llegó a creérsela totalmente, ni siquiera los compañeros que habían realizado las investigaciones con ellos dos. Todo esto tenía su motivo porque, ¿cuál iba a ser la causa sino era la acción del hombre?  Estos últimos hechos habían preocupado e intrigado a todo el  planeta, sobre todo a los trabajadores de la NASA: los encargados de resolver el misterio.
   Los cinco últimos habían sido unos meses de intenso trabajo para los investigadores, durante los que todo el mundo ajeno al proyecto se había olvidado ya del escabroso tema que, en su día, había recorrido el planeta. Los nuevos resultados  esta vez parecían mucho más importantes que la anterior pero sólo los conocían James Johnson y Juan Carlos. Al fin decidieron convocar una rueda de prensa para comunicar la información tan secreta tanto a los trabajadores como a los directivos de uno de los centros de investigación más importantes del mundo… Y también al resto de la Tierra. Pocas decenas de minutos más tarde la sala ya estaba llena de medios de todos los lugares imaginables, además de los integrantes  de la NASA. Ya no había ningún motivo para posponer más el acto y los dos compañeros, nerviosos, se dispusieron a dar la información. Las palabras empezaron a sonar. Excepto los dos protagonistas el resto de los asistentes estaba en silencio. La conclusión decía:
   ‘’El agujero en la capa de ozono no es creado por el ser humano, sino por unos extraterrestres que habitan un planeta a una distancia incierta de unos cientos de años luz. Para hacerlo utilizan unos rayos con un componente radioactivo. El astro que habitan tiene una temperatura de unos sesenta grados centígrados y quieren elevar la de nuestra esfera azul hasta que alcance esos valores. Tienen  el fin de que en estas condiciones no podamos vivir, por lo tanto nos extinguiremos y ellos podrán ocupar nuestro lugar.’’
   La consternación mundial fue muy grande y todos se pusieron en marcha para intentar frenar la destrucción, pero como lo hicieron y si lo consiguieron o no ya es otra historia.

Pablo Martínez Sánchez

martes, 12 de marzo de 2013

LA NOVATA, Noelia Fraga

 
LA NOVATA

   Acababa de llegar. Todo era diferente para Elise, ya que se acababa de mudar de Francia a España, a la ciudad de Córdoba. El dialecto de Andalucía era muy difícil para Elise, que tenía un español muy simple.
   Cursaba 4º de E.S.O y era su primer día en el nuevo instituto. Se sentía como un bicho raro, pues no tenía amigos y le costaba relacionarte porque no entendía a nadie.
   El primer día de clase, fue bastante bien, gracias a su tutora; cuando se dio cuenta de que era extranjera, comenzó a hablar más despacio para que la pudiera entender.
   El segundo día… fue un infierno para Elise. A diferencia de su tutora, una chica super agradable de unos 35 años, los otros profesores ignoraron completamente de dónde venía Elise, como sus compañeros de clase, que decidieron gastarle bromas durante todo el día a la “novata”.
   Rendida, cuando sonó la última campana del día, Elise se fue de aquel edificio que detestaba, mientras una pequeña lágrima salía de sus ojos azules verdosos y resbalaba por sus rojizos mofletes, hasta su barbilla, y terminó precipitándose al suelo.
   Llegó a su casa, y como una bala, subió las escaleras,  llegó a su cuarto y  se derrumbó, rodeada de lágrimas y sentimientos de desprecio, tristeza, decepción y marginación. No comió ni cenó y al día siguiente se despertó sin ganas ni de comer, ni de hablar, incluso ni de vivir. Su madre, desconocedora de lo ocurrido,  no entendía nada, debido a que desde el día que su marido y ella le dijeron la noticia, Elise estaba que no cabía en sí misma de la alegría que tenía dentro, pues le encantaba viajar y conocer culturas nuevas.
   Aún así, ese día fue al instituto.
   Aunque no era muy buen plan, en los recreos, Elise se encerraba en el baño y sacaba todos sus sentimientos fuera. Unos días lo hacía con papel y lápiz, otros con pañuelos, y a veces solo pensaba.
   Así transcurrió un mes de su vida, pero un día, todo cambió:
   —Hola
   —Hola
   —Me llamo Arturo, pero todo el mundo me llama Arty.
   —Yo me llamo Elise, y no me llama nadie.
   —Mientes. Seguro que una chica como tú tiene que tener a miles personas a sus pies.
   —Gracias por el cumplido, pero estás muy equivocado —dijo ella con una sonrisa en la cara.
   —Mis amigos se van, así que tengo que irme, pero cuando quieras hablar con alguien, acércate junto a mí.
   —Vale, gracias.
   —Chao
   —Chao.
   Elise estaba sonriendo como una tonta. Aquel chico se acercó a hablarle ¡acababa de hacer su primer amigo en aquel instituto!, y era bastante guapo, pensó ella.
   A partir de ese día, subió su autoestima, que le ayudó a todo:
   Con esa autoestima, tuvo el valor de hacer un curso para mejorar su español.
  Con esa autoestima, tuvo la fuerza para dejar a todos boquiabiertos, pues era muy inteligente.
  Y con esa autoestima que aquel chico le había dado con un poco de cariño, tuvo confiaza en sí misma, cosa que le faltara durante ese largo mes, y que le ayudó a no rendirse nunca más.

Noelia Fraga Pérez

viernes, 8 de marzo de 2013

COMO LA VIDA MISMA, Alba Pérez Medín


COMO LA VIDA MISMA

     Ana y Luis eran una feliz pareja que llevaba años ahorrando para poder comprarse un piso y formar una familia. Ana era enfermera y Luis profesor.
     Su historia empezó en el instituto, cuando tenían catorce años. Aunque se conocían desde que eran pequeños; Luis se dio cuenta de que Ana le gustaba cuando empezaron a quedar y la conoció mejor. Pero no solo él estaba enamorado de Ana, porque Marcos, su mejor amigo, también lo estaba. Con el paso del tiempo Ana y Luis consiguieron estar juntos.
      Años después se casaron y alquilaron un pequeño apartamento mientras ahorraban para comprarse uno propio. Cuando reunieron el dinero suficiente para dar la entrada del piso decidieron dar el paso y, poco tiempo después de mudarse Ana se quedó embarazada. Los nueve meses transcurrieron y Ana dio a luz a un precioso niño llamado Hugo.
      Vivian con el dinero suficiente, pero les sobraba felicidad. Cuando Hugo tenía cinco años , Ana le iba a dar una hermana con el nombre de Elena; pero la crisis llegó a España y Ana , preocupada por si no podría mantener a sus hijos , cayó en una gran depresión . Pero a pesar de ésta, unos meses después nació Elena.
      Después de la baja por maternidad, llegó al hospital y su jefe le dijo que tenía que hablar con ella.
      —Ana, siento mucho lo que vas a oír,  pero con la que esta cayendo no tengo mas remedio…
      —¿Qué ha pasado? — le preguntó ella.
      —Supongo que sabrás que han hecho recortes en el sector de sanidad… Pues bien, tenemos que prescindir de treinta y siete empleados y siento comunicarte que tú estés entre ellos.
     La conversación siguió mientras Ana se iba hundiendo cada vez más en la depresión que aún la atenazaba.
     A la vez, en la otra punta de la ciudad, a Luis le comunicaban que le tendrían que reducir el sueldo y sacarle su paga extra de de Navidad.
    Con el tiempo las desgracias de la familia aumentaban. A Ana le descubrieron cáncer, a Luis le volvieron a reducir el sueldo y, al poco tiempo, se quedaron sin todo por lo que habían luchado. Estaban en la calle, ya no tenían casa. ¿Qué pasaría ahora con ellos? Y por desgracia esta situación la viven a diario miles de familias en España.
                                                                                          Alba Pérez Medín

jueves, 7 de marzo de 2013

27 DE DICIEMBRE, Sara Vicos



   27 de diciembre, un día aparentemente perfecto. Por fin había acabado la espera, había llegado el principio de nuestras vacaciones en los Alpes. Nos encantaba esquiar a los dos y este era el primer año que íbamos juntos como novios. Salimos temprano, quizá demasiado, pues aun era de noche. Metí las maletas en el maletero y me senté al volante. Ella ya estaba situada a mi lado. Nos miramos, sonreímos a la vez y arranqué sin esperar un segundo más.
   Anduvimos dos horas sin pronunciar una sola palabra. Se la veía ansiosa. Paré en una estación de servicio para desayunar. Yo tomé un sándwich de jamón york con queso, ella, sin embargo, solo bebió un vaso de leche. Puso la escusa de que con los nervios no era capaz a comer nada.
   Las otras cuatro horas pasaron lentamente, casi todo el tiempo en silencio salvo algún pequeño comentario sobre el paisaje o el tiempo. Parecía que nunca llegábamos a la montaña. Pero por fin lo vimos: un pequeño cartel con el nombre de un modesto hostal, en el que habíamos reservado una habitación para cinco días, los que deberían ser unos de los más felices de nuestras vidas. Los dos juntos y solos, rodeados de una inmensa capa blanca de una gélida nieve.
   Lo que quedaba de aquel esperado día lo utilizamos para deshacer la maleta, ver las instalaciones y descansar.
   Al día siguiente fuimos a la estación de esquí después de desayunar. Alquilamos unos esquís y todo el equipo necesario. Nos lo pusimos. Nos dimos un beso, nos cogimos de las manos y avanzamos. Pero cuando estábamos a punto de subir a la primera pista sucedió. Una avalancha de nieve nos sepultó y nos dejó inconscientes. No sé cuánto tiempo pasó hasta que me desperté en una habitación desconocida con dos médicos a mi lado. Lo primero que pregunté fue dónde estaba mi amor, pero no hubo respuesta, ellos no lo sabían. Un  día después vino un agente para hacerme unas preguntas sobre lo sucedido pero yo no me acordaba de nada, Sofía aun estaba desaparecida. Tres días después, con un brazo escayolado salí del hospital. Llamé a un taxi y le indique que me llevara a la estación. Al principio se opuso. Me dijo que estaban buscando a una chica perdida y que nadie que no fuera de la policía se podía acercar. Cuando le conté todo lo sucedido el conductor cambió de parecer y me llevó todo lo cerca que pudo de la estación de esquí y aún así tuve que acabar el trayecto a pie pues el hielo y la nieve hacían imposible la circulación de los automóviles. Cuando llegué estaba todo vallado. Un montón de gente buscaba entren la nieve cuando de repente lo vi. Uno de los allí presentes grito y todos corrieron a ayudarle a sacar un cuerpo enterrado de la nieve. Era Sofía. Corrí a abrazarla. Su cuerpo estaba frío. Un hombre le tomo el pulso y bajo la cabeza con decepción. Estaba muerta. El amor de mi vida nunca volvería a decirme "te quiero”. Empecé a llorar.
   Y desperté. Estaba en el hospital. Ella estaba sentada en un sillón a  mi lado. Abrió los ojos y al ver que yo estaba despierto corrió a mi lado y me dijo “te quiero”.

 Sara Vicos

miércoles, 6 de marzo de 2013

12:45, Iria Rodríguez





   Dan las 12 de la noche en el reloj de Nuria, cuando ella lo contempla desde su cama. No puede dormir. Su habitación cerrada y sombría la aterroriza, y la presencia de una segunda respiración en su cuarto la paraliza. Sus padres trabajan, su hermano duerme en el primer piso, y ella solo puede aguzar el oído y ver qué pasará esa noche allí. El viento sacude las ventanas, la sonora tormenta amenaza con romper una de ellas. La lluvia se desliza por el tejado, y deja una leve gotera en uno de los balcones. La muchacha se pierde en el silencio, se levanta de cama, y decide encender la luz, pero no funciona debido a la tormenta. Torpemente busca una vela y un mechero. Lo encuentra, y puede ver a simple vista aquella terrorífica sala. En sus lados no hay nada. Ni detrás. Ni delante. Solamente su silencio inunda la casa. Un rayo ilumina tras la ventana, y aquella vela se derrite. Otra vez a solas en la noche. Se queda paralizada tras escuchar unos pasos que atraviesan el pasillo a toda velocidad. Decide salir de su cuarto, y explorar. Nada. No hay nadie ni nada. Baja al primer piso, y se acerca al cuarto de su hermano. Lentamente abre la puerta, y con una leve luz parpadeante que ilumina la cama de su hermano pequeño, entra en la sala. No hay nadie. Su hermano desapareció. La niña piensa que puede haber sido él quien atravesara el pasillo ruidosamente de un lado de la casa al otro, alcanzando y bajando las escaleras. Corre hacia el piso bajo en busca de su hermano, llamándolo continuamente, pero no obtuvo respuesta. Un escalofrío recorre su cuerpo, y un espejo colgado en el salón, cae rompiéndose en mil pedazos. Vuelve corriendo a su habitación terroríficamente asustada por todo lo ocurrido. Se tumba en la cama, y empieza a pensar. ¿Qué acababa de pasar? Miró el reloj nuevamente. Marcaba claramente las 12:45. Busca el teléfono para llamar a alguien y comunicarle lo ocurrido, pero el cable estaba cortado. Se precipita sobre la ventana y la intenta abrir. No lo consigue. Baja corriendo con todas sus fuerzas, y sus piernas tropiezan en cada rincón. La puerta principal tampoco se abre. Un nudo invade su garganta. Traga saliva, y busca más salidas posibles, pero todas, estaban cerradas. Una niebla inmensa atraviesa la casa de lado a lado, y salta la alarma anti incendios. Grita. Corre hacia su habitación de nuevo y la puerta se cierra sola tras ella. Una nítida luz a través de las ventanas pasa. Se asoma, y ve los faros de un coche antiguo y mal cuidado. El coche se detiene en un rincón de su trayecto, y la niña baja corriendo a abrazar a quien quiera que fuese, pues el temor le recorría de pies a cabeza. Una vez abajo, la puerta sigue cerrada, y era tal su impaciencia, que de una patada, la derribó. La niebla ya cubría la casa entera, y ella corría todo lo que sus piernas le permitían. Una vez llegada al coche, abrió la puerta, pero nadie permanecía en él. Se aleja a pequeños pasos marcha atrás, pero se tropieza, y cae al suelo. Unos pasos se acercan a ella con sigilo. Vienen de todas partes. Grita con todas sus fuerzas, pero nadie la oye. Solo ella vive esa tragedia, y nadie está allí para ayudarle. La adrenalina le recorre, y la respiración se le corta por los nervios. 12:45 AM. Nuria se despierta.

Iria Rodríguez

martes, 5 de marzo de 2013

LA MISTERIOSA CASA DE LA SEÑORA ANDREWS, Anxo López



LA MISTERIOSA CASA DE LA SEÑORA ANDREWS

   Las ventanas silbaban, el suelo crujía...había muchos ruidos a los que Laura debía acostumbrarse en su nueva casa. Ella estaba habituada a su tranquilo piso, en el que no ocurría nada fuera de lo normal, algún que otro ruido en la carretera, pero siempre eran coches o gente caminando mientras charlaba; en cambio, en la casa de la misteriosa señora Andrews, que a sus 78 años había decidido vender su casa y huir del pueblo sin dejar ningún rastro y sin darle explicaciones a nadie, era todo más extraño.
   Para Laura era duro dejar su casa y sus amigos atrás. Había terminado en la universidad y encontrado un trabajo casi de inmediato. Esa es la razón por la cual se mudó.
   El primer día no fue muy bueno debido a que los ruidos, la gente, el paisaje y el clima eran nuevos para ella, sobre todo los ruidos. Laura era muy miedosa, así que no fue fácil conciliar el sueño ya que escuchaba sonidos que nunca se había imaginado que existían.
   La mañana no empezaba demasiado bien, ya que el despertador no sonó a su hora y llegaba tarde al trabajo. El jefe la esperaba impaciente y la amonestó en cuanto la vio entrar. Decidió que cuando acabara el trabajo se iría a comer a la cafetería que había en la esquina ya que tenía buen aspecto. 
   Cuando por fin entró, la camarera la reconoció al instante.
   — ¿Tú eres la chica nueva del barrio, la que compró la casa de la señora Andrews, verdad?
   — Sí, soy yo. Qué sorpresa que ya me reconozcas, si apenas llevo un día aquí —dijo extrañada— pero bueno; soy Laura Peterson.
   — Yo soy tu vecina, vivo a tu lado, me llamo Amy Grey.
   — Pues encantada Amy —dijo Laura— y ya que estamos, ¿tú podrías contarme algo sobre la anterior dueña de mi casa?
   — ¿Sobre la señora Andrews?. Oh, sí, lo que quieras. Solía desayunar aquí, y a veces venía con un amigo suyo, cinco años mayor que ella más o menos. Era una mujer muy misteriosa y sólo se relacionaba con su amigo. Hasta que desapareció; ni su familia sabe qué le pasó, y a los dos días, ella vendió su casa y no se supo nada más.
   —¿Y su familia?
   — No tiene; dicen que fueron asesinados delante de ella cuando era una niña de 14 años, en tu actual casa.
   — ¿En mi casa?
   — Sí, imagínate los fantasmas que debe haber —dijo en tono burlón.
   — Boh, eso son mitos absurdos.
   — Yo no estaría tan segura.
   Cuando acabó de decir esas palabras, fue a atender a otros clientes y Laura de nuevo a su oficina, pero no se pudo concentrar mucho pensando en lo que pudo haber sucedido en su casa.
   Al fin llegó a casa, y lo que hizo fue inspeccionar la casa aprovechando que sólo tenía la cama, porque los de la mudanza aún no habían llegado, y hasta dentro de uno o dos días no lo harían. No encontró nada; polvo y muchas grietas. Llegó la noche y decidió irse a cama temprano, pero los nervios la tuvieron en vela y cuando por fin se estaba quedando dormida, oyó un tremendo crujido acompañado de una voz que pedía ayuda. Laura saltó de la cama como un muelle, pero no dio ni un paso, y cuando la voz desapareció volvió a la cama con los ojos como platos, piel de gallina y atemorizada. No durmió absolutamente nada en toda la noche. A la mañana cuando salió el sol, se atrevió a levantarse, pero bajó las escaleras con un palo que encontró en la habitación, no halló a nadie en la casa. Subió arriba de nuevo, se puso la ropa y salió a casa de la camarera del anterior día para contarle lo sucedido. Amy quedó sorprendida pero no supo qué responder. Estuvieron charlando y desayunando juntas, al parecer tenían cosas en común y se cayeron bien.
   Pasaron dos días y por fin llegaron los hombres de la mudanza. Había pasado esos dos días con miedo, pero no pasó nada raro. Laura les ofreció ayuda a los cuatro hombres que colaboraban en la mudanza, pero se negaron al observar su amabilidad. Al final se fue a dar una vuelta al nuevo barrio con Amy y les dejó las indicaciones de los muebles y de todo, pero de repente sonó un terrible grito que estremeció a todo el mundo. Laura vio cómo uno de los hombres salía corriendo de las escaleras del sótano y se sentaba en el jardín de la entrada, pálido como un muerto.
   — ¡¿Pero qué ha pasado!? —preguntaron todos en uno.
   —En el sótano... —dijo en tono que nadie oyó básicamente.
   —¡Continúa!
   — No os lo vais a creer pero... —dijo con el aliento recuperado— apareció un hombre con ropa vieja y destrozada, encharcado en sangre, y yo me asusté, pero él entonces se dio cuenta de que estaba allí. Pero cuando me di cuenta, ¡ese hombre medía más de dos metros! ¡Y de pronto, desapareció! En ese momento todos vieron cómo un ser de más de dos metros, con una ropa teñida de sangre, subía las escaleras de modo lento con un puñal; la cara era pálida, con tremendos cortes. Pero para sorpresa de todos llegó la señora Andrews y le plantó cara como si estuviera en su plena juventud. Ahora Laura lo entendía, él era el asesino y amigo de ella, por eso desaparecieron los dos. Cuando la señora Andrews se quiso dar cuenta, tenía el puñal entre el pecho y con un movimiento de brazo lanzó a los cuatro hombres de la mudanza que se habían puesto delante de Laura para defenderla. Ya había levantado el brazo para atravesar a Laura y de pronto... Laura saltó de la cama llena de sudor, como si le hubieran tirado agua por encima. Seguía en su piso, en la universidad, con sus compañeros cada uno en su cama. Todo había sido un sueño, pero más real de lo que parecía.


Anxo López

lunes, 4 de marzo de 2013

REBELIÓN, Gala Sánchez

   Un año más, todos los personajes de videojuegos, series, películas y libros se juntaban en la Convención de Análisis Cultural Infantil para hablar sobre cómo los niños pasan su tiempo libre.
   —Yo ya me he cansado de estar horas y horas encendido, y ver cómo los niños miran hipnotizados la pantalla, babeando y dándole a los botones como locos—dijo uno de los soldados del Call of Duty.
   —Yo todo lo contrario, me paso todos los días sin salir de las letras, la tapa de mi libro está empezando a tener polvo y sólo me sacan cuando me mandan leer en el colegio—explicó Drácula.
   —Me encantaría poder tomarme unas vacaciones temporales…—contestó Mario.
   —Y a mí que me conocieran por los libros, no por las películas…— dijo Gandalf.
   —Pues mira que simple, es cuestión de cambiarse—propuso Pac-Man.
   —¡Tiene razón!—contestaron otros personajes de videojuegos y libros al mismo tiempo—¿Votos en contra?—nadie dijo nada—¡Pues hagamos el papeleo!
   Cada uno sacó su tarjeta de identidad y cambió la categoría; los de videojuegos pasaron a ser parte de los libros y viceversa.

***
   —¿Has hecho los deberes?
   —¡Que síí…!
   —¿Seguro?
   —¡Sííí…! Me voy a jugar a la consola.
   —Pero no te vas a quedar hasta la diez, ¿verdad, Borja?
   —¡Que nooo…!—Encendió la consola rápidamente, e insertó el juego de The Legend of Zelda. En cuanto cargó, la pantalla empezó a parpadear y apareció un libro, con el texto debajo y cada vez que le daba a un botón pasaba una página.
   —¡¡Mamááááá!! La consola no funciona
  —Pues mira, mejor para ti, ahora puedes estudiar más.
   —Pero…hay que mandarla a arreglar, ¿no?
   —La mandaré…dentro de un mes.
   —¡Jolines…!
   —¿No tenías que ir a comprar ese libro que te han mandado leer?
   —¡Síííí…!
   —¿A qué esperas?
   Borja bajó las escaleras de su piso y cruzó la calle, la librería estaba en frente.
   —Hola, quería el libro de Romeo y Julieta—le dijo al dependiente.
   —Tengo varios, ¿de qué editorial lo quieres?
   —Quiero el más corto, por favor—dijo poniendo cara de cordero degollado. El dependiente suspiró, Borja le dio su billete y el vendedor el libro. Cuando el niño volvió a casa y abrió el libro, vio el dibujo de un Pac-Man en vez de letras. Todo el libro era igual.
   —Mamá, me han timado.
   —¿Qué?
   —Mira—la madre hojeó el libro y volvió a la librería hecha una furia.
   —¡Usted ha timado a mi hijo!—le dijo al dependiente
   —Yo…yo no…he hecho nada
   —¿Y qué es esto?—contestó la madre abriendo el libro.
   —No lo entiendo… Debe de haber un error de impresión… Espere aquí— el hombre corrió escaleras abajo, y, después de unos diez minutos, volvió con un lote enorme de libros—. Mire, señora, todos los libros están igual, salvo que… ¡vaya! algunos libros tienen un videojuego diferente…
   —Pues hable con la editorial, pero a mí devuélvame el dinero.
   —Por supuesto…—el dependiente abrió la caja registradora y sacó un billete para dárselo a la madre—hablaré con el responsable de esto.
   —Eso espero… ¡Que tenga un buen día! —y la madre se fue.
   De nuevo, el hombre resopló y cogió el teléfono para llamar a la editorial:
   —¿Si?
   —Buenas tardes, verá, es que mis libros tienen un fallo de impresión debido a que en ellos aparecen dibujos de videojuegos y no el texto correspondiente…
   —Es la decimoquinta llamada que tengo hoy diciendo lo mismo y no le puedo ayudar, al parecer, la impresora se ha estropeado y graba en los libros lo que ella quiere…
   —Entiendo…de todas formas, no quiero más libros que provengan de esta editorial.
   —El resto de las editoriales también tiene ese problema, no puedo hacer más, lo siento—y colgó.

***
   —Creo que esto se nos está yendo de las manos…llevamos casi un año así, la economía va a peor porque no se pueden vender libros sin textos y la mayoría de las tiendas de videojuegos han cerrado por nuestra culpa…—dijo Samus.
   —¿Crees que ya se habrán dando cuenta de nuestro mensaje?—preguntó Caperucita.
   —Eso creo, por lo menos, es lo que dicen en los programas de tertulia o como se llamen—respondió Samus.
   —¿Debemos pedir disculpas y explicarles nuestro propósito?—dijo un guitarrista del Guitar Hero
   —Sí…mandemos un comunicado por televisión…John, ¿te encargas tú?
   —Por supuesto—dijo el fantasma de Pac-Man
***
   —¡Qué asco…! No se puede jugar a videojuegos, tampoco leer…sólo queda la televisión.
   —Bueno, Borja, antes no había videojuegos, libros…ni siquiera televisión y la gente se lo pasaba bien—dijo su madre.
   En cuanto Borja encendió la televisión, un montón de personajes de libros y videojuegos aparecieron en ella:
   —Pedimos disculpas por todos los daños causados en vuestra economía y en vuestra sociedad…sólo queríamos enseñar que los videojuegos están bien, pero que hay otras cosas importantes que hacer en la vida y la lectura es una de ellas. Arreglaremos los desperfectos. Lo sentimos mucho…—Borja se quedó quieto, con la boca abierta.
   —Así que eran ellos…
   —Pues me parece bien, ya has aprendido que menos videojuegos y más libros, ¿verdad?—dijo su madre.
   —Sí, tienes razón…
***
   Los videojuegos quedaron inhabilitados durante un año, y sus personajes se quedaron en ese período de tiempo encerrados en una cárcel virtual mientras los niños comenzaban a comprar más libros y la economía volvía a la normalidad. Sin embargo, tras ver la tristeza en la que estaban los personajes de videojuegos, organizaron una protesta a favor de su liberación que fue obtenida con éxito.
   Tras esta revuelta tecnológica, el número de libros vendidos y el de videojuegos fueron muy parejos en los años siguientes… Esperemos que siga así.

Gala Sánchez

viernes, 1 de marzo de 2013

GUIOMAR, LA GAVIOTA, Uxía Castelos


GUIOMAR, LA GAVIOTA

   Un día, en Argentina, más concretamente en una playa situada en el Mar del Plata
nació una gaviota con casi todas sus plumas blancas. Digo casi todas, porque sólo tenía una
pluma negra que adornaba su cabeza entre las otras blancas. Esta gaviota recibió el nombre de Guiomar.
   Guiomar creció al cuidado de su madre Gloria, muy conocida por sus habilidades pesqueras. Su infancia fue corta, puesto que pronto aprendió a volar, lo que le llevó a aprender a pescar para poder comer. De todos modos no le importó mucho, se le daba bien la pesca, aprendió de su madre, y le encantaba el agua, así que no le importaba tener que pescar a diario.
   Pasaron días, meses e incluso algún año, y Guiomar crecía. Cada vez se parecía más a su madre. Las demás gaviotas envidiaban y admiraban su delicadeza al volar y su efectividad en la pesca. De momento su vida era feliz. Su madre estaba muy orgullosa de ella, tenía amigos con los que pescaba por las tardes y hasta le había echado el ojo a un macho bastante robusto y atractivo. Pero.., todo se acaba, ¿no?. Pues los buenos tiempos llegaban a su fin.
   Nadie se imaginaba que un barco petrolero acababa ya su viaje en la costa Argentina.
   Una tarde Guiomar y su mejor amiga Gala estaban pescando cerca de una rocas en las que se posaban para descansar. Gala estaba de pie en la roca mirando al horizonte, preocupada, algo le decía que el peligro acechaba. Mientras Guiomar se sumergía una y otra vez en busca de pescado, sin prestarle atención a Gala que había abierto mucho los ojos en muestra del terror que le inspiraba en gran barco petrolero que acercaba más y más a ellas. Cuando el barco estaba a dos metros apenas de las gaviotas Guiomar lo vio, y se puso a volar haciendo reaccionar a Gala, que escapó segundos antes de que el barco chocase contra las rocas haciendo un ruido atronador. Entonces fue cuando el agua comenzó a ponerse negra. Gala, presa del pánico y debido al fuerte viento, perdió el equilibrio y se precipitó al mar. Guiomar la vio, dio media vuelta y se lanzó en picado para ayudar a Gala. Las dos cayeron al agua. Todo era negro y pringoso, tenían que salir de allí. Gala nadaba en dirección contraria a la mancha negra, pero Guiomar intentó volar ignorando las miradas de su amiga que ya se había alejado. Fue una mala idea... Sus alas eran negras y no podía volar, buscó a Gala, pero no la vio, solo veía una mancha negra que se extendía más y más. Fue entonces cuando alguien la cogió del cuello y la sacó de allí. Guiomar estaba a salvo.
   Abrió los ojos, no sin esfuerzo, y vio a una chica de ojos marrones y pelo largo y castaño que se ondulaba ligeramente en sus hombros. La chica la cubrió con una toalla y la limpió con agua normal, no esa agua negra y pegajosa. Los negros ojos de la gaviota expresaban el miedo que sentía y los marrones ojos de la chica se llenaron de lágrimas mientras miraba a Guiomar y la empujaba contra su pecho.
   Gala llegó a la costa, agotada y manchada de negro. Gloria fue a socorrerla. Comenzó a llover.
   —¡Gala! Con la que está cayendo y vosotras por ahí...
   —Gloria... Guiomar... todo era oscuro... ¡tenía miedol Yo intenté que viniera, pero ... y
entonces no estaba...
   —Gala... -balbuceó Gloria- cálmate y dime donde está mi hija.
   Pasaron dos meses, a Guiomar la llevaron a una reserva natural en Chile y la estaban curando. Mientras tanto Gloria y Gala esperaban a la gaviota blanca y la buscaban en todos lados.
   Un día tres hombres con palos largos y plateados, que tenían una especie de peidrecitas brillantes en su interior se acercaron a la costa. En ese momento Gloria regresaba de una de sus búsquedas inútiles y recibió un disparo en el ala de unos de los palos. Cayó y cayó... hasta que tocó suelo y sus ojos se cerraron. Lo último que vio fue a unos hombres que venían en un coche con luces y agarraban a sus asesinos.
   Cuando se despertó estaba en un recinto cerrado, había gente a su alrededor, y su ala estaba vendada. Miró hacia todas partes y entonces.., la vio. En la pared había una foto, la de una pequeña gaviota blanca con una pluma negra en la cabeza, ¡Era Guiomar! iEstaba allí! Agarraron a Gloria, pero esta se resistió. Luego la soltaron en una playita.
   Entonces la vio. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Gritó su nombre mientras corría a su encuentro. Guiomar se dio la vuelta y vio a su madre. Las lágrimas salían de sus ojos. El reencuentro fue emotivo y cariñoso.
   Gloria sanó pronto. Las dos gaviotas, madre e hija emprendieron un viaje de vuelta a casa. Pero esa... ya es otra historia.

UXÍA CASTELOS MEDIN

jueves, 28 de febrero de 2013

UN DESEO Y ALGO MÁS..., Paula Ois


UN DESEO Y ALGO MÁS...

   Mi deseo de pequeña siempre había sido tener una yegua y una perrita, pero no de cualquier raza, sino que yo quería una yegua trotona francesa y una perrita yorkshire terrier.
   No me atreví a decírselo a mis padres hasta los 10 años, pero mi deseo ya venía desde hacía tiempo.
   Mi afición por los animales me la habían transmitido mis abuelos, ya que ellos tenían una granja. Desde pequeñita mis padre me llevaban a casa de mis abuelos, y era ya de esperar, que tanto tiempo allí me dejó huella.
   Pasaba todos los veranos en casa de mis abuelos con mi hermano, ya que mis padres trabajaban y nosotros éramos muy pequeños para que estuviéramos solos.
   Mi abuelo siempre decía que sería un orgullo para él que yo de me licenciara en  veterinaria, pero no por el título , sino que fuese veterinaria por amor a los animales.
   Uno de esos veranos fue inolvidable para mí: mi abuelo me había mandado a un campamento cerca de su casa. A mí, al principio, no me hizo mucha ilusión, pero enseguida, cuando me dijo que era de caballos… empecé a dar saltos y a gritar por toda la casa (tanto es así que la vecina de mi abuela, se sorprendió y vino a nuestra casa a socorrernos, ya que pensó que nos habían robado).
   El campamento fue inolvidable: aprendí a montar a caballo, a cepillarlo, a bañarlo… Y lo mejor de todo es que en esa escuela de hípica también había muchos perros; y el que más me gustaba era una perrita un tanto revoltosa, pero muy cariñosa.
   Tanto aprendí que mis padres me metieron en la escuela hípica para ir casi todos los días, invierno o verano, primavera o otoño… Todos los días del año. Me lo pasaba muy bien…
   A los once años, cuando me atreví a contárselo a mis padres me respondieron: “con la que está cayendo y tú pretendes que tengamos otro perro, lo siento, cariño, no podemos; sabes que papá está en paro, que casi no llegamos a fin de mes, y no podemos permitirnoslo”. Y yo me enfandé un montón, tanto que en una semana no les hablé.
   Al establo siempre me llevaba mi abuelo, que estaba, también, muy emocionado e interesado en los animales. En la vuelta en coche, yo le contaba a mi abuelo todo lo que había hecho esa tarde, y él me contaba sus tareas y trabajos que tenía que hacer en la granja.
   Los dos estábamos muy unidos, pero todo cambió cuando a mi abuelo le dio un ataque al corazón… Estuvo muchos días ingresado en el hospital, unos días de incertidumbre, por no saber qué le iba a pasar.  A los 15 días murió, su corazón ya no pudo aguantar más, y Dios lo quiso llevar a su lado.
   Ese mes había sido muy malo, para toda mi familia; una muerte que llevó a un estado familiar pésimo, y desagradable. Todos estábamos muy tristes, pero creo que la que más yo. Un abu, era un abu, y como hasta ese momento ya solo tenía, luego no tenía ninguno.
   Pasaron meses y meses y ya me hice mayor, tenía 16 años cuando superé definitivamente esa muerte, esos años había tenido que ir al psicólogo, ya que no aceptaba su muerte.
   Pero un día reflexioné y me di cuenta de que con llorar y deprimirse no se llega a ningún sitio. Entonces, desde aquel momento tiré para delante. Nada más terminar el bachiller me adentré en el mundo de los animales, un orgullo para mí, y seguro que para mi abuelo, ya que unos años después empecé a hacer cursos de veterinaria y prácticas en una yeguada de gente importante y famosa en ese mundo.
   Había días muy malos donde los caballos enfermos no se curaban, y otros  eran bastante bonitos, ya que nacía un potro, animal que veías todos los días y que poco a poco crecía sano y fuerte.
   De lo que más orgullosa estoy en este momento es de mi abuelo, que me dio todos esos conocimientos, y esos momentos de felicidad y complicidad con esos seres vivos, que aunque algunas personas piensen que no son más que unos simples animales, pueden llegar a tener un gran vínculo de afecto y cariño contigo.

   Por todo esto, ¡muchas gracias, abuelo!

Paula Ois

miércoles, 27 de febrero de 2013

HAYLOR, Sara Martínez


HAYLOR

   Hace unas semanas conocí al amor de mi vida. Esta es nuestra historia:
   Yo soy Taylor Swift, la famosa cantante estadounidense de música pop y country, y como soy famosa tengo fama, dinero y representante.
   Él era Harry Styles, el famoso cantante británico del grupo pop One Direction, y también tiene fama, dinero y representante.
   Nuestras discográficas y representantes llegaron al acuerdo de que Harry y yo saliéramos juntos durante un tiempo determinado y luego, debido a que el resto de la banda no estaría de acuerdo con nuestra relación, cortaríamos. Así yo me haría más conocida en Europa y Harry más conocido en América del Norte.
   Algunas fans de Harry me amenazaron de muerte al salir de aviones, hoteles, restaurantes o cualquier otro lugar en el que yo me encontrara.
   Nos llamaron “Haylor” como nombre de pareja famosa, pero mucha gente parecía en desacuerdo.
   Aunque no es que aparentaba delante de las cámaras, mi relación con la banda de Harry era muy buena y solíamos pasar largas tardes charlando. Con Louis aprendí que hay que divertirse sin lastimar a nadie para conseguirlo; con Zayn, aprendí que las apariencias engañan; con Liam, casi no estuve porque no le gusta demasiado la gente; y con Niall, es con el que más hablé porque no se calla nunca. No es verdad que nos lleváramos mal y no sé por qué la gente inventa hechos.
  Cuando conocí a Anne, la madre de Harry, y a Gemma, la hermana de Harry, enseguida descubrí que Harry era una buena persona por algo.
  Harry no conectó con mi padre, es verdad, pero no se le puede caer bien a todo el mundo.
  El caso es que Harry y yo llegamos a conectar realmente, pero fue demasiado tarde. Cuando él me compró el Tifanny’s ring, mi representante ya había firmado con el suyo las declaraciones de la prensa, lo que diríamos cuando al día siguiente todo el  mundo supiese que habíamos roto para siempre por una discusión.
  Mi discográfica vendió un titular excelente al New York Times que decía que Harry me había dejado por aburrimiento y la discográfica de Harry le vendió un titular magnífico a un periódico londinense que decía que Harry había cortado conmigo porque mi padre quería que nos casáramos o rompiéramos.
  Ahora nos vemos a escondidas, en casas de amigos comunes o en hoteles en sitios de gira, pero ¿Cuánto se puede durar así? No mucho>>.
  Por una vez en mi vida quisiera poder opinar yo sobre mi vida y mis amores. ¿Cuál será el próximo de mi larga lista falsa?¿Puedo decir que no? Esas preguntas quedarán para dentro de dos meses, cuando acabe de romper con otro actor, cantante, Kennedy o ¿Quién sabe? Quizá me toque salir con el mismísimo Rod Stewart o Mick Jagger.
  El problema es que Harry consiguió conquistar mi corazón de verdad y ahora tengo que olvidarle y además hacer una canción en su contra.
 ¿Sentirá él por mí lo que yo siento por él? No lo sé, pero ansío saberlo algún día.

Sara Martínez

lunes, 18 de febrero de 2013

VAIVÉN, Laura Castro Martínez



VAIVÉN

   Allí estaba, delante de la puerta, de pie, con veinticuatro niños mirándome fijamente, llenos de curiosidad. Y yo sin saber, ni siquiera si llevaba lo necesario en la mochila o si iba vestida para la ocasión. Me recibió la que sería mi maestra durante todo el curso. Parecía seria pero era muy agradable.
   No sabía dónde tenía que sentarme puesto que era mi primer día en ese centro, en esa ciudad y en ese país. Tenía miedo de no encajar allí por el color de mi piel, por mi idioma o, simplemente, por mi timidez.
   La profesora decidió que era la hora de la presentación. Me consolé un poco al ver que había gente de otros colores y de otras nacionalidades.
Llegó el recreo y estaba sola. Hasta que una de las chicas de mi clase, me preguntó si quería jugar con ella. Y lo dije que sí. Los juegos eran muy divertidos. Tocó el timbre y nos colocamos en la fila para subir a la clase. Así transcurrió toda la mañana.
   Cuando tocó la sirena para salir, llegó lo peor. Había 10 autobuses y no sabía en cuál tenía que ir. Al final arrancaron porque se les hacía tarde y yo esperé por mi madre. Tardó mucho tiempo y, además, se enfadó conmigo.
   Cuando llegó la noche, como siempre, escribí en mi diario lo que me había sucedido durante el día. Como era la tercera vez que pisaba un país en tan sólo diez años de edad, lo consideraba un paso más en la vida. Escribí que papá y mamá me habían dicho el día que nos mudábamos, que en este país teníamos muchas posibilidades y, a mí, me contagiaron su entusiasmo. También sé que nos mudamos otra vez por cuestiones de trabajo.
   Lo que más me sorprendió fue mi nuevo colegio.¡Era inmenso! Tenía dos patios, (en el interior se jugaba al brilé y en el exterior, al fútbol y al baloncesto), un pabellón, un espacio para jugar a la cuerda, aproximadamente 45 aulas, una biblioteca, un aula de música y otra con montones de ordenadores, un cuarto de baño en cada planta, una secretaría, una sala de usos múltiples ...
   Me pasó el resto de la semana más rápido de lo que pensaba y, cuando llegó el sábado, fuimos mi madre y yo a conocer el pueblo. Era un pueblo pequeño pero acogedor. ¡Sonaban campanas en las iglesias cada hora en punto, y había muchas iglesias! La plaza principal estaba siempre muy concurrida y había muchos niños pequeños jugando y muchas personas mayores hablando. Como era sábado nos dijeron que había mercado. ¡Casi no se podía andar! Los edificios eran muy antiguos y escondían mucha historia, siempre había gente por la calle: andando, haciendo, footing, andando en  bici...   En resumidas cuentas,¡ Betanzos es un pueblo para visitar! Lo que más me impactó fue la noche. Había gente en las terrazas de los bares y en el campo, dando sensación de tranquilidad. La gente no tenía prisa como por el día.
   El lunes de la semana siguiente íbamos a hacer una excursión con mi clase a la playa. Cuando me lo dijeron estaba muy contenta,  puesto que mi país está muy alejado de la costa.
   Cuando llegó el día, llegamos al colegio con una mochila para el viaje. Yo, llevaba un bañador con rayas amarillas y azules y, mi mejor amiga, Lucía, lo tenía de un color anaranjado.
   Subimos en el autobús. Por el camino cantamos canciones y contamos chistes. El viaje se me hizo corto y muy divertido.
   Cuando llegamos, bajamos del autobús y fuimos por el camino de piedra hasta la arena, tan misteriosa para mí. Cuando la toqué parecía áspera pero después fue pareciéndome más suave a medida que me fue pasando el tiempo.
   Dejamos las cosas en la arena y los niños propusieron jugar un partido de fútbol, y así hicimos. Yo no comprendía cómo podían esperar tanto para zambullirse en el agua. Pero decidí jugar para no quedarme sola. Al cabo de una hora, cuando sólo quedaba media hora para marchar, nos metimos en el agua. Metí la punta del pie y parecía fría, pero empezamos a nadar y esa sensación desapareció. Era como volar en un cielo despejado de una mañana de domingo. Una sensación que muchos no la valoraban como hacía yo.
   Cuando llegó la hora de irnos, nadie quería irse, y yo menos.
   Con el tiempo, vi que un país tiene unas costumbres completamente diferentes a otro. En Galicia, celebran unas fiestas muy divertidas. Yo, fui a casi todas: me disfracé de dama en la feria medieval, comí tortilla en la fiesta de la tortilla, asistí, con miedo, al lanzamiento del globo, vi el desfile de la reina de las fiestas ... A la única a la que no me dejaron ir fue a la del vino y, con razón. Me divertí mucho en Betanzos!
    Pasados varios meses, mis notas subieron, aprendí a hablar mejor el castellano y tuve más amigos de lo que nunca imaginé. En resumidas cuentas, que poco a poco me fui acostumbrando a este pueblo, haciendo más amistades y estudiando más.
    Pero un día mi padre me dijo que, lamentablemente, quizás dentro de diez días nos marcharíamos otra vez al pueblo en el que nací, porque había recuperado su primer puesto de trabajo y ganaría más dinero. 
   Esa noche no tuve ánimos para, ni siquiera, escribir en mi diario. Estaba triste, ya que había pasado casi un curso y estaba descubriendo experiencias nuevas con unas personas que fueron muy amables conmigo, amigas.
   Los primeros ocho días no le dije a nadie que me iba, porque yo aun no lo había asimilado muy bien, no me creía que después de pasar tanto tiempo, tuviéramos que volver a empezar otra vez de nuevo.
   El noveno día era el último día que veía a mis compañeras del colegio. No todas me trataban igual de bien, pero en ese momento aprecias hasta al diablo. Transcurrieron las clases como un día normal.
   Pretendía no decirles nada para que no fuera tan difícil para mí despedirme pero, sin poder evitarlo, lloré. Lloré por la pena que me daba marchar. Lucía me preguntó  qué me pasaba y se lo conté. Ella, también lloró. Fue difícil, pero me despedí de todos, uno por uno.
   Al día siguiente nos levantamos a las siete para no perder el avión.
   Estaba triste, pero comprendía que este había sido uno de los muchos capítulos que  me quedaban aún por vivir. No tenía sentido mirar atrás cuando, lo más importante era disfrutar el  presente.
   Durante el camino de vuelta, no dejé de cavilar.
   Llegamos a casa, el que había sido nuestro hogar durante varios años pero, sin duda de la que guardo mejores recuerdos. Fue ahí donde pronuncié mis primeras palabras o donde di mis primeros pasos. Pero eso daba igual, ese día regresé a mi país natal y no volveríamos a dejarlo atrás.
   Ha pasado el tiempo y me he dado cuenta de que lo más importante no es dónde estés, si estás con las personas que te quieren. Por eso sigo en contacto con Lucía y los demás. No me olvido de ellos ni de mis padres, a los que voy a visitar siempre que puedo.
   Ahora vivo con mi novio en un barrio cercano y vamos cada verano a pasar las vacaciones a Galicia. Hacemos alguna excursión y descubrimos cosas nuevas. Siempre hay algo que descubrir.

Laura Castro Martínez

viernes, 9 de noviembre de 2012

EL NACIMIENTO DEL SÉPTIMO ARTE



EL NACIMIENTO DEL SÉPTIMO ARTE

   A finales del siglo XIX diversos investigadores de distintos países (los Lumière, Edison, Eastman, los hermanos Skladanonwsky) consiguen grabar imágenes en movimiento.


   No obstante, todavía no ha nacido el séptimo arte.
  
   Las primeras exhibiciones sirven para mejorar espectáculos de magia: el cine, pues, es sólo, en los mejores casos un espectáculo teatral; en los peores, otro truco de feria para una sociedad a la que entretiene la contemplación de los espectáculos circenses y las atrocidades de la naturaleza de las que podemos ver una buena síntesis en Freaks, la película de Tod Browning.



   Uno de los primeros hombres que fue capaz de convertir en arte el producto resultante de las filmaciones con esa nueva herramienta fue Georges Méliès: él abandonó el interés documentalista de sus predecesores y, apoyándose en la literatura, creó las primeras ficciones filmadas.  


   Martin Scorsese, uno de los más laureados directores del ya consolidado séptimo arte, obtuvo en el 2011 el Óscar al mejor director por La invención de Hugo Cabret, (una película basada en la novela de Brian Sielznick), que rememora la tragedia artística de Méliès.