Manchas de sangre sobre la alfombra. Restos de carmín rojo sobre el sofá. La novela permanece abierta por la página 284. Ella está tendida en el suelo.
Pensé que ya se había ido, pero volvió a entrar en la habitación. Estaba justo enfrente de mí. De pronto, noté sus nudillos en mi cara, y de un puñetazo rompió el espejo.