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lunes, 16 de octubre de 2017

LITERATURAS MÍTICAS

LITERATURAS MÍTICAS

   En sus orígenes la palabra sirvió al mito: un relato que organiza el pensamiento de una colectividad y, por lo tanto, del que proviene un sentido religioso cohesionador. La literatura, pues, sirvió para explicar el mundo y ofrecer un sentido de la vida. Todos los pueblos disponen de una cosmogonía que, además de ofrecer una explicación de la vida, propone pautas de comportamiento para vivir en sociedad en el cumplimiento de la misión trascendente que justifica el sufrimiento del hombre en la tierra.

   El egipcio Libro de los Muertos, el maya Popol Vuh, los mitos griegos, los muchos libros que contiene la Biblia u otras confesiones religiosas encierran en su forma del mensaje signos inequívocos del empleo de herramientas que convierten el mensaje en memorable: la belleza de la palabra al servicio de la tribu.
Ilustración: Ronald Chase

miércoles, 21 de octubre de 2015

EL SACRIFICIO DE ISAAC

EL SACRIFICIO DE ISAAC (Gn 22,1-18)

   Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Y le llamó:
   —¡Abrahán!
   Éste respondió:
   —Aquí estoy.
   Entonces le dijo:
   —Toma a tu hijo, a tu único hijo, al que tú amas, a Isaac, y vete a la región de Moria. Allí lo ofrecerás en sacrificio, sobre un monte que yo te indicaré.
   Muy de mañana Abrahán se levantó, aparejó su asno, se llevó consigo a dos siervos y a su hijo Isaac, cortó la leña del sacrificio, se puso en camino y se dirigió al lugar que le había dicho Dios. Al tercer día, Abrahán alzó la vista y divisó el lugar a lo lejos. Entonces dijo Abrahán a sus siervos:
   —Quedaos aquí con el asno mientras el muchacho y yo vamos hasta allí para adorar a Dios; luego volveremos con vosotros.
   Tomó Abrahán la leña del sacrificio y se la cargó a su hijo Isaac, mientras él llevaba en la mano el fuego y el cuchillo; y se pusieron en marcha los dos juntos. Isaac dijo a su padre Abrahán:
   —¡Padre!
   Él respondió:
   —Sí, hijo mío.
   Y el muchacho preguntó:
   —Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?
   Respondió Abrahán:
   —Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.
   Caminando juntos llegaron al lugar que Dios le había dicho; construyó allí Abrahán el altar y colocó la leña; luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar encima de la leña. Abrahán alargó la mano y empuñó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo:
   —¡Abrahán, Abrahán!
   Él contestó:
   —Aquí estoy.
   Y Dios le dijo:
   —No extiendas tu mano hacia el muchacho ni le hagas nada, pues ahora he comprobado que temes a Dios y no me has negado a tu hijo, a tu único hijo.
   Abrahán levantó la vista y vio detrás un carnero enredado en la maleza por los cuernos. Fue Abrahán, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en vez de su hijo. Abrahán llamó a aquel lugar «El Señor provee», tal como se dice hoy: «en la montaña del Señor provee».
   El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán desde el cielo y le dijo:
   —Juro por mí mismo, oráculo del Señor, que por haber hecho una cosa así, y no haberme negado a tu hijo, a tu único hijo, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de las playas; y tu descendencia se adueñará de las ciudades de sus enemigos. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra porque has obedecido mi voz.

  • Literaturas míticas.
  • Cosmogonías.
Talla: Berruguete