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sábado, 1 de enero de 2022

[HE PASADO MUCHAS HORAS...], Francisco Javier Irazoki

 


   He pasado muchas horas de aprendizaje en centros a los que nadie desea ir. Los pasillos y salas de espera de los hospitales son libros que me instruyen. Las personas que limpian, los administrativos o las enfermeras se adentran en mí; convertidos en páginas, han iluminado mi ignorancia. Otras lecciones me esperan con formas variadas. Las veo detrás de una mascarilla, en los guantes esterilizados, en los pliegues de una bata. El conocimiento gotea de las agujas. Está sentado, sin fuerzas, en un consultorio. Se emboza con la sábana que cubre una camilla. Algunas palabras que me orientan son un medicamento líquido encerrado en un gotero. Para que las estudie, nuevas frases se han posado en la oficina de urgencias, el botiquín, la bandeja, el archivo, la mesa operatoria, el lavabo. He bebido despacio un agua con sabor a quirófano. Al abrir las ventanas de una habitación, leo también las páginas exteriores. Lo anodino era sólo la torpeza con que fui anestesiando mi vida diaria. Desciendo por las escaleras de las aulas. Salgo dispuesto a retener lo aprendido. En las proximidades de los hospitales circulan las ambulancias de la filosofía.
 
 

FRANCISCO JAVIER IRAZOKI, Palabra de árbol, Hiperión, Madrid, 2021. 

Chema Madoz

lunes, 16 de abril de 2018

[AL VOLANTE DEL CHEVROLET...], Fernando Pessoa


Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra,
al luar y al sueño por la carretera desierta,
conduzco a solas, conduzco casi despacio, y un poco
me parece, o me esfuerzo porque un poco me parezca,
que sigo por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,
que sigo sin que haya Lisboa atrás dejada o Sintra a la que llegar,
que sigo, ¿y que más puede haber en seguir sino no parar, proseguir? 


Voy a pasar la noche en Sintra por no poder pasarla en Lisboa,
mas cuando llegue a Sintra me apenará no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre
esta desmedida angustia del espíritu por nada
en la carretera de Sintra o en la carretera del sueño o en la carretera de la vida… 


Maleable a mis movimientos subconscientes del volante 
galopa por debajo de mí conmigo el automóvil prestado. 
Sonrío del símbolo al pensarlo, y al girar a la derecha. 
¡Con cuántas cosas prestadas voy yendo por el mundo! 
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías! 
 

A la izquierda la casucha -sí, casucha- al borde del camino. 
A la derecha el campo abierto, con la luna a lo lejos. 
El automóvil, que hasta hace poco parecía darme libertad, 
es ahora una cosa en donde estoy encerrado, 
que sólo puedo conducir si en ella estoy encerrado, 
que sólo domino si me incluyo en ella y ella me incluye a mí. 
 

A la izquierda, ya atrás, la casucha modesta, menos que modesta. 
Allí la vida debe ser feliz, sólo porque no es la mía. 
Si alguien me vio por la ventana soñará: ese sí que es feliz. 
Para el niño que atisbaba detrás de los cristales de la ventana de arriba 
tal vez yo haya quedado (con el automóvil prestado) como un sueño, como un hada real. 
Para la muchacha que al oír el motor miró por la ventana de la cocina, 
desde el piso de abajo, 
tal vez yo fuese algo así como el príncipe que hay en todo corazón de muchacha, 
y de reojo pegada al cristal me siguiese hasta la curva en que me perdí. 
 

¿Dejo los sueños a mi espalda, o será el automóvil el que los deja? 
¿Yo, conductor del automóvil, o el automóvil prestado que conduzco? 
 

En la carretera de Sintra al luar, en la tristeza ante los campos y la noche, 
mientras conduzco el Chevrolet prestado desconsoladamente 
me pierdo en la carretera futura, me sumo en la distancia que alcanzo, 
y en un deseo terrible, súbito, violento, inconcebible, 
acelero… 
Pero mi corazón quedó en el montón de piedras del que me desvié al verlo sin verlo, 
junto a la puerta de la casucha, 
mi corazón vacío, 
mi corazón insatisfecho, 
mi corazón más humano que yo, más exacto que la vida. 
 

En la carretera de Sintra al filo de la medianoche, al luar, al volante, 
en la carretera de Sintra, qué cansancio de la propia imaginación, 
en la carretera de Sintra, cada vez más cerca de Sintra, 
en la carretera de Sintra, cada vez menos cerca de mí…



Álvaro de Campos
[Fernando Pessoa]

Traducción: César Antonio Molina


Ilustración: Lelia Parreira

miércoles, 28 de febrero de 2018

LA POESÍA POSTERIOR A LA GUERRA CIVIL



INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

DÁMASO ALONSO, Hijos de la ira. 1944.

domingo, 25 de febrero de 2018

ROPA, Wislawa Szymborska


ROPA

Te quitas, nos quitamos, os quitáis
abrigos, chaquetas, americanas, blusas
de lana, de algodón, de satén
faldas, pantalones, calcetines, braguitas,
poniendo, colgando, tendiendo sobre
respaldos de sillas, alas de biombos;
por ahora, dice el médico, no es nada grave,
vístase, por favor, descanse, cambie de aires,
tome en caso de, antes de dormir, después de comer,
vuelva dentro de tres meses, un año, un año y medio;
ves, y tú creías, y nosotros temíamos,
y vosotros suponíais, y él sospechaba;
ya es hora de atar, de abrochar, con manos todavía temblorosas,
cordones, cierres, cremalleras, broches,
cinturones, botones, corbatas, cuellos,
y sacar de las mangas, de los bolsos, de los bolsillos
la arrugada bufanda de lunares, a rayas, con flores, de cuadritos,
con una repentinamente prolongada caducidad.

De Gente en el Puente, 1986 



Ilustración: Antoni Tapies

lunes, 29 de enero de 2018

CON LAS GANAS, Zahara


CON LAS GANAS



Recuerdo que al llegar ni me miraste

Fui solo una más de cientos

Y, sin embargo, fueron tuyos

Los primeros voleteos



Cómo no pude darme cuenta

Que hay ascensores prohibidos

Que hay pecados compartidos

Que tú estabas tan cerca



Me disfrazo de ti

Te disfrazas de mí

Jugamos a ser humanos

En esta habitación gris



Muerdo el agua por ti

Te deslizas por mí

Jugamos a ser dos gatos

Que no se quieren dormir



Mis anclajes no pararon tus instintos

Ni los tuyos, mis quejidos

Dejo correr mis tuercas

Y que hormigas me retuerzan



Quiero que no dejes de estrujarme

Sin que yo te diga nada

Que tus yemas sean lagañas

Enganchadas a mis vértices



Me disfrazo de ti

Te disfrazas de mí

Jugamos a ser humanos

En esta habitación gris



Muerdo el agua por ti

Te deslizas por mí

Jugamos a ser dos gatos

Que no se quieren dormir



No sé que acabó sucediendo

Sólo sentí dentro dardos

Nuestra incómoda postura

Se dilata en el espacio



Se me hunde el dolor en el costado

Y se me nublan los recodos

Tengo sed y estoy tragando

No quiero no estar a tu lado



Me disfrazo de ti

Te disfrazas de mí

Jugamos a ser humanos

En esta habitación gris



Muerdo el agua por ti

Te deslizas por mí

Jugamos a ser dos gatos

Que no se quieren dormir



Me moriré de ganas de decirte

Que te voy a echar de menos

Y las palabras se me apartan

Me vacían las entrañas



Finjo que no sé, que no he sabido

Finjo que no me gusta estar contigo

Y el perderme entre mis dedos

Te recuerdo sin esfuerzo



Me moriré de ganas de decirte

Que te voy a echar de menos


ZAHARA, La fabulosa historia de la chica que perdió el avión, 2009.

lunes, 5 de diciembre de 2016

MACHADO: LA FOTO FINAL

Siempre me hirió esa foto. También la vergüenza es una herida.
Y yo muchas veces, en mi juventud, me avergoncé de la España
de mi nacimiento y mocedad. Hoy, temo que las cosas no han mudado
tanto. Antonio Machado, un mes antes de su muerte, embarcado
en el horror del exilio junto a su madre anciana y algunos leales
(el singular Corpus Barga entre ellos) parece el decrépito viejecito
que aún no es. Sólo tiene 63 años, pero además del torpe aliño
indumentario y la pobreza de quienes dejan todo atrás, hay un halo
terroso y a la par suciamente sublime de acabamiento. El hombre
al borde de las lágrimas que no verterá, se está diciendo mudo:
Todo terminó y de nuevo perdimos. Perdió la República y su sueño
de una nación distinta y libre, orgullosa de su inteligencia y desatada
de curas, señoritos y esa derecha áspera y obtusa, la más tosca de
Europa. Se perdió el trabajo de mi vida (pero acaso se pierdan todos)
y las ilusiones de amor, que fueron vanas o breves o nunca existieron...
Y el poema deja los mundos sutiles para barrenar el granito de
las trincheras y las explosiones criminales... ¿Palabra en el tiempo?
Cierto. Pero yo no estaré y las rosas de Ronsard serán menos bellas.
Al pobre hombre de la foto (de mal andar, seguro) sólo le queda
derrumbarse y entregar el ánima al desierto y a la tumba sin ruido...
Hasta el amigo Juan Ramón —que lo respetaba lejos— tendría piedad
de él, deseado y deseante como el Hombre que no nace aún...
Fin de un tiempo, de un mundo, de una idea liberal de la vida,
Machado es la imagen de este presente nuestro, de este universo
en el que regentea la canalla, la ignorancia, la vulgaridad, el crimen
y también la estupidez, por supuesto. Antonio de la rabia y de la idea,
nada queda. Todo se agotó. Lo mataron y esquilmaron todo. Como
no resta sino gentuza y lodo y cuatro orates en la claustral biblioteca.
Descansa, túmbate, no pienses, no digas, duerme. Rompo la foto. Y
      lloro.


LUIS ANTONIO DE VILLENA, Imágenes en fuga de esplendor y tristeza, Visor, Madrid, 2016, pp. 144-145.

jueves, 26 de noviembre de 2015

ROMANTICISMO: POESÍA Y TEATRO



LA POESÍA ROMÁNTICA: ESPRONCEDA, BÉCQUER Y ROSALÍA DE CASTRO


      La libertad romántica se manifiesta en los temas ( amor, soledad, angustia, libertad, la naturaleza) y, especialmente, en la versificación, practicando un métrica muy libre, caracterizada por la polimetría y la diversidad estrófica: se innova combinando estrofas y metros diferentes en un mismo poema; se potencia la musicalidad del verso con nuevos ritmos acentuales: poemas polirrítmicos, escalas acentuales ascendentes y descendentes y profusión de rimas agudas y esdrújulas. Junto a los metros cortos populares, se utilizan versos extensos de catorce y hasta de dieciséis sílabas. Cultivaron tanto las estrofas extensa como las breves: romance, silva, terceto, cuarteto... Espronceda popularizó la octavilla aguda de la Canción del pirata y se revitalizaron las coplas de pie quebrado. Los románticos utilizan un lenguaje connotativo y simbólico, extraído muchas veces de la naturaleza. El predominio de la expresión subjetiva de los sentimientos provoca la abundancia de interjecciones y vocativos, oraciones interrogativas y exclamativas, frases entrecortadas, puntos suspensivos y una adjetivación intensa, como corresponde a un estilo enfático, con gran profusión de imágenes, colorido y sonoridad.
      En la poesía romántica se distinguen dos corrientes fundamentales: la poesía narrativa y la poesía lírica.

A) La poesía narrativa.

   Floreció en la primera mitad del siglo XIX. Esta corriente poética entronca con la épica medieval, el romancero y las leyendas de transmisión oral, aunque sirviéndose de los recursos del lenguaje lírico. Trata temas filosóficos, histórico-legendarios o exóticos. Son frecuentes los elementos misteriosos y sobrenaturales, con imágenes fantasmagóricas y lúgubres y la localización de las historias en lugares cargados de tradición, como Toledo, Salamanca o Sevilla. Estos rasgos relacionan esta manifestación poética con la recuperación romántica del pasado como tiempo idealizado. Los ejemplos más valorados de la poesía narrativa romántica son El estudiante de Salamanca y El diablo mundo, de Espronceda y las Leyendas, de Zorrilla.

B) La poesía lírica.

   Se caracteriza por su subjetivismo y sentimentalismo, pero experimentó dos momentos diferentes a lo largo del siglo:
      -En la primera mitad del siglo XIX, la figura más relevante es Espronceda que, en sus Canciones, cultiva una poesía caracterizada por el énfasis retórico y el tratamiento de temas grandilocuentes como la lucha por la libertad y los conflictos entre el individuo y el mundo.
    -En la segunda mitad del siglo XIX, se produjo, tardíamente, el desarrollo más importante de esta poesía, con la obra de Bécquer y Rosalía de Castro. Se trata de una poesía intimista, descargada del exceso retórico del primer Romanticismo, aunque comparten la visión pesimista del mundo, el sentido de la vida, el sentimiento de soledad, el amor, como fuente de desengaño y frustración y la muerte.

martes, 14 de abril de 2015

POESÍA DE LA GENERACIÓN DE MEDIO SIGLO: Jaime Gil de Biedma


NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


PEEPING TOM

Ojos de solitario, muchachito atónito
que sorprendí mirándonos
en aquel pinarcillo, junto a la Facultad de Letras,
hace más de once años,

al ir a separarme,
todavía atontado de saliva y de arena,
después de revolcarnos los dos medio vestidos,
felices como bestias.

Te recuerdo, es curioso
con qué reconcentrada intensidad de símbolo,
va unido a aquella historia,
mi primera experiencia de amor correspondido.

A veces me pregunto qué habrá sido de ti.
Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo
vuelve la vieja escena
y todavía espías nuestros besos.

Así me vuelve a mí desde el pasado,
como un grito inconexo .

Jaime Gil de Biedma

viernes, 13 de febrero de 2015

DEL PASADO EFÍMERO, Antonio Machado

DEL PASADO EFÍMERO

Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.

Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.

Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.

Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.

Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.

Lo demás, taciturno, hipocondriaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.

Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

Antonio Machado

Alexia Varela & Javier Morillo

jueves, 12 de febrero de 2015

[UNA NOCHE DE VERANO...], Antonio Machado

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.

Se fue acercando a mi lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.

Silenciosa y sin mirarme
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.

Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

Antonio Machado
&
Ramón Casas

Caio

miércoles, 11 de febrero de 2015

A UN OLMO SECO, Antonio Machado


A UN OLMO SECO

  Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

  No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Antonio Machado
&
Daniel Robledo

Marcos Roca Mahía y Alejandro Presas Caínzos

miércoles, 4 de febrero de 2015

[¿NO ERES TÚ, MARIPOSA...], Antonio Machado

A Juan Ramón Jiménez, por su libro Platero y yo

¿No eres tú, mariposa,
el alma de estas sierras solitarias,
de sus barrancos hondos
y de sus cumbres agrias?
Para que tú nacieras,
con su varita mágica
a las tormentas de la piedra, un día,
mandó callar un hada,
y encadenó los montes
para que tú volaras.
Anaranjada y negra,
morenita y dorada,
mariposa montés, sobre el romero
plegadas las alillas o, voltarias,
jugando con el sol, o sobre un rayo
de sol crucificadas.
¡Mariposa montés y campesina,
mariposa serrana,
nadie ha pintado tu color; tú vives
tu color y tus alas
en el aire, en el sol, sobre el romero,
tan libre, tan salada! ...
Que Juan Ramón Jiménez
pulse por ti su lira franciscana.

ANTONIO MACHADO, Campos de Castilla, Cátedra, Madrid, p. 242.
&
Berthe Morisot


Desirée & Sabela Patiño

viernes, 30 de enero de 2015

LO FATAL, Rubén Darío


LO FATAL

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

Rubén Darío

miércoles, 28 de enero de 2015

A MI BUITRE, Miguel de Unamuno

A MI BUITRE

Este buitre voraz de ceño torvo
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero
labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre, quiero
que me dejéis con él solo y señero
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa en que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

Miguel de Unamuno

jueves, 20 de noviembre de 2014

[TÚ ERAS EL HURACÁN...], Gustavo Adolfo Bécquer





XLI

Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!
Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!
Gustavo Adolfo Bécquer
&
Joseph Mallord William Turner

viernes, 14 de noviembre de 2014

CONSTRUÇAO, Chico Buarque


CONSTRUÇAO

Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego

Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público

Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado.

Chico Buarque

sábado, 10 de mayo de 2014

A MI MADRE



A mi madre
Así es mi madre,
suave como el algodón.
Como tú. Como tú,
no hay nadie.
Y tú que me comprendes
te mereces lo mejor.
Como tú
estrella que brilla
por mi interior.
Como tú
que en momentos difíciles
me sonríes y animas.
Como tú
que día a día me ves crecer
reír, jugar y soñar.
Como tú
a veces fría como el rocío
que despereza los días grises
en los que tú eres mi abrigo.
Gracias mamá,
como tú, no hay nadie.

                  Alumnos/as 1º ESO C

sábado, 26 de abril de 2014

CANSADA, Adela Ríos

CANSADA

Cansada de esas miradas distantes,
cansada de esos sueños sin cumplir.
Cansada de que ya no sea como antes,
y de que ya no pueda hacerte
sonreír.

Adela Ríos [1º ESO C]