A JOSÉ MARÍA PALACIO
Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...
Baeza, 29 de Abril de 1913
Mi lista de blogs
sábado, 29 de abril de 2017
sábado, 8 de abril de 2017
ANTONIO MACHADO
LP & MV [El dios ibero]
SA & AF [En estos campos de la tierra mía]
AH & SP [Caminos CXVIII]
PA & PM [A orillas del Duero]
CRH [Recuerdos]
CV, AM & MR [Eran ayer mis dolores]
SV, SS & RD [Una noche de verano]
MM & AV [Por tierras de España]
CV & DF [Proverbios y cantares, XVIII]
LC, MD & ML [A un olmo seco]
PS & AT [Soñé que tú me llevabas]
LN & GI [Noche de Verano]
FF & CD [Parábolas I]
LC & DQ [A una España joven]
TB, JMA & RGT [En abril, las aguas mil]
AA, SA & PB [Eres tú, Guadarrama, viejo amigo] CIV
AR & AI [Un loco]
PVC [A José María Palacio]
LN & VC [Fatasía iconográfica]
NN & LA [La mujer manchega]
MG, XB & DC [La saeta]
UC & NFP [Noviembre]
CR & SP [El tren]
AP & GP [El viajero]
AC & LC [Pascua de resurrección]
AF & AV [Retrato]
CC & AR [Amanecer de otoño (CIX)]
AG & AC [Consejos IV]
AE, DO & FQ [Amanecer de Otoño]
PO & MP [Colinas Plateadas...]
NV & LM [El criminal]
ML & AC [Dice la esperanza: un dia]
FF & CD [Parábolas I]
LC & DQ [A una España joven]
TB, JMA & RGT [En abril, las aguas mil]
AA, SA & PB [Eres tú, Guadarrama, viejo amigo] CIV
AR & AI [Un loco]
PVC [A José María Palacio]
LN & VC [Fatasía iconográfica]
NN & LA [La mujer manchega]
MG, XB & DC [La saeta]
UC & NFP [Noviembre]
CR & SP [El tren]
AP & GP [El viajero]
AC & LC [Pascua de resurrección]
AF & AV [Retrato]
AG & AC [El hospicio]
JLS [Allá en las tierras altas]
IG & IL [El mañana efímero]
AP & GP [Una noche de verano]
LM & GI [Parábolas II]
AG & AC [Consejos IV]
AE, DO & FQ [Amanecer de Otoño]
PO & MP [Colinas Plateadas...]
NV & LM [El criminal]
ML & AC [Dice la esperanza: un dia]
Actualizado, 27 de abril de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
CAMPOS DE CASTILLA, Antonio Machado
Machado publicará este Campos de Castilla en dos etapas: en la primera edición (publicada en 1912, poco antes de la muerte de su esposa, Leonor) el paisaje que se describe en ella es el castellano, concretamente los alrededores de Soria, donde había vivido desde 1907 hasta 1912. En estos poemas, el autor expresa una profunda identificación con el sobrio y austero paisaje soriano. En la segunda edición (1917), añade composiciones escritas ya durante su estancia en Baeza (Jaén) ciudad a la que se traslada tras la muerte de Leonor. En algunos de estos poemas añadidos aparece el recuerdo de las tierras de Soria, evocadas ahora desde la distancia y vinculadas, a veces, al recuerdo de Leonor y aparece también la visión del paisaje andaluz, a veces en contraste con el paisaje soriano.
miércoles, 8 de marzo de 2017
LA FUNDACIÓN, Antonio Buero Vallejo
ANTONIO BUERO VALLEJO, La fundación, 1974.
martes, 21 de febrero de 2017
SEMIOLOGÍA DEL TEATRO: LAS ACOTACIONES
Acotación.
Es la parte no dialogada del texto teatral, constituida por orientaciones que sirven a los actores para una mejor comprensión y representación (indicación de gestos, movimientos, etc.) y al director para una adecuada puesta en escena (distribución del espacio, decoración, luces, ruidos, vestuario, etc). En el teatro griego, dado que frecuentemente el autor era, al mismo tiempo, director y actor, no se necesitaba poner en el texto las acotaciones (didascalia). En el teatro latino las acotaciones se reducían a dar una breve orientación sobre el carácter de las obras y una lista de los personajes (dramatis personae). En el teatro español del Siglo de Oro, las acotaciones son escasas y concisas. Valgan, como ejemplo, las que aparecen en La dama boba, de Lope de Vega. Tras el título y la escueta indicación de la fecha («Comedia de este año de 1613»), sigue la denominación de los personajes y su función (Liseo, caballero; Turíri, lacayo; Leandro, caballero; etc.) y la referencia al espacio («La escena es en Illescas y Madrid»). A continuación, véase el texto de las acotaciones del Acto I:
Escena Primera: «Una parada en Illescas.
Liseo, caballero, y Turín, lacayo, los dos de camino».
Escena Segunda: «Leandro, de camino (Dichos)».
Escena Tercera: «Sala en casa de Octavio en Madrid.
Salgan Octavio, viejo, y Miseno».
En los Autos Sacramentales, las acotaciones presentan una mayor precisión y complejidad. Así, en A tu projimo como a ti, de Calderón, tras la lista de personajes figura esta primera acotación:
«Sale en lo alto del primer carro, que será una montaña, LA CULPA, vestida a lo bandolero, con capa gascona, montera, charpa y pistolas».
En los siglos XVIII y XIX las acotaciones pasaron a cumplir una función relevante no sólo en la ambientación del espacio escénico, sino también en la caracterización social del personaje, en consonancia con su mundo interior. En el siglo XX, las acotaciones constituyen, a veces, una parte esencial del texto en el que están perfectamente ensambladas, como sucede en las obras de Valle-Inclán. En sus farsas, aparecen tan cuidadas literariamente como el propio texto. En Luces de Bohemia, determinadas acotaciones consiguen mejor la caracterización esperpéntica de los personajes que sus mismas palabras o comportamientos. Tal ocurre con el librero Zaratustra:
«Zaratustra, abichado y giboso —la cara de tocino rancio y la bufanda de verde serpiente— promueve, con su caracterización de fantoche, una aguda y dolorosa disonancia muy emotiva y muy moderna. Encogido en el roto pelote de una silla enana, con los pies entrapados y cepones en la tarima del brasero, guarda la tienda».
Otros dramaturgos consiguen integrar las acotaciones en la representación a través de carteles situados en el escenario, o por medio de una voz narradora. A veces, como ocurre en algunas obras de Peter Handke y Samuel Beckett, adquieren una extensión desmesurada. En todo caso, las acotaciones siguen manteniendo la función primera de servir a los actores y al director para la puesta en escena de la obra.
Una representación original permite a un buen director modificar, corregir y, en ciertos casos, prescindir de determinas acotaciones del autor, para lograr que el texto sea comprensible en toda su hondura al espectador actual.
El término acotación sirve también para designar la señal o el apuntamiento que se pone en el margen de algún escrito o impreso.
DEMETRIO ESTÉBANEZ CALDERÓN, Diccionario de términos literarios, Alianza Editorial, Madrid, 1996, pp. 8-9.
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TEATRO
lunes, 20 de febrero de 2017
ACOTACIONES EN LA FUNDACIÓN
PARTE PRIMERA
La habitación podría pertenecer a una residencia cualquiera. No es amplia ni lujosa. El edificio donde se halla se ha construido con el máximo aprovechamiento de espacios. Los muros son grises y desnudos: ni zócalo, ni cornisa. Muebles sencillos pero de buen gusto: los de una vivienda funcional donde se considera importante el bienestar. Pero el relativo apiñamiento de pormenores que lo acreditan aumenta curiosamente la sensación de angostura que suscita el aposento. El techo se encuentra, sin embargo, tan alto que ni siquiera se divisa. De tono neutro, sin baldosas ni fisuras, parece el suelo de cemento pulimentado. El ángulo entre el lateral izquierdo y la pared del fondo no es visible: los pliegues de una larga cortina que se pierde en la altura forman un chaflán que lo oculta. En el lateral izquierdo, a media altura y cerca de la cortina, sobresale del muro una taquilla de hierro colado en él empotrada Sin puertas ni cortinillas, su pobre aspecto contrasta con el de otros muebles. En sus dos anaqueles brillan finas cristalerías, vajillas, plateados cubiertos, claros manteles y servilletas allí depositados. Bajo la taquilla, el blanco esmalte de una puertecita cierra un pequeño frigorífico embutido en la pared. En el primer término de dicho lateral e incrustada asimismo en el muro, sobria percha de hierro, de cuyos pomos cuelgan seis saquitos o talegos diferentes entre sí. Arrimada al muro y bajo ellos, cama extensible que, plegada por su mitad, forma un mueble vertical. En la pared del fondo y junto a la cortina, la única puerta, estrecha y baja, de tablero ahora invisible por estar abierta hacia afuera y a la izquierda del marco. Hállase éste al fondo de un vano abocinado en el muro, cuyo gran espesor es evidente. Sobre la puerta, globo de luz y, más arriba, la rejilla redonda de un altavoz. Contiguo al vano y abarcando el resto del muro hasta su borde derecho, enorme ventanal de gran altura y de alféizar sólo un poco más bajo que el dintel de la puerta. Su marco se halla, asimismo, en un hueco ligeramente abocinado del muro. El ventanal no parece poder abrirse: dos simples largueros verticales sin fallebas sostienen los cristales. Bajo el ventanal y con la cabecera adosada al muro de la derecha, una cama sencilla y clara de línea moderna. Alineados bajo ella, tres bultos recubiertos por arpilleras o mantas diversas, de nulidad desconocida por el momento. Sujeta a la pared sobre la cabecera del lecho, pantallita cónica de metal. El resto del lateral derecho lo ocupa casi por completo una estantería de finas maderas, totalmente empotrada en el muro y quebrada por irregulares plúteos. En su parte baja. un televisor; en algún otro de sus tableros, varios botones. En sus estantes lucen los bellos y lujosos tejuelos de numerosos libros y asoman artísticas figuritas de porcelana o cristal. Bajo la estantería y cercana al lecho, emerge del muro la tabla de una mesilla, al parecer también de hierro: una simple superficie sobre la que descansan libros, revistas y un teléfono blanco. En el primer término de la escena y hacia la derecha, mesa rectangular de clara madera y suave barniz, no muy grande. Sobre ella, periódicos y alguna revista ilustrada. A su alrededor, cinco acogedores silloncitos de luciente metal y brillante cuero. A la derecha del primer término, pendiente de una larga varilla que se pierde en lo alto, gran lámpara con su moderna pantalla de fantasía. La puerta abierta da a lo que parece ser un corredor estrecho, limitado por una barandilla metálica que continúa hacia ambos lados y que causa la impresión de dar al vacío. Tras el ventanal, lejana, la dilatada vista de un maravilloso paisaje: límpido cielo, majestuosas montañas, la fulgurante plata de un lago, remotos edificios que semejan extrañas catedrales, el dulce verdor de praderas y bosquecillos, las bellas notas claras de amenas edificaciones algo más cercanas. Tras la barandilla del corredor y en la lejanía, prolóngase el mismo panorama. Con su contradictoria mezcla de modernidad y estrechez, la habitación sugiere una instalación urgente y provisional al servicio de alguna actividad valiosa y en marcha. La risueña luz de la primavera inunda el paisaje; cernida e irisada claridad, un tanto irreal, en el aposento.
(Suave música en el ambiente: la Pastoral de la Obertura de «Guillermo Tell», de Rossini, fragmento que, no obstante su brevedad, recomienza sin interrupción hasta que la acción lo corta. Acostado en el lecho, bajo limpias sábanas floreadas y rica colcha, un HOMBRE inmóvil, de cara a la pared. Con una flamante escoba, TOMÁS está barriendo basurillas que lleva hacia la puerta. Es un mozo de unos veinticinco años, de alegre semblante, que usa pantalon oscuro y camisa gris. Sobre el pecho, un pequeño rectángulo negro donde descuella, en blanco, la inscripción C-72. Calzado blando. La escoba se mueve flojamente; TOMÁS silba quedo algo de la música que oye y se detiene, acompañándola con un leve cabeceo.)
TOMÁS.—Rossini... (Se vuelve hacia el lecho.) ¿Te gusta? (No hay respuesta. TOMÁS da un par de escobados.) Poco hemos hablado tú y yo desde que vinimos a la Fundación. Ni siquiera sé si te gusta la música. (Se detiene.) A los enfermos les distrae. Pero si te molesta... (No hay respuesta. Barre. ) Es una melodía tan serena como el fresco de la madrugada, cuando asoma el sol. Da gusto oírla en un día [tan luminoso] como éste. (Ante el ventanal.)[¡Si vieras cómo brilla el campo! Los verdes, el lago... Parecen joyas.] (Reanuda el barrido, saca la basura por la puerta y la deja fuera, a la derecha. Se asoma a la barandilla y contempla el paisaje. El sol baña su figura. Vuelve a entrar v. apartando levemente la cortina de la izquierda, deja detrás la escoba.) ¿Te gustaría ver el paisaje? El aire está tibio. Si quieres, te incorporo. ¿Eh? (Ninguna respuesta. Se acerca a la cama y baja la voz.) ¿Te has dormido?
(El enfermo no se mueve. TOMÁS va a alejarse de puntillas. Fatigada y débil, se oye la voz del HOMBRE acostado.)
(Suave música en el ambiente: la Pastoral de la Obertura de «Guillermo Tell», de Rossini, fragmento que, no obstante su brevedad, recomienza sin interrupción hasta que la acción lo corta. Acostado en el lecho, bajo limpias sábanas floreadas y rica colcha, un HOMBRE inmóvil, de cara a la pared. Con una flamante escoba, TOMÁS está barriendo basurillas que lleva hacia la puerta. Es un mozo de unos veinticinco años, de alegre semblante, que usa pantalon oscuro y camisa gris. Sobre el pecho, un pequeño rectángulo negro donde descuella, en blanco, la inscripción C-72. Calzado blando. La escoba se mueve flojamente; TOMÁS silba quedo algo de la música que oye y se detiene, acompañándola con un leve cabeceo.)
TOMÁS.—Rossini... (Se vuelve hacia el lecho.) ¿Te gusta? (No hay respuesta. TOMÁS da un par de escobados.) Poco hemos hablado tú y yo desde que vinimos a la Fundación. Ni siquiera sé si te gusta la música. (Se detiene.) A los enfermos les distrae. Pero si te molesta... (No hay respuesta. Barre. ) Es una melodía tan serena como el fresco de la madrugada, cuando asoma el sol. Da gusto oírla en un día [tan luminoso] como éste. (Ante el ventanal.)[¡Si vieras cómo brilla el campo! Los verdes, el lago... Parecen joyas.] (Reanuda el barrido, saca la basura por la puerta y la deja fuera, a la derecha. Se asoma a la barandilla y contempla el paisaje. El sol baña su figura. Vuelve a entrar v. apartando levemente la cortina de la izquierda, deja detrás la escoba.) ¿Te gustaría ver el paisaje? El aire está tibio. Si quieres, te incorporo. ¿Eh? (Ninguna respuesta. Se acerca a la cama y baja la voz.) ¿Te has dormido?
(El enfermo no se mueve. TOMÁS va a alejarse de puntillas. Fatigada y débil, se oye la voz del HOMBRE acostado.)
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LA FUNDACIÓN
lunes, 13 de febrero de 2017
domingo, 12 de febrero de 2017
ESCRITO A CADA INSTANTE, Leopldo Panero
ESCRITO A CADA INSTANTE
Para inventar a Dios, nuestra palabra
busca, dentro del pecho,
su propia semejanza y no la encuentra,
como las olas de la mar tranquila,
una tras otra, iguales,
quieren la exactitud de lo infinito
medir, al par que cantan...
Y Su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.
¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?
Cada latido,
otra vez es más dulce, y otra y otra;
otra vez ciegamente desde dentro
va a pronunciar Su nombre.
Y otra vez se ensombrece el pensamiento,
y la voz no le encuentra.
Dentro del pecho está.
Tus hijos somos,
aunque jamás sepamos
decirte la palabra exacta y Tuya,
que repite en el alma el dulce y fijo
girar de las estrellas.
Leopoldo Panero
lunes, 6 de febrero de 2017
COMENTARIO DE TEXTO, Juan Bonilla
El
naufragio estaba cantado.
Lo curioso es que cuando la palabra crisis
sacude las conversaciones de nuestros cineastas, nunca se alcanza a
dirimir si esa crisis afecta a la calidad de las producciones o no.
Se prefiere anestesiar
el asunto
dirigiéndolo
a lo
poco que duran las películas españolas en las salas—lo que es
cierto, aunque también es verdad que algunas duran demasiado porque
ya es exagerado el hecho de que se estrenen—, las pocas salas que
exhiben cine español, los pocos espectadores que esas salas acogen,
la imprescindibilidad
de una ley que obligue a
un reparto generoso que proteja a nuestro cine contra el gigante de
Hollywood. [...]
Hay
crisis en el cine español, pero no porque el público haya
abandonado las salas donde se proyectan películas españolas, sino
porque por esta vez el público tiene razón en dejar de morder un
anzuelo envenenado. Hay crisis,
desde luego, pero no porque tantas producciones no recauden dinero
suficiente para cubrir pérdidas, sino porque detrás de ellas no
respira ningún atisbo
de talento
y necesidad. Hay crisis, entre otras cosas, porque a
alguien como a
Víctor Erice no le dejaron hacer una de esas películas que por sí
solas salvarían una época, y en cambio otras cansadas firmas
prestigiosas han
podido realizar en
estos años películas que no dicen nada,
que no se recuerdan ya, que sólo son cifras de unas estadísticas
que
acentúan con la fuerza de las matemáticas la impresión de que
la crisis que padece el cine español es más de talento que de otra
cosa.
JUAN
BONILLA, “Crisis, qué crisis”, El
Cultural,
6-2-2003, página 3.
CUESTIONES
Primera
parte:
[2,5 puntos]
1.
Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones
destacadas en el texto: crisis, anestesiar, imprescindibilidad,
atistbo y talento. [1 punto]
2.
Elabora un resumen del fragmento propuesto; hazlo entre 5 y 10
líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema
ordenado que ponga de relieve las ideas principales. [1,5 puntos]
Segunda
parte:
[1,5 puntos]
3.
Redacta un comentario crítico sobre el texto, manifestando tu
acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en él. Recuerda que
debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado,
redactado con corrección y adecuación.
Tercera
parte:
[2 puntos]
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