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miércoles, 4 de febrero de 2015

EXÁMENES BACHILLERATO OPCIÓN A / OPCIÓN B

    El común de la gente considera a los laboratorios farmacéuticos empresas que persiguen la curación de las enfermedades y el bienestar de los ciudadanos, tras invertir en investigación aplicada y recuperarla vía precios y patentes. Pero esta imagen está mudando a otra que les asocia con la carestía de las medicinas, la codicia y la manipulación de las redes sociales.

La hepatitis C afecta a unos 150 millones de personas en el mundo, de ellos entre 5 y 10 millones en Europa (de 500.000 a un millón en España), y es una de las causas principales de cirrosis y cánceres de hígado. Veinticinco años después del descubrimiento del virus que la produce, el medicamento Sofosbuvir se ha mostrado capaz de curar la casi totalidad de casos. Pero el coste del tratamiento con este fármaco, comercializado por el laboratorio norteamericano Gilead Sciences tras comprar por 8.000 millones de euros Pharmasset, que es el que desarrolló el Sofosbuvir con una inversión de 70 millones, ha obligado a la sanidad pública británica a retrasar al menos 4 meses su uso por su elevado precio.

   India, conocida como la farmacia de los pobres por su producción de medicamentos genéricos a bajo precio, ha actuado de otra manera: su Oficina de Patentes ha rechazado la petición de Gilead para patentar Sofosbuvir (de nombre comercial Sovaldi), afirmando que «una molécula con pequeños cambios debe mostrar, además de la novedad, una mejora significativa en la eficacia terapéutica» con respecto a la ya existente. Y eso, según el fallo, no ocurre con el Sovaldi, un inhibidor nucleótido de la polimerasa NS5B, que no aporta innovación sobre otra molécula de la farmacéutica Idenix. Su decisión abre la vía a que los laboratorios indios empiecen a producir el medicamento libremente y a un precio asequible para todos aquellos países en los que Gilaed no lo tiene patentado. «Acceder al Sofosbuvir fuera del bastión del monopolio de Gilead será crucial para ampliar el tratamiento a nivel mundial», según Manica Balasegaram, de Médicos sin Fronteras.

   El sentido común dice que la UE, competente para aprobar el fármaco y registrar su patente, debería acelerar la compra conjunta de medicamentos, consiguiendo así un mejor precio para los sistemas sanitarios de los Estados miembros, con el fin de suministrar a los enfermos los mejores fármacos del mercado. Pero esta política está lejos.

JORGE DEL CORRAL, Laboratorios y codicia frente a salud y sentido común, La Voz de Galicia, 30 de enero de 2015. [adaptación]


jueves, 30 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 02


  —La echa mucho de menos.
   No había preguntado: afirmaba. Pero el inspector, si se hubiera atrevido a decir la verdad, no habría contestado que sí. Quería que volviera, y no sólo del sanatorio, sino del túnel de desolación y mutismo en el que llevaba tanto tiempo sumida, pero no podía decir que añorara su presencia junto a él, que sintiera su falta en la casa al volver del trabajo. A nadie le podía decir que muchas veces había pensado dejarla, no porque deseara a otra mujer, a otras, sino simplemente porque no la quería, porque hubiera preferido estar solo, sin el continuo agobio de pensar que ella estaba esperándolo cuando tardaba, que estaba sufriendo cada gesto suyo de despego y frialdad: no era verdad que uno pudiera acostumbrarse a todo, ella no lo había logrado, después de tantos años.
   —Mire la luna —dijo Susana: se habían quedado los dos en silencio. Frente a ellos, por encima del valle ondulado de olivares y de la silueta negra de la sierra, la media luna blanca permanecía inclinada e inmóvil como un globo, cercada por una incandescencia fría que apagaba a su alrededor el brillo de las constelaciones—. Qué alta está la luna. ¿Conoce esa canción? Qué alta está la luna. Creo que va a sonar de un momento a otro. Stephenie Meyer creía de pequeña que todos los libros trataban de la luna. A mí me pasa eso con las canciones. Casi todas las que más me gustan tienen que ver con ella.
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.

***

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.

  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza los errores que contiene el texto y di por qué son relevantes en esta secuencia.

***
  El fragmento de la historia corresponde a la primera cita entre Susana Grey (antigua profesora de Fátima)  y el inspector.
   Susana le había propuesto ir a tomar algo a un local alejado de la ciudad al que solía ir sola. El inspector no contaba con ello, ambos salían del ascensor donde Fátima había sido raptada y acababan de escuchar, en la casa de la niña, cómo del otro lado del teléfono una voz repetía su nombre.
   El inspector aceptó, lo había cogido desprevenido. Él ni siquiera sabía si quería ir.
  Estaban en el coche de Susana e iban hablando, no iba a ser la primera vez que sucediera esto.
   La música que suena en el coche describe a Susana Grey. Siempre escucha a Ella Fitzgerald u otros artistas de jazz (en una escena posterior sonará Just friends para caracterizar la relación entre Susana y Ferreras). Pero lo más curioso es cómo la luna está siempre presente en las canciones que escucha, ya que hay que tener presente que el violador sólo actúa las noches de luna llena.
   La música hablará de Susana a lo largo de todo el libro, de la sumisión a su antes marido y de sus sentimientos.
   En el fragmento, los errores están relacionados con los artistas y las canciones y, por lo tanto, la descripción de Susana es otra y las sensaciones que se desprenden también. Nirvana no pertenece a su discoteca, la voz masculina y ronca de Leonard Cohen no suena en el coche y no es Stephenie Meyer quien creía que todos los libros hablaban de la luna.
   El inspector transmite frío. Su mujer está en un sanatorio porque él la llevó a un estado de ausencia y desolación durante los años pasados en Bilbao. No es capaz de tomar la determinación de dejarla, aunque tenga claro que no la quiere y, con todo, está dentro del coche de Susana escapando de la ciudad y el ruido de su vida.
   Todos los personajes que aparecen en la novela se van entrelazando de una forma u otra, como aquí el inspector y la que hasta hace un tiempo era una profesora totalmente desconocida para él. Cada personaje filtra su punto de vista en un capítulo mediante el narrador multiselectivo en estilo indirecto libre. El inspector piensa en este episodio “Quería que volviera, y no sólo del sanatorio...” como el violador piensa sobre sus padres en otros, o el padre de Fátima se siente culpable.
   El hecho de que un viaje en coche pueda ocupar casi un capítulo (en un libro con un argumento de novela negra) demuestra que el autor busca algo más. Se emplea una estructura de rebobinado reiterado en paralelo, esto es, los personajes cuentan la misma situación desde sus correspondientes perspectivas y reviven continuamente escenas del pasado. Tal estructura provoca un ritmo lento, que una vez más no se corresponde con la novela de género, y es que no lo es. El autor conduce al lector a la reflexión y se ayuda de todas las intervenciones, mediante el estilo indirecto libre, de los personajes.
   La luna, la música, el norte y el sur, las miradas... son excusas y elementos que se repiten una y otra vez y que no hablan de otra cosa que no sea la naturaleza perversa del hombre.

Lola Mosquera Sánchez

miércoles, 29 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 01




   Si él quiere, si le da la gana, si le sale de la punta de la polla, cualquier cosa que se le ocurra puede hacerla y no pasa nada, parecerá luego que ha soñado y sin embargo será real, saldrá en los periódicos y en el telediario de las tres. Si él quiere, si le da la gana, ahora puede cruzar a la zona ajardinada del centro de la plaza y entrar en la cabina que hay junto a la estatua, y marcar el número de la comisaría, preguntando por el inspector jefe, con la voz suave, pero no tanto, está visto que si se habla con educación no le hacen caso a uno, la voz suave pero mandando, tengo una cosa muy importante que decirle: desde la misma cabina vería la sombra alejarse de los cristales del balcón para contestar la llamada. Puede llamar y colgar cuando alguien se ponga, puede decirlo y colgar enseguida, o mantener una conversación con el inspector, como el asesino de Psicosis, que ha visto muchas veces, aunque le parece demasiado adornada y fantástica. Puede decirle al inspector jefe quién es él y qué ha hecho y qué puede hacer cuando y donde le dé la gana y colgar luego y salir de la cabina y no va a pasarle nada, puede llamar al programa de la madrugada donde tanta gente se pone misteriosa para contar majaderías y contarle a la puta de la locutora algo que le corte de verdad la respiración.
   Pero hay algo más, algo todavía más excitante, tan tentador que no sabe si puede o si quiere resistirse. Lo piensa al ver a un cura viejo que camina delante de él hacia la calle Mesones y la calle Nueva, pasados los soportales del Monterrey. No lleva sotana, pero él sabe que es un cura, lo conoce de siempre, un cura viejo, de toda la vida, que...

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Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.
  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza el error que contiene el texto. Di por qué es relevante. Completa la descripción truncada.
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   El fragmento de la novela Plenilunio que se presenta corresponde al momento en que el asesino sale de su casa y camina hasta la plaza del General Orduña. Allí pasa por delante de la comisaría y pregunta al guardia si hay noticias sobre el caso de Fátima. Cuando este le contesta de malas maneras que él no está ahí para dar ruedas de prensa, el asesino explota en un arrebato de egolatría, por eso afirma que podría matarlo y no pasaría nada.
   En este capítulo, dedicado íntegramente al asesino, se da a conocer de un modo más visible su egocentrismo enfermizo (visible, por ejemplo, cuando presume de poder matar al guardia impunemete). También es evidente su perversa exhibición de poder y su infantil sentimiento de invencibilidad, por ejemplo, cuando se expone que él podría llamar al inspector y contarle lo que ha hecho y no importaría, ya que no tiene manera de saber quién es o de atraparlo.
   Otro aspecto que muestra este capítulo, en relación a la personalidad del asesino, es su odio constante hacia todo, hacia la lencería de mujer demasiado cara, hacia los andares del Padre Orduña, a quien caracteriza como viejo senil, mostrando su desprecio hacia la gente mayor, describiéndose, en cambio, a sí mismo como a un abnegado hombre que no hace más que trabajar y al que todo y todos maltratan.
   Esta novela, Plenilunio, está escrita desde la visión de varios personajes. El narrador viaja de la visión del mundo del inspector a la mente de Susana Grey y de esta deriva, por ejemplo, a la del asesino. Pero entre las historias paralelas que se cuentan siempre hay conexiones o cruces de caminos. El inspector investiga el caso del asesinato de Fátima y a su vez conoce a Susana Grey, que era profesora de la niña, y crea un vínculo con ella, puesto que ella compra habitualmente en la pescadería donde trabaja el asesino.
   En cuanto al estilo narrativo de esta novela, el narrador utiliza frecuentísimamente el estilo indirecto libre, generando en el lector la duda sobre la certeza de la historia, ya que a pesar de ser un narrador omnisciente es parcial y omite información que nos concede cuando a él le interesa por lo que se convierte en no fidedigno.
   La estructura de esta novela es digresiva, es decir, causa la sensación de contarnos lo mismo en cada capítulo, pero siempre con un matiz más, con un nuevo flash back relevante o un detalle que desvela algo. Con esto consigue que se necesite comprender cada uno de los datos que ha ido deslizando sutilemente en el desarrollo de la historia.
   El error presente en este fragmento es el título de la película a la que hace alusión el asesino, el título real es El silencio de los corderos. Esto es relevante ya que el asesino se compara con el asesino de dicha película y esto perdería el sentido si fuese Psicosis.
   La descripción del Padre Orduña se puede completar con un texto similar a este: […] que lleva una cruz de madera colgada al cuello, que andaba con la cabeza baja y el mentón pegado al pecho, arrastrando los pies.