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domingo, 8 de mayo de 2016
LLEGANDO HASTA EL FINAL...
lunes, 2 de noviembre de 2015
COMENTARIO CRÍTICO, José Ernesto Ayala-Dip
Es raro el día que no me cruzo con turistas. No bien atravieso el portal de mi casa, esa gente que viaja por placer, según nos enseña el María Moliner que es un turista, me encuentro con ellos. Los veo en frente de mi domicilio, deslumbrados por el skyline de Barcelona. Se sientan en unos bancos diseñados para hacerles más próximos la línea del horizonte, como si pudieran tocarlo. O como si pudieran beberse el mar que divisan. También es raro el día en que no me preguntan algo. Dado que mi vivienda está en el trayecto que tienen que hacer para llegar al Parc Güell, se me acercan con sus planos desplegados. Algo desorientados me preguntan por el camino exacto que los lleve hasta Gaudí. A veces me da por pensar que lo hacen, no tanto por mi asesoramiento callejero, como por ganas de hablar con algún lugareño. Trato de ser escueto y eficaz en mis referencias, pero cuando los veo que se me quedan mirando como si lamentaran que todo acabe ahí, es cuando les pregunto de dónde vienen. Unos son de Bremen. Otros de Kioto. No faltan de Buenos Aires.
JOSÉ ERNESTO AYALA-DIP, El País, 7 de enero de 2015.
Las grandes ciudades están siempre atestadas de turistas, en busca de los monumentos más espectaculares para fotografiarlos, o simplemente para disfrutar de la vista y del ambiente que los rodea. Lugares como Londres o París nunca gozarán de un ambiente tranquilo, bien alejado del ruido de los coches, del constante ir y venir de gente, y de todos los agobios que vienen de la mano cuando hablamos de determinadas capitales. El día en el que ya no se vea a turistas subidos en el London Eye, o yendo a la Torre Eiffel de noche después haber admirado todas las obras de arte del Louvre, ese día, esas capitales no serán lo que eran. Lo mismo ocurriría con Barcelona.
Al fin y al cabo, aquellas personas forman parte de la ciudades, aunque sea solo por unos días, ya que le aportan vida, diversidad étnica... El hecho de ir caminando por la calle y ver a gente de distintas nacionalidades, con culturas completamente diferentes, significa que esa capital ha conseguido atraer y juntar gente de todos los recovecos del mundo; es algo que la caracteriza y enriquece, así como a todos aquellos que viven en ella.
Si se intenta acabar o disminuir ese vaivén de turistas, lo que se conseguirá será arrancarle a la ciudad una pequeña parte de su singularidad con la que ellos mismos la han dotado, extirpar una pieza de todo el entramado que conforma su encanto ciudad, y con ello, su personalidad. Es decir, lo que ha conseguido reunir a tantas personas en un mismo lugar.
Helena Fernández Vales
***
En España, el turismo realiza un papel importante en la economía, sobre todo en aquellas ciudades de tan grande atracción turística, como es el caso de Barcelona, Madrid, Sevilla, Santiago de Compostela, Mallorca o las Islas Canarias.
Se podría decir que nuestro país es uno de los más importantes a nivel internacional hablando de turismo. Sus playas, sus catedrales sus parques o museos, no importa por qué gente de tantas partes del mundo decide visitar este país durante sus vacaciones, la cuestión está en por qué la gente residente en estas ciudades se queja de la que podría ser para ellos “excesiva” cantidad de turistas. Una pregunta bastante absurda teniendo en cuenta que gran parte de estas personas obtienen dinero y beneficios, precisamente, de esta gente. La mayoría de los trabajos en España están dedicados al sector servicios, y dentro de esta gran parte de servicios, obviamente, están los destinados y usados por los turistas. En otras palabras, sin esa cantidad “excesiva” de gente de otras partes del mundo, la mitad de la población en España se quedaría en la calle sin trabajo: conductores de medios de transporte, trabajadores en oficinas de turismo o agencias de viajes, guías turísticas, empleados de hoteles y restaurantes.
España vive del turismo, de esos desconocidos que según mucha cantidad de gente “robaron el espacio y lo ensuciaron”, de ese montón de gente es de la que la mayoría de la población en España obtiene un sueldo, y en ningún momento debería ser contestada por tal xenofobia.
Lucía Corral
***
El turismo tiene un papel muy importante en la actividad económica de cada país: genera empleo, desarrolla pequeñas localidades y otorga diferenciación a cada destino.
Aún siendo conocedores de todas sus ventajas, a gran parte de la sociedad sigue sin agradarles ver turistas por las calles. Atribuyen su enojo a aspectos discutibles, como la suciedad o las aglomeraciones.
La realidad es que, en pleno siglo XXI, mucha gente sigue llena de prejuicios hacia estos viajeros.
Puede que sea más cómodo viajar por las calles vacías, sin tener que detenerse a sacar una foto o a indicar una dirección. Pero la comodidad, no es un argumento congruente para ir en contra de los turistas, como podrían ser los impactos ambientales que pueden llegar a generarse.
Esos que no hacen más que calificar equívocamente a personas que viajan por placer, para culturizarse o simplemente para relajarse; deberían de pararse a pensar en que igual lo que les rodea es más interesante y curioso de lo que consideraban. De esta forma, puede que se den cuenta de que esas muchedumbres no sólo aportan ruido a las calles, sino que les dan vida a estas y a cada lugar de este mundo.
Ángela Novo García
***Los ciudadanos que tienen mentalidad xenófoba se están quejando de lo inaceptable.
El hecho de que haya tanto turista por las calles de Barcelona, muestra el valor de esta ciudad como fuente de ingresos en la economía del país. Ellos al llegar aquí gastan, y a través de esos gastos se generan puestos de trabajo que tanto hacen falta en estos tiempos. Por eso mismo, rechazar o poner pegas a la afluencia de turistas conllevaría a un descenso económico notable en Cataluña. En esta época, aparte del motivo anterior, no podemos tener una mentalidad conservadora, porque desde el proceso de globalización el ser humano está destinado a viajar ya sea como en este caso de turista o con otros intereses.
La ciudad perdería popularidad y dejaría de despertar interés exterior si se actuaría con esa mentalidad perjudicial. La opinión de que a algunos ciudadanos les pueda molestar toparse con tanto extranjero o que tengan miedo a si se ensucia es respetable, pero carece de argumentos de peso para poner en práctica dicha mentalidad, ya que Barcelona se caracteriza por ser una ciudad limpia. La sociedad catalana debería plantearse seriamente las acciones que está realizando porque, en vez de ayudar a sus habitantes, los perjudica.
Es evidente que con la promoción de la mentalidad xenofóbica se perjudica el bienestar social.
Bogdan Pasca
***Uno de los asuntos que más incomoda a la población que vive en el centro de las ciudades importantes, es el alto nivel de turismo que existe en ellas. Los habitantes de Barcelona, entre otros muchos lugares, consideran que el número de personas que visitan esta zona a diario es exagerado y molesto.
De lo que no son conscientes los ciudadanos que presentan sus protestas, es de que todos esos extranjeros que se encuentran día a día en las puertas de sus casas, son los mismos que favorecen a la economía del país. Todas esas personas que visitan por ejemplo el Parc Güell, lo hacen porque quieren disfrutar admirándolo, por lo que el tipo de turismo al que se refiere este barcelonés es turismo cultural. Estas personas que no están de acuerdo con encontrarse esas aglomeraciones de gente, deberían estar orgullosas de ello, ya que viven en una ciudad con cultura y novedades que atraen a gente de muchos lugares del mundo. Además, si a dichas personas no les gusta ese tipo de ambiente, tener una vivienda cerca del skyline, no es muy adecuado, pero deberían haber sido conscientes de ello antes de comprarla.
Por lo tanto, todo turista tiene derecho a visitar cualquier zona que se le antoje, y, si a los ciudadanos les molesta, deberían reflexionar sobre el dinero que invierten todos esos extranjeros en la ciudad.
Paula Baroso Cortizas
***El turismo en Barcelona es muy numeroso, lo cual aporta grandes ingresos a esta ciudad y genera muchos puestos de empleo.
Es absurdo que se pretenda modificar el modelo turístico de la ciudad cuando no suelen exisJAVIER VILLAVERDE, SARA COUCEIRO, CARMEN VALIÑO, ÁLEX SANTISO, ANA GOLPEtir problemas de gran importancia entre ciudadanos y turistas, sobre todo cuando una gran parte de la población vive de este sector. Además, Barcelona es una ciudad igual de atrayente para los turistas como para los ciudadanos que en ella habitan.
En lugar de modificar el modelo turístico de las ciudades podría crearse un turismo de mayor calidad mediante pequeñas acciones: educando al turista para que respete los espacios públicos, garantizando suficiente transporte público para todos o apoyando al pequeño comercio relacionado con el turismo.
Alejandro Vázquez Fachal
***
El turismo es una actividad muy frecuente en las grandes ciudades históricas, como es el caso de Barcelona, donde a pesar de las amplias plazoletas y calles, ven su espacio reducido debido a la gran conglomeración de gente que en periodos vacacionales se pueda llegar a alcanzar.
Es totalmente comprensible que este continuo tránsito de extranjeros no sea del agrado de todos. Pocas personas pueden disfrutar de varias semanas no laborables y eso explica su falta de paciencia ante preguntas que esperan un guía que les señale monumentos, museos, sellos propios de su ciudad natal y que, quizás, por motivos diversos ni ellos mismos han tenido oportunidad de visitar. Se debe sumar a esto el estrés que conlleva un movimiento tan frenético como el que siguen ciudades tan multitudinarias como estas y, por tanto, el ansia de tranquilidad por parte de sus habitantes.
No obstante, es incuestionable, que el sector turístico proporciona una gran suma de dinero y su buena organización desembocaría en un gran acierto. Además, nadie puede negar sinceramente haber viajado alguna vez, ya sea al continente o al pueblo de al lado, siendo esta una libertad que se debe respetar.
Así pues, la solución puede que se encuentre en algo tan simple como la aceptación y el fomento de la empatía en aquellas ciudades que se hayan sentido "invadidas" alguna vez.
Alba Rodríguez Boutureira
***
En los últimos años el turismo de masas ha aumentado considerablemente. Nos encontramos turistas por todas partes y es habitual que nos pregunten cómo llegar a algún lugar. La mayoría de ellos viajan con el objetivo de conocer nuevas culturas y visitar diferentes lugares del mundo; otros, en cambio, vienen con el objetivo de emborracharse e ir de fiesta, lo que provoca las protestas de muchos vecinos por el exceso de ruido.
El turismo beneficia a la economía, pero se deberían establecer unas normas para que no afectase a la vida cotidiana del resto de las personas.
También se debería controlar la llegada masiva de turistas para que no colapsen las ciudades y así sus habitantes no se sentirán invadidos ni pensarán que les están robando su espacio.
Lorena Saya
***
Aquel que se disponga a renegar del turismo por miedo a perder la identidad nacional ha de saber que ya es tarde para hacerlo. Y aunque sólo quiera descongestionar la pésima infraestructura del país, de nuevo, ya es tarde.
No sólo es tarde porque vivamos en un mundo conectado donde los países desarrollados tienen todos una cultura similar, diferenciándose solamente en el pasado histórico y en anecdóticas idiosincrasias; sino porque "está feo" cerrar las puertas en las narices de los turistas (pues los turistas son todavía personas) que desean conocer esas pocas diferencias de primera mano a santo de que logran saturar el sistema turístico.
Que aquel que reniegue del turismo se convierta en lo que más odie (a ser posible en temporada estival) para así equilibrar el ecosistema turístico internacional.
Amador Torre
***
Es habitual escuchar críticas hacia los turistas. Se les suele acusar de invadir las ciudades y no respetarlas deteriorándolas, por lo que se exige su desalojo.
El turismo es una de las grandes fuentes de ingresos en España y en una situación como la que se vive actualmente, se debería hacer todo lo posible por incrementar la economía. Con el turismo, no sólo se consiguen unos mayores beneficios, sino que debido a una mayor demanda de servicios, se crean nuevos puestos de trabajo, algo fundamental para combatir el desempleo.
El deterioro del mobiliario urbano, intenta ocultar unos claros prejuicios hacia los turistas. Hay que tener en cuenta que hay un gran número de personas españolas que no respetan los espacios públicos, ya sea arrojando basura o cometiendo actos vandálicos.
No hay duda de que los turistas son un blanco fácil al que atacar para intentar ocultar errores propios, pero en una ciudad sin turismo la situación no mejoraría. Habría mucho más espacio pero surgirían otros temas que criticar y otras personas a las que culpar.
Hay que dejar atrás la xenofobia. El turismo no tiene ningún factor que afecte negativamente, sino todo lo contrario, por lo que habría que volcarse en esta actividad, clave para hacer resurgir el país.
Javier Villaverde Basteiro
***
En la actualidad, los residentes de algunas de las ciudades más visitadas del mundo han manifestado su descontento al no poder llevar una vida normal debido al turismo.
Ha de tenerse en cuenta que hay muchos tipos de turismo. Hablando del ya famoso "turismo de borrachera" es lógica la postura de la sociedad, pero si nos referimos al turismo cultural la cosa cambia, puesto que no causa ningún daño o desperfecto.
Además este tipo de turismo deja grandes sumas de dinero allá adonde va beneficiando a los comercios, hoteles, transportes... de las zonas visitadas. Estos visitantes no han robado el sitio a nadie y cada cual es libre de vivir donde quiera o pueda por lo que si una persona goza del poderío económico para vivir en la Gran Vía también podrá permitirse vivir en las afueras.
Conviene aprender a ver el turismo desde un punto de vista más globalizado y sacar provecho de esta actividad. También se deberían promocionar lugares menos conocidos que los típicos pero que gozan igualmente de encanto.
Sara Couceiro Torres
***En 2014, España se encontraba en el podium de los países más visitados del mundo, solo superado por Francia y Estados Unidos. Podemos ver que nuestro país está lleno de turistas (un claro ejemplo es Santiago de Compostela). Esto no supuso ningún problema hasta ahora, momento en el que parece que existe gente a la que no le interesa ver su ciudad repleta de turistas.
Cierto es que hay diferentes tipos de turismo que dan mala imagen a España. Un claro ejemplo es el "turismo de borrachera" que podemos encontrar en Magaluz, Salou... que solo trae a adolescentes con intención de emborracharse y causar destrozos y malestar en el pueblo.
Por otra parte, el turismo en España genera muchos ingresos que son necesarios y proporciona muchos puestos de trabajo a gente en paro. Además, el hecho de que haya turistas de todas partes del mundo ayuda a tener un cierto respeto y tolerancia entre gente de otras culturas.
Puede ser que haya gente que lo que busque sea "limpiar" sus calles de turistas y que puedan disfrutar de los monumentos y plazas por los que ya han pasado mil veces, pero ahora sin escuchar los flashes de las cámaras y los comentarios de lo bonito que es ese lugar típico para los extranjeros que deciden pasar unos días por nuestro país. A cambio, esto traería la pérdida de más del 10% del PIB de España y más problemas económicos y sociales que, la verdad, no dejarían indiferente al pueblo español.
Carmen Valiño
***
El turismo es una de las principales fuentes de ingreso de un país que, por desgracia, no sabe explotar adecuadamente sus recursos naturales como debería.
El capital tiene que entrar al estado por algún lugar y es en forma de turismo; a estos, les gusta disfrutar de los espacios que visitan, al igual que a los españoles les gusta visitar lugares emblemáticos de otras naciones.
El caso de la ciudad de Barcelona no se puede equiparar al de, por ejemplo, la playa de As Catedrais, a la que hay que restringir el acceso por ser un fenómeno de la naturaleza que su admiración abusiva puede llegar a deteriorar sin posibilidad alguna de arreglo.
Una ciudad es un bien público. Sus gentes, y turistas, pagan unos impuestos para que tenga un mantenimiento óptimo y adecuado, permitiendo así el disfrute total de todos los que por ella pasan.
Álex Santiso
***
La llegada de turistas hoy en día es algo beneficioso para cualquier ciudad. Una razón es que invierten en muchos negocios como bares, restaurantes, comercios... El aumento del turismo por lo tanto es un factor muy importante en la economía de un país.
Llegan a una ciudad para conocerla, saber de ella; sus costumbres, su historia, comidas típicas, no para ensuciar las calles ni robar el espacio a sus habitantes. Si viajan es para disfrutarlo.
Muchas veces se critica sin saber ni pensar detenidamente que lo más seguro es que los propios habitantes de un lugar son los que menos cuidado tienen para su bienestar, preocupándose primeramente por quien no debe.
Aprender a aceptar, conocer y enseñar a nuevas personas aquello de lo que nosotros debemos de estar orgullosos, que es el lugar donde vivimos, es mucho más satisfactorio.
Ana Golpe Pedreira
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jueves, 1 de enero de 2015
EXAMEN DE SELECTIVIDAD JUNIO 2014
Las emisiones de las factorías chinas que fabrican bienes para el mercado estadounidense están contribuyendo a la formación de neblinas tóxicas (smog) de la costa oeste de Estados Unidos, según un nuevo estudio que muestra las dificultades para determinar quién es finalmente el responsable de Ia polución que afecta al planeta. China se ha convertido en la fábrica del mundo. Y ese comercio, en general beneficioso, también genera enormes emisiones de contaminantes como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, que son rápidamente transportados por los vientos globales —además de contribuir significativamente a los niveles de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero—.
Según la Academia Nacional de Ciencias, las emisiones vinculadas a las exportaciones chinas provocaron en 2006 un incremento de entre un 3% y un 10% en las concentraciones de sulfato en superficie (una combinación de dióxido de azufre y otros gases) en la parte occidental de EEUU. En Los Ángeles, esa polución fue responsable de al menos un día extra de smog por año, en los que se excedieron los límites de contaminación por ozono (...).
El estudio aporta pruebas de que Pekín podría y debería hacer más para reducir la polución, que daña a Ia población de ese país mucho más que a los estadounidenses. Los autores del estudio calculan que China podría cortar sus emisiones de dióxido de azufre hasta en un 62%, y los óxidos de nitrógeno en un 22%, si exigiera a las fábricas sistemas de eficiencia energética y control de emisiones. (...) Esa tecnología está disponible. Lo que se necesita es inversión y voluntad política.
(Traducción y adaptación del editorial del New York Times, 25 de enero de 2014)
CUESTIONES
PRIMERA PARTE [2,5 PUNTOS]
PRIMERA PARTE [2,5 PUNTOS]
1. Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en el texto: factoria, tóxicas, emisiones, polución, eficiencia. [1,0 puntos]
2. Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1, 5 puntos]
SEGUNDA PARTE [1,5 PUNTOS]
3. Redacta un comentario critico sobre el texto, manifestando tu
acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que debes
elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con
corrección y adecuación.
TERCERA PARTE: CONTESTA A LAS DOS PREGUNTAS SIGUIENTES: [2, 0 PUNTOS]
4. Busca en los dos primeros párrafos cinco palabras que utilicen la sufijación o la prefijación, escríbelas y señala el afijo subrayándolo (recuerda que no valen los participios y que pueden darse ambos fenómenos en la misma palabra). (1.0 puntos)
5. Construye tres oraciones (o cláusulas) cuyos sujetos sean un sintagma o frase nominal o sustantiva, una subordinada de infinitivo y una construcción coordinada. (1.0 puntos)
5. Construye tres oraciones (o cláusulas) cuyos sujetos sean un sintagma o frase nominal o sustantiva, una subordinada de infinitivo y una construcción coordinada. (1.0 puntos)
6. Indica en qué momento tiene lugar esta escena, a qué espacio se hace referencia (especifica su importancia en Ia obra) y quiénes son los protagonistas de este dialogo: (1.0 puntos)
Este era mi barrio -le dijo al inspector. Habían recogido todas las muestras y la ropa de la niña y las estaban guardando en el maletero-. Aquí estaba el cine de verano al que me traían mis padres todas las noches. (...) Me acuerdo de cuando inauguraron esta mierda de parque, quién te ha visto y quién te ve. (...). Era Ia última moda, venirse a pasear un domingo a los jardines. (...) Mira en lo que ha quedado todo: jeringuillas y cristales de litronas. (Plenilunio).
7. Principales símbolos machadianos en Campos de Castilla. (1.0 puntos)
8. Di a qué movimiento o momento literario pertenecen los siguientes rasgos: (1.0 puntos)
a) en su poesía predominan los valores sensoriales, lo cual se traduce en un abundante empleo de sinestesias;
b) atracción por lo nocturno y misterioso;
c) reproducción exacta de personajes y ambientes;
d) Ia razón es más importante que los sentimientos;
e) las obras literarias deben ser didácticas.
9. El teatro español anterior a Ia Guerra Civil: Benavente, Lorca y VaIle-Inclán. (1.0 puntos)
sábado, 25 de octubre de 2014
EXAMEN PAU SEPTEMBRO 2014 OPCIÓN B
OPCIÓN B
En
todos los patios de colegio han existido siempre los matones. En ninguno ha
faltado el truhán que, amparado en su corpulencia o en su falta de escrúpulos,
acosaba al compañero más vulnerable, le inventaba un apodo o ingeniaba una
broma pesada con que humillarlo. Su diversión favorita, más que los deportes o
los juegos, era encontrar una víctima propiciatoria sobre quien lanzar
sus burlas y ejercer su despotismo, a quien poner la zancadilla o arrinconar
para quitarle el bocadillo o el dinero bajo amenazas y chantajes.
Por las noticias que siguen apareciendo a diario en la prensa —en España y fuera de España—, la situación no ha variado mucho. Cualquier excusa es buena para el acoso: que alguien use gafas o lleve aparato en los dientes, que sufra acné o calce un número muy grande de zapatos. Pero sobre todo se ejerce sobre quien tiene algún defecto físico o es diferente al grupo, sobre el chico o la chica gordito o flaco, sobre el torpe deportivamente, sobre el homosexual o sobre quien tiene otro acento al hablar u otro tono de piel.
El acoso es tan viejo, tan conocido, y es tan nítido su significado que no resulta necesario aplicarle el neologismo bullying. Y aunque se trate de un asunto de niños, no es un problema pequeño ni para tomar a broma: el miedo y la angustia también caminan en pantalón corto.
El matón es un tipo que pretende aumentar su valoración en el Dow-Jones escolar subiéndose sobre los hombros de aquellos a quienes quiere convertir en bonos basura. Pero, con todo, su principal arma no está en sus músculos ni en su crueldad, sino en su pertenencia a un grupo que en esas ocasiones se convierte en manada.
Frente a ellos tiembla la figura del acosado: el chico o la chica que, mientras todos sus compañeros están deseando que terminen las clases para salir al patio, terne que empiece el recreo, porque esos minutos que debían ser de descanso son un periodo de ansiedad y de pánico. Para él, el patio es un patíbulo. Mientras los otros juegan, gritan y saltan satisfechos, él aspira a esconderse en su camisa y pasar desapercibido, anónimo, a que nadie se fije en sus andares, porque cualquier cosa que haga es un detonante para las cargas de caballería: si saca buenas notas, porque despierta la envidia de los acosadores; si suspende, porque es tildado de torpe. Si viste de marca, porque es una pija; si viste de trapillo, porque es una choni. En una situación así, su fracaso escolar está servido, pues no sabe de qué sirve ir al colegio si solo es para recibir humillaciones.
Por las noticias que siguen apareciendo a diario en la prensa —en España y fuera de España—, la situación no ha variado mucho. Cualquier excusa es buena para el acoso: que alguien use gafas o lleve aparato en los dientes, que sufra acné o calce un número muy grande de zapatos. Pero sobre todo se ejerce sobre quien tiene algún defecto físico o es diferente al grupo, sobre el chico o la chica gordito o flaco, sobre el torpe deportivamente, sobre el homosexual o sobre quien tiene otro acento al hablar u otro tono de piel.
El acoso es tan viejo, tan conocido, y es tan nítido su significado que no resulta necesario aplicarle el neologismo bullying. Y aunque se trate de un asunto de niños, no es un problema pequeño ni para tomar a broma: el miedo y la angustia también caminan en pantalón corto.
El matón es un tipo que pretende aumentar su valoración en el Dow-Jones escolar subiéndose sobre los hombros de aquellos a quienes quiere convertir en bonos basura. Pero, con todo, su principal arma no está en sus músculos ni en su crueldad, sino en su pertenencia a un grupo que en esas ocasiones se convierte en manada.
Frente a ellos tiembla la figura del acosado: el chico o la chica que, mientras todos sus compañeros están deseando que terminen las clases para salir al patio, terne que empiece el recreo, porque esos minutos que debían ser de descanso son un periodo de ansiedad y de pánico. Para él, el patio es un patíbulo. Mientras los otros juegan, gritan y saltan satisfechos, él aspira a esconderse en su camisa y pasar desapercibido, anónimo, a que nadie se fije en sus andares, porque cualquier cosa que haga es un detonante para las cargas de caballería: si saca buenas notas, porque despierta la envidia de los acosadores; si suspende, porque es tildado de torpe. Si viste de marca, porque es una pija; si viste de trapillo, porque es una choni. En una situación así, su fracaso escolar está servido, pues no sabe de qué sirve ir al colegio si solo es para recibir humillaciones.
(Eugenio Fuentes, El País, 17 de septiembre de
2013, adaptación)
CUESTIONES
PRIMERA PARTE [2,5 PUNTOS]
PRIMERA PARTE [2,5 PUNTOS]
1. Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en el texto: escrúpulos, víctima propiciatoria, despotismo, nítido, detonante. [1,0 puntos]
2. Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1, 5 puntos]
SEGUNDA PARTE [1,5 PUNTOS]
3. Redacta un comentario critico sobre el texto, manifestando tu acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con corrección y adecuación.
TERCERA PARTE: CONTESTA A LAS DOS PREGUNTAS SIGUIENTES: [2, 0 PUNTOS]
4. En el fragmento subrayado en el texto, señala los pronombres e indica su clase, función y referente [1, 0 puntos]
5. Muestra, con ejemplos (al menos uno de cada), la diferencia de uso entre las siguientes parejas homónimas: asimismo / a sí mismo; entorno / en torno; sinfin / sin fin; demás / de más. [1, 0 puntos]
5. Muestra, con ejemplos (al menos uno de cada), la diferencia de uso entre las siguientes parejas homónimas: asimismo / a sí mismo; entorno / en torno; sinfin / sin fin; demás / de más. [1, 0 puntos]
CUARTA PARTE [4 PUNTOS]
6. Explica el tema de este fragmento en relación con la obra a la que pertenece: [1,0 puntos]
ASEL.— Poco importan nuestros casos particulares. Ya te acordarás del tuyo, pero eso es lo de menos. Vivimos en un mundo civilizado al que le sigue pareciendo el más embriagador deporte la viejísima práctica de las matanzas. Te degüellan por combatir la injusticia establecida, por pertenecer a una raza destacada; acaban contigo por hambre si eres prisionero de guerra o te fusilan por supuestos intentos de sublevación [...] (La Fundación)
7. Tiempo y espacio en Plenilunio. [1, 0 puntos]
8. ¿A qué autores y a qué géneros literarios pertenecen las siguientes obras? a) La casa de Bernarda Alba; b) Fortunata y Jacinta; c) En las orillas del Sar; d) Azul; e) Los Pazos de Ulloa. [1, 0 puntos]
9. Las trayectorias poéticas de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. (1.0 puntos)
9. Las trayectorias poéticas de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. (1.0 puntos)
miércoles, 15 de octubre de 2014
PIERRE DE MONTAIGE 01, Jordi Soler
Pierre de Montaigne estaba empeñado en
que su hijo fuera mejor que él y, para conseguirlo, le dio una estricta
y hermética educación en latín. Le puso, desde muy pequeño, un profesor
que ignoraba el francés y que le hablaba y lo instruía exclusivamente
en latín. El experimento pedagógico del padre produjo no solo a uno de
los escritores más importantes de Occidente, sino al inventor del
ensayo. El arte más grande de todos, escribió Montaigne, es “seguir
siendo uno mismo”, una idea que mantuvo a lo largo de su vida, que,
además de su inagotable obra literaria, le dio para viajar, para
inmiscuirse en la política y para administrar sus posesiones. Todas las
experiencias de Montaigne iban a parar a sus ensayos, vivía concentrado
en vivir para después dar menta de ello por escrito.
Sería ridículo seguir el ejemplo del padre de Montaige en este siglo
XXI. Lo que si podemos es hacer el ejercicio de oponer a aquel niño, que
solo hablaba latín, que estaba concentrado en el cultivo de sí mismo, a
los niños contemporáneos que están distraídos por muchas cosas a la
vez, por el mundo exterior que entra a saco por una infinidad de
terminales. Mientras Montaigne pasaba en silencio largos tramos del día,
que llenaba de reflexiones, nosotros forcejeamos contra el estruendo que
sale permanentemente de las pantallas. Concentrado en un solo punto,
Montaigne lo abarcaba absolutamente todo, nosotros, concentrados en
puntos múltiples, no abarcamos casi nada.
Tanto estimulo exterior nos aleja del arte más grande de todos que
proponía Montaigne: seguir siendo uno mismo, porque para alcanzarlo se
necesitan largas horas de reflexión Se han acabado los periodos de
silencio, quien va andando no produce pensamientos caminados, va
consumiendo algo que sale de su mp3; cualquier momento libre se rellena
con la información ilimitada que produce la pantalla del teléfono o de
la tableta. Nadie tiene paciencia ya para sentarse a oír un álbum de
música completo. Lo mismo pasa con el cine, comprometerse durante dos
horas con una película parece migo si se tienen las series que vienen
dosificadas en cómodas cápsulas de 45 minutos. Tanta hiperactividad
debería ser contrapesada con periodos de inactividad, de silencio, de
concentración en una sola idea; porque de esos periodos de calma salen
las grandes obras. Lo mínimo que va a quedarnos de esta era proclive a
los fragmentos, llena de niños sobre-estimulados. que no tienen espacios
para la reflexión y el silencio, es un mundo sin artistas.
JORDI SOLER, El País, 7 de septiembre de 2013 [adaptación].
***
No existen argumentos sólidos que demuestren que actualmente no se puede producir un pensamiento profundo, pese a la distracción de las nuevas tecnologías. Tampoco hay datos que demuestren la falta de artista e intelectuales.
El ejemplo de Montaigne es simplemente eso, un ejemplo; conviene recordar que en aquella época ni todas ni la mayoría de las personas eran intelectuales, ni más inteligentes que las del siglo actual, a pesar de no tener ninguna distracción electrónica. Existía, de igual modo que actualmente, gente que se distraía con cualquier cosa (por muy insignificante que fuera) y otra, por el contrario, que se concentraba y desarrollaba plenamente su intelecto. De hecho, si se repitiese el proceso llevado a cabo con su hijo por Pierre de Montaigne (eliminando todas las distracciones electrónicas), serían escasas las posibilidades de que saliera un genio como su hijo y estaría determinado, exclusivamente, por la capacidad de la persona. De igual modo que en todas las épocas,en la actual existen personas más inteligentes y otras que no lo son tanto.
Es evidente que las nuevas tecnologías ocupan una gran parte del tiempo de la mayoría de la sociedad del siglo XXI, pero esto no impedirá la aparición, como siempre, de una minoría de intelectuales y artistas.
No existen argumentos sólidos que demuestren que actualmente no se puede producir un pensamiento profundo, pese a la distracción de las nuevas tecnologías. Tampoco hay datos que demuestren la falta de artista e intelectuales.
El ejemplo de Montaigne es simplemente eso, un ejemplo; conviene recordar que en aquella época ni todas ni la mayoría de las personas eran intelectuales, ni más inteligentes que las del siglo actual, a pesar de no tener ninguna distracción electrónica. Existía, de igual modo que actualmente, gente que se distraía con cualquier cosa (por muy insignificante que fuera) y otra, por el contrario, que se concentraba y desarrollaba plenamente su intelecto. De hecho, si se repitiese el proceso llevado a cabo con su hijo por Pierre de Montaigne (eliminando todas las distracciones electrónicas), serían escasas las posibilidades de que saliera un genio como su hijo y estaría determinado, exclusivamente, por la capacidad de la persona. De igual modo que en todas las épocas,en la actual existen personas más inteligentes y otras que no lo son tanto.
Es evidente que las nuevas tecnologías ocupan una gran parte del tiempo de la mayoría de la sociedad del siglo XXI, pero esto no impedirá la aparición, como siempre, de una minoría de intelectuales y artistas.
Lucía Fernández Martí
***
Mientras Montaigne vivía concentrado en su trabajo, actualmente se vive queriendo estar en distintas partes al mismo tiempo, adelantándose a este mismo, teniendo el pensamiento en qué será lo siguiente que va a ocurrir sin ni siquiera observar el presente. Ello que se traduce en una cadena imparable de resultados mediocres por el deseo de querer estar en todo sin estar realmente en nada.
Así mismo, el hecho de que las múltiples tecnologías existentes sirvan de excusa para rellenar cualquier indicio de tiempo libre, consumiendo a cada uno como persona, hacen así, dejar de lado ese arte de “seguir siendo uno mismo”. Pues por motivos diferentes, entre ellos la ignorancia humana, uno deja de ser uno mismo en el momento en que sus pensamientos dejan de ser suyos, cuando están condicionados por aquello que ve u oye a través de las pantallas de esos objetos que parecen haberse convertido en el mejor amigo del hombre, y que, sin embargo lo esclavizan, pues muestra una dependencia absoluta hacia ellos, como cualquier adictos que no pudiese vivir sin aquello que le proporciona estar activos en todo momento, conduciéndolo a perder el saber valorar los pequeños detalles que la vida ofrece.
Ciertamente, todo esto supone una importante transformación para las sociedades venideras, que tendrán que enfrentarse a un elevado número de personas cuya imaginación vendrá dada por factores externos y que, posiblemente, no disfrutarán de la independencia suficiente para pensar por sí mismos.
Mientras Montaigne vivía concentrado en su trabajo, actualmente se vive queriendo estar en distintas partes al mismo tiempo, adelantándose a este mismo, teniendo el pensamiento en qué será lo siguiente que va a ocurrir sin ni siquiera observar el presente. Ello que se traduce en una cadena imparable de resultados mediocres por el deseo de querer estar en todo sin estar realmente en nada.
Así mismo, el hecho de que las múltiples tecnologías existentes sirvan de excusa para rellenar cualquier indicio de tiempo libre, consumiendo a cada uno como persona, hacen así, dejar de lado ese arte de “seguir siendo uno mismo”. Pues por motivos diferentes, entre ellos la ignorancia humana, uno deja de ser uno mismo en el momento en que sus pensamientos dejan de ser suyos, cuando están condicionados por aquello que ve u oye a través de las pantallas de esos objetos que parecen haberse convertido en el mejor amigo del hombre, y que, sin embargo lo esclavizan, pues muestra una dependencia absoluta hacia ellos, como cualquier adictos que no pudiese vivir sin aquello que le proporciona estar activos en todo momento, conduciéndolo a perder el saber valorar los pequeños detalles que la vida ofrece.
Ciertamente, todo esto supone una importante transformación para las sociedades venideras, que tendrán que enfrentarse a un elevado número de personas cuya imaginación vendrá dada por factores externos y que, posiblemente, no disfrutarán de la independencia suficiente para pensar por sí mismos.
Carmen López Sanmartín
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Antaño, cuando la sociedad aún no había sido inundados por los aparatos electrónicos, la vida era diferente: los niños salían todas las tardes a jugar a la calle, los adultos iban al cine o al teatro con frecuencia… De esta manera, el momo de entretenimiento común estaba basado en las relaciones sociales.
Actualmente, estas situaciones se siguen repitiendo, pero de manera menos frecuente: las nuevas tecnologías han provocado que niños dejen de querer ir al parque o a los centros de ocio de su ciudad, sustituyéndolos por la pantalla de la consola o el ordenador.
Esta situación no afecta solo a los más pequeños: en la actualidad a nadie le interesa ir al cine a causa de la posibilidad de tener en la propia pantalla todas las películas deseadas, gracias a internet o a la programación televisiva. Como plan principal se elige la manta y el sofá ya que son los más rentables.
Como bien dice Jordi Soler, poca gente sigue disfrutando de unos instantes en silencio absoluto o disfrutando del rumor de la naturaleza. Cualquier persona se siente falsamente acompañada las veinticuatro horas del día por un dispositivo electrónico. La mayoría escucha música o consulta el móvil constantemente. De esta manera, resulta difícil hallar tiempo para pensar tranquilamente. O para meditar sin preocupaciones.
Por otra parte, el progreso de la sociedad hasta nuestros días, ha permitido que hoy exista la posibilidad de estar conectados con cualquier persona del mundo en tiempo real. También cualquier ciudadano puede encontrar la información solicitada cuestión de segundos.
Es posible que parte de la sociedad esté evolucionando hacia una nueva especie de humanos que viven relacionándose con pantallas. A los que ya no les inquieta pensar en sí mismos por la falta de sosiego. Pero, afortunadamente, otra parte de la sociedad habrá a la que le seguirá interesando la reflexión, o le gustará dedicarse por completo a una sola actividad. De es parte de la sociedad surgirá la generación de intelectuales de nuestro tiempo.
Antaño, cuando la sociedad aún no había sido inundados por los aparatos electrónicos, la vida era diferente: los niños salían todas las tardes a jugar a la calle, los adultos iban al cine o al teatro con frecuencia… De esta manera, el momo de entretenimiento común estaba basado en las relaciones sociales.
Actualmente, estas situaciones se siguen repitiendo, pero de manera menos frecuente: las nuevas tecnologías han provocado que niños dejen de querer ir al parque o a los centros de ocio de su ciudad, sustituyéndolos por la pantalla de la consola o el ordenador.
Esta situación no afecta solo a los más pequeños: en la actualidad a nadie le interesa ir al cine a causa de la posibilidad de tener en la propia pantalla todas las películas deseadas, gracias a internet o a la programación televisiva. Como plan principal se elige la manta y el sofá ya que son los más rentables.
Como bien dice Jordi Soler, poca gente sigue disfrutando de unos instantes en silencio absoluto o disfrutando del rumor de la naturaleza. Cualquier persona se siente falsamente acompañada las veinticuatro horas del día por un dispositivo electrónico. La mayoría escucha música o consulta el móvil constantemente. De esta manera, resulta difícil hallar tiempo para pensar tranquilamente. O para meditar sin preocupaciones.
Por otra parte, el progreso de la sociedad hasta nuestros días, ha permitido que hoy exista la posibilidad de estar conectados con cualquier persona del mundo en tiempo real. También cualquier ciudadano puede encontrar la información solicitada cuestión de segundos.
Es posible que parte de la sociedad esté evolucionando hacia una nueva especie de humanos que viven relacionándose con pantallas. A los que ya no les inquieta pensar en sí mismos por la falta de sosiego. Pero, afortunadamente, otra parte de la sociedad habrá a la que le seguirá interesando la reflexión, o le gustará dedicarse por completo a una sola actividad. De es parte de la sociedad surgirá la generación de intelectuales de nuestro tiempo.
Iago Pena Morado
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Jordi Soler compara un momento del pasado con el tiempo actual para concretar cómo ha podido cambiar el concepto de educación: el ejemplo de la vida de Pierre de Montaigne, y la vida de la sociedad actual.
Quizás nunca nadie se ha parado a pensar qué sucede para que los niños sean cada vez más inútiles y dependientes de aparatos y tecnologías que hace relativamente poco tiempo que existen. Se debería reflexionar sobre ello. Puede que sea por las vidas programadas de la sociedad actual, las comodidades que provocan que cada vez los seres humanos sean menos autónomos, que sean cada vez menos inteligentes y torpes para la resolución de ciertos problemas de la vida cotidiana.
Uno de los factores más determinantes en la educación es el proyecto educactivo de los padres. Son muchos los que apuntan a sus hijos a diez actividades extraescolares semanales, con la excusa de que así estarán entretenidos. El día que esos niños no tengan esa actividad, se encontrarán en casa, con la angustia de no saber qué hacer, descubriendo su dependencia de la actividad física y el movimiento.
En la actualidad, tal y como dice Jordi Soler, las personas estamos irradiadas por múltiples estímulos que no permiten que nos centremos en una única actividad.
Por estos
motivos, deberíamos en algunos momentos a lo largo del día, buscar
tiempo, evadirnos del mundo y centrarnos en un único aspecto: escuchar
música, leer un buen libro o, simplemente, cerrar los ojos y pensar en
quienes somos, sin dejarnos influir por opiniones ajenas ni modas
pasajeras. Construir una sociedad exige meditar sobre el modelo que la generó para propiciar la aparición de las circunstancias idóneas que permitan que surja la sociedad en la que realmente se quiere vivir.
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Es cierto que se ha producido un gran cambio en la mentalidad de los niños del siglo XXI, niños que abusan de las tecnologías durante largas horas. A pesar de que es mucha la gente que lo celebra como un ejemplo de progreso, todo lo que aporta esta transformación no es completamente positivo.
Los niños contemporáneos han crecido rodeados de nuevas tecnologías que consideran imprescindibles. Pero éste no es el problema, lo que verdaderamente importa es el abuso que hacen de ellas en cualquier momento del día, ya sea mirar durante todo el día la televisión o incluso estudiar con música, lo que produce, por lo general, grandes dificultades de concentración, que pueden explicar el bajo rendimiento académico.
No obstante, cuesta creer que este siglo no propiciará la aparición de grandes intelectuales. Antiguamente, todos los niños carecían de nuevas tecnologías; también muchos de ellos no conseguían concentrarse y aprovechar su tiempo de estudio. Actualmente, todos los niños cuentan con todo tipo de tecnologías en sus domicilios. No todos malgastan su tiempo, sin lograr hacer en él algo productivo.
El cambio que se ha producido en la mentalidad de los niños contemporáneos, como cualquier otro cambio, acarreará un nuevo modelo en el que será fácil señalar virtudes y defectos.
Jordi Soler compara un momento del pasado con el tiempo actual para concretar cómo ha podido cambiar el concepto de educación: el ejemplo de la vida de Pierre de Montaigne, y la vida de la sociedad actual.
Quizás nunca nadie se ha parado a pensar qué sucede para que los niños sean cada vez más inútiles y dependientes de aparatos y tecnologías que hace relativamente poco tiempo que existen. Se debería reflexionar sobre ello. Puede que sea por las vidas programadas de la sociedad actual, las comodidades que provocan que cada vez los seres humanos sean menos autónomos, que sean cada vez menos inteligentes y torpes para la resolución de ciertos problemas de la vida cotidiana.
Uno de los factores más determinantes en la educación es el proyecto educactivo de los padres. Son muchos los que apuntan a sus hijos a diez actividades extraescolares semanales, con la excusa de que así estarán entretenidos. El día que esos niños no tengan esa actividad, se encontrarán en casa, con la angustia de no saber qué hacer, descubriendo su dependencia de la actividad física y el movimiento.
En la actualidad, tal y como dice Jordi Soler, las personas estamos irradiadas por múltiples estímulos que no permiten que nos centremos en una única actividad.
Antiguamente esto no sucedía,
fundamentalmente porque las nuevas tecnologías que nos persiguen, la
televisión, la radio... no existían. Un ejemplo extremo es el de Pierre
de Montaigne, un hombre francés del siglo XVI, que le inculcó a su hijo
Michel una severa educación. Michel comenzó a escribir todo lo que le
sucedía a lo largo del día, permitiendo así convertirse en un gran
escritor de ensayos, reflexionar y conocerse a sí mismo. Ahora,
discurrir y conocerse a uno mismo es difícil. Ya no existen las largas
horas de silencio en las que solo escuchas tus pensamientos, ya que nos
dispersamos y preferimos entretenernos y evadirnos con vídeos, redes
sociales, actividades que no nos suponen ningún esfuerzo intelectual, a
reflexionar sobre la vida y nuestras preocupaciones. A su vez, estamos
continuamente influenciados por las opiniones de los demás, que no
permiten que nos expresemos, vistamos o ser como nos gustaría porque
está mal visto por la sociedad.
Alberto Fraga Seoane
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Es cierto que se ha producido un gran cambio en la mentalidad de los niños del siglo XXI, niños que abusan de las tecnologías durante largas horas. A pesar de que es mucha la gente que lo celebra como un ejemplo de progreso, todo lo que aporta esta transformación no es completamente positivo.
Los niños contemporáneos han crecido rodeados de nuevas tecnologías que consideran imprescindibles. Pero éste no es el problema, lo que verdaderamente importa es el abuso que hacen de ellas en cualquier momento del día, ya sea mirar durante todo el día la televisión o incluso estudiar con música, lo que produce, por lo general, grandes dificultades de concentración, que pueden explicar el bajo rendimiento académico.
No obstante, cuesta creer que este siglo no propiciará la aparición de grandes intelectuales. Antiguamente, todos los niños carecían de nuevas tecnologías; también muchos de ellos no conseguían concentrarse y aprovechar su tiempo de estudio. Actualmente, todos los niños cuentan con todo tipo de tecnologías en sus domicilios. No todos malgastan su tiempo, sin lograr hacer en él algo productivo.
El cambio que se ha producido en la mentalidad de los niños contemporáneos, como cualquier otro cambio, acarreará un nuevo modelo en el que será fácil señalar virtudes y defectos.
Nerea García Vázquez
viernes, 10 de octubre de 2014
PIERRE DE MONTAIGNE... 00, Jordi Soler
Pierre de Montaigne estaba empeñado en que su hijo fuera mejor que él y, para conseguirlo, le dio una estricta y hermética educación en latín. Le puso, desde muy pequeño, un profesor que ignoraba el francés y que le hablaba y lo instruía exclusivamente en latín. El experimento pedagógico del padre produjo no solo a uno de los escritores más importantes de Occidente, sino al inventor del ensayo. El arte más grande de todos, escribió Montaigne, es “seguir siendo uno mismo”, una idea que mantuvo a lo largo de su vida, que, además de su inagotable obra literaria, le dio para viajar, para inmiscuirse en la política y para administrar sus posesiones. Todas las experiencias de Montaigne iban a parar a sus ensayos, vivía concentrado en vivir para después dar menta de ello por escrito.
Sería ridículo seguir el ejemplo del padre de Montaige en este siglo XXI. Lo que si podemos es hacer el ejercicio de oponer a aquel niño, que solo hablaba latín, que estaba concentrado en el cultivo de sí mismo, a los niños contemporáneos que están distraídos por muchas cosas a la vez, por el mundo exterior que entra a saco por una infinidad de terminales. Mientras Montaigne pasaba en silencio largos tramos del día, que llenaba de reflexiones, nosotros forcejeamos contra el estruendo que sale permanentemente de las pantallas. Concentrado en un solo punto, Montaigne lo abarcaba absolutamente todo, nosotros, concentrados en puntos múltiples, no abarcamos casi nada.
Tanto estimulo exterior nos aleja del arte más grande de todos que proponía Montaigne: seguir siendo uno mismo, porque para alcanzarlo se necesitan largas horas de reflexión Se han acabado los periodos de silencio, quien va andando no produce pensamientos caminados, va consumiendo algo que sale de su mp3; cualquier momento libre se rellena con la información ilimitada que produce la pantalla del teléfono o de la tableta. Nadie tiene paciencia ya para sentarse a oír un álbum de música completo. Lo mismo pasa con el cine, comprometerse durante dos horas con una película parece migo si se tienen las series que vienen dosificadas en cómodas cápsulas de 45 minutos. Tanta hiperactividad debería ser contrapesada con periodos de inactividad, de silencio, de concentración en una sola idea; porque de esos periodos de calma salen las grandes obras. Lo mínimo que va a quedarnos de esta era proclive a los fragmentos, llena de niños sobre-estimulados. que no tienen espacios para la reflexión y el silencio, es un mundo sin artistas.
JORDI SOLER, El País, 7 de septiembre de 2013 [adaptación].
Resumen
La sociedad del Siglo XXI, caracterizada por la saturación de estímulos fragmentarios de infinidad de pantallas, dificulta la concentración de los individuos. Sin reflexión, desaparecerán los intelectuales.
Esquema que jerarquice las ideas principales contenidas en el fragmento.
- Montaige estaba habituado a concentrarse en la reflexión y el estudio.
- Los niños contemporáneos carecen de esa capacidad, por la sobrestimulación de nuestra sociedad de pantallas:
2. Nadie es capaz de sentarse a escuchar un disco completo.
3. Nadie tiene paciencia para contemplar una película que dure dos horas.
- En un mundo de seres irreflexivos, desaparecerán los intelectuales.
Tema: La desaparición de los intelectuales por la falta de hábito reflexivo.
Etiquetas:
ESQUEMA DE IDEAS,
EXAMEN DE SELECTIVIDAD,
RESUMEN
jueves, 2 de octubre de 2014
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