Mi lista de blogs

viernes, 31 de octubre de 2014

LA ILUSTRACIÓN. EL DESPOTISMO ILUSTRADO 02




EL SIGLO XVIII. LA ILUSTRACIÓN. EL DESPOTISMO ILUSTRADO.

   Durante el siglo XVIII se difundió desde Inglaterra y Francia por toda Europa la Ilustración, un vasto movimiento cultural que produjo un vuelco en la cultura y la sociedad de la época.
   La Razón es el principio fundamental de la Ilustración. Los ilustrados cuestionan los antiguos principios en que se basaba el orden social hasta ese momento: jerarquía, autoridad y dogma, conceptos que sustentaban una sociedad dividida en rígidos estamentos, un principio de autoridad delegado de Dios ­­­­­­—de origen divino, por tanto— y unos dogmas que había que aceptar sin discusión.
   Frente a esto, los nuevos intelectuales defienden el espíritu crítico basado en la razón y en la experimentación. Por consiguiente, nada debe ser aceptado por principio de autoridad o tradición, sino que debe ser cuestionado y comprobado. Este nuevo modo de pensar (razón frente a fe) propició el desarrollo de la ciencia moderna.
   La Ilustración defiende la libertad y la dignidad de las personas como base de una sociedad moderna (Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano).
   Se difunde el laicismo, la independencia del Estado y de la Iglesia y se propugna la tolerancia religiosa.
   La educación debe ser instrumento fundamental del progreso, pues para los ilustrados la ignorancia es la raíz de todos los males sociales e individuales (se crean las primeras escuelas públicas). Esta forma de pensar promueve el estilo didáctico que predominará en la literatura del siglo XVIII, una literatura más  preocupada por transmitir ideas o plantear problemas sociales que por la perfección formal o el entretenimiento.
   Las ideas ilustradas chocarán con la hostilidad de influyentes sectores de la sociedad española, que acusan a los reformistas de herejes y poco patriotas. Los principales detractores de las reformas impulsadas por los gobiernos ilustrados fueron la nobleza y, sobre todo, la Iglesia, dueña de inmensas posesiones. Para preservar sus privilegios, la Iglesia obstaculizará las reformas económicas y se opondrá a las reformas educativas y culturales (la mayor parte de las instituciones docentes —escuelas y universidades­­­­­— eran eclesiásticas). Los principales defensores de las ideas ilustradas pertenecían a la burguesía y constituían una minoría culta y progresista que se enfrentó con frecuencia al rechazo, tanto de las clases altas, que defendían sus privilegios, como de las clases bajas, que rechazaban las innovaciones desde la ignorancia y el atraso.
   En este ambiente de incomprensión, los monarcas de la dinastía Borbón favorecen la penetración en España de las ideas ilustradas, a través del sistema político conocido como “Despotismo Ilustrado”. Sus fundamentos se sintetizan en el famoso lema “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. En esencia, se trataba de mejorar las condiciones de vida de la población a través de la modernización de la sociedad “desde arriba”, sin cambiar sus estructuras básicas y sin permitir que el pueblo interviniese en los asuntos públicos. Así, se promovieron industrias públicas, academias de las artes, de las ciencias y de las letras, museos, escuelas... A imitación de Francia, los ilustrados fundan en España instituciones como la Biblioteca Nacional, el Museo del Prado, la Real Academia de la Lengua..., además de instituciones como las Sociedades Económicas de Amigos del País o las Juntas de Comercio, organismos que promovieron el desarrollo científico y tecnológico e impulsaron el establecimiento de empresas e industrias modernas en España.
   Las ideas de la Ilustración llegaron a su punto más radical en Europa con el estallido de la Revolución Francesa (1789), que derrocó violentamente la monarquía. Este hecho provocará en el resto de Europa, también en España, reacciones defensivas contra aquellas ideas de libertad, progreso e igualdad, que supondrán un frenazo a las reformas económicas y culturales emprendidas por los ilustrados, en un intento por mantener el orden establecido.

ESTUDIO SOBRE PLENILUNIO DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA


jueves, 30 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 02


  —La echa mucho de menos.
   No había preguntado: afirmaba. Pero el inspector, si se hubiera atrevido a decir la verdad, no habría contestado que sí. Quería que volviera, y no sólo del sanatorio, sino del túnel de desolación y mutismo en el que llevaba tanto tiempo sumida, pero no podía decir que añorara su presencia junto a él, que sintiera su falta en la casa al volver del trabajo. A nadie le podía decir que muchas veces había pensado dejarla, no porque deseara a otra mujer, a otras, sino simplemente porque no la quería, porque hubiera preferido estar solo, sin el continuo agobio de pensar que ella estaba esperándolo cuando tardaba, que estaba sufriendo cada gesto suyo de despego y frialdad: no era verdad que uno pudiera acostumbrarse a todo, ella no lo había logrado, después de tantos años.
   —Mire la luna —dijo Susana: se habían quedado los dos en silencio. Frente a ellos, por encima del valle ondulado de olivares y de la silueta negra de la sierra, la media luna blanca permanecía inclinada e inmóvil como un globo, cercada por una incandescencia fría que apagaba a su alrededor el brillo de las constelaciones—. Qué alta está la luna. ¿Conoce esa canción? Qué alta está la luna. Creo que va a sonar de un momento a otro. Stephenie Meyer creía de pequeña que todos los libros trataban de la luna. A mí me pasa eso con las canciones. Casi todas las que más me gustan tienen que ver con ella.
   —Está en cuarto creciente.
   —Yo eso nunca lo sé. ¿Cómo puede estar seguro?
   —Un cura me lo explicó hace muchos años y no se me ha olvidado. La luna es embustera, me decía. Cuando tiene forma de C, no está en cuarto creciente. Lo está cuando parece una D mayúscula. Cada vez que la miro me acuerdo de eso.
   A Susana le estaba pareciendo que la voz de Leonard Cohen era demasiado triste y buscó otra música que le avivara el ánimo, un cedé de Nirvana, Nevermind, que siempre había tenido sobre ella un efecto infalible.

***

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.

  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura, motivos temáticos recurrentes y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza los errores que contiene el texto y di por qué son relevantes en esta secuencia.

***
  El fragmento de la historia corresponde a la primera cita entre Susana Grey (antigua profesora de Fátima)  y el inspector.
   Susana le había propuesto ir a tomar algo a un local alejado de la ciudad al que solía ir sola. El inspector no contaba con ello, ambos salían del ascensor donde Fátima había sido raptada y acababan de escuchar, en la casa de la niña, cómo del otro lado del teléfono una voz repetía su nombre.
   El inspector aceptó, lo había cogido desprevenido. Él ni siquiera sabía si quería ir.
  Estaban en el coche de Susana e iban hablando, no iba a ser la primera vez que sucediera esto.
   La música que suena en el coche describe a Susana Grey. Siempre escucha a Ella Fitzgerald u otros artistas de jazz (en una escena posterior sonará Just friends para caracterizar la relación entre Susana y Ferreras). Pero lo más curioso es cómo la luna está siempre presente en las canciones que escucha, ya que hay que tener presente que el violador sólo actúa las noches de luna llena.
   La música hablará de Susana a lo largo de todo el libro, de la sumisión a su antes marido y de sus sentimientos.
   En el fragmento, los errores están relacionados con los artistas y las canciones y, por lo tanto, la descripción de Susana es otra y las sensaciones que se desprenden también. Nirvana no pertenece a su discoteca, la voz masculina y ronca de Leonard Cohen no suena en el coche y no es Stephenie Meyer quien creía que todos los libros hablaban de la luna.
   El inspector transmite frío. Su mujer está en un sanatorio porque él la llevó a un estado de ausencia y desolación durante los años pasados en Bilbao. No es capaz de tomar la determinación de dejarla, aunque tenga claro que no la quiere y, con todo, está dentro del coche de Susana escapando de la ciudad y el ruido de su vida.
   Todos los personajes que aparecen en la novela se van entrelazando de una forma u otra, como aquí el inspector y la que hasta hace un tiempo era una profesora totalmente desconocida para él. Cada personaje filtra su punto de vista en un capítulo mediante el narrador multiselectivo en estilo indirecto libre. El inspector piensa en este episodio “Quería que volviera, y no sólo del sanatorio...” como el violador piensa sobre sus padres en otros, o el padre de Fátima se siente culpable.
   El hecho de que un viaje en coche pueda ocupar casi un capítulo (en un libro con un argumento de novela negra) demuestra que el autor busca algo más. Se emplea una estructura de rebobinado reiterado en paralelo, esto es, los personajes cuentan la misma situación desde sus correspondientes perspectivas y reviven continuamente escenas del pasado. Tal estructura provoca un ritmo lento, que una vez más no se corresponde con la novela de género, y es que no lo es. El autor conduce al lector a la reflexión y se ayuda de todas las intervenciones, mediante el estilo indirecto libre, de los personajes.
   La luna, la música, el norte y el sur, las miradas... son excusas y elementos que se repiten una y otra vez y que no hablan de otra cosa que no sea la naturaleza perversa del hombre.

Lola Mosquera Sánchez

miércoles, 29 de octubre de 2014

CONTROL DE LECTURA PLENILUNIO 01




   Si él quiere, si le da la gana, si le sale de la punta de la polla, cualquier cosa que se le ocurra puede hacerla y no pasa nada, parecerá luego que ha soñado y sin embargo será real, saldrá en los periódicos y en el telediario de las tres. Si él quiere, si le da la gana, ahora puede cruzar a la zona ajardinada del centro de la plaza y entrar en la cabina que hay junto a la estatua, y marcar el número de la comisaría, preguntando por el inspector jefe, con la voz suave, pero no tanto, está visto que si se habla con educación no le hacen caso a uno, la voz suave pero mandando, tengo una cosa muy importante que decirle: desde la misma cabina vería la sombra alejarse de los cristales del balcón para contestar la llamada. Puede llamar y colgar cuando alguien se ponga, puede decirlo y colgar enseguida, o mantener una conversación con el inspector, como el asesino de Psicosis, que ha visto muchas veces, aunque le parece demasiado adornada y fantástica. Puede decirle al inspector jefe quién es él y qué ha hecho y qué puede hacer cuando y donde le dé la gana y colgar luego y salir de la cabina y no va a pasarle nada, puede llamar al programa de la madrugada donde tanta gente se pone misteriosa para contar majaderías y contarle a la puta de la locutora algo que le corte de verdad la respiración.
   Pero hay algo más, algo todavía más excitante, tan tentador que no sabe si puede o si quiere resistirse. Lo piensa al ver a un cura viejo que camina delante de él hacia la calle Mesones y la calle Nueva, pasados los soportales del Monterrey. No lleva sotana, pero él sabe que es un cura, lo conoce de siempre, un cura viejo, de toda la vida, que...

**********

Tomando como punto de partida el texto elabora un comentario en el que puedes tratar los asuntos indicados.
  1. Localiza el fragmento en el conjunto de la historia.
  2. Señala la significación del episodio para la caracterización de los personajes.
  3. Polifonía (o multiperspectivismo), estilo, estructura y técnicas narrativas en Plenilunio.
  4. Relación entre las múltiples historias que contiene la novela.
  5. Localiza el error que contiene el texto. Di por qué es relevante. Completa la descripción truncada.
**********
   El fragmento de la novela Plenilunio que se presenta corresponde al momento en que el asesino sale de su casa y camina hasta la plaza del General Orduña. Allí pasa por delante de la comisaría y pregunta al guardia si hay noticias sobre el caso de Fátima. Cuando este le contesta de malas maneras que él no está ahí para dar ruedas de prensa, el asesino explota en un arrebato de egolatría, por eso afirma que podría matarlo y no pasaría nada.
   En este capítulo, dedicado íntegramente al asesino, se da a conocer de un modo más visible su egocentrismo enfermizo (visible, por ejemplo, cuando presume de poder matar al guardia impunemete). También es evidente su perversa exhibición de poder y su infantil sentimiento de invencibilidad, por ejemplo, cuando se expone que él podría llamar al inspector y contarle lo que ha hecho y no importaría, ya que no tiene manera de saber quién es o de atraparlo.
   Otro aspecto que muestra este capítulo, en relación a la personalidad del asesino, es su odio constante hacia todo, hacia la lencería de mujer demasiado cara, hacia los andares del Padre Orduña, a quien caracteriza como viejo senil, mostrando su desprecio hacia la gente mayor, describiéndose, en cambio, a sí mismo como a un abnegado hombre que no hace más que trabajar y al que todo y todos maltratan.
   Esta novela, Plenilunio, está escrita desde la visión de varios personajes. El narrador viaja de la visión del mundo del inspector a la mente de Susana Grey y de esta deriva, por ejemplo, a la del asesino. Pero entre las historias paralelas que se cuentan siempre hay conexiones o cruces de caminos. El inspector investiga el caso del asesinato de Fátima y a su vez conoce a Susana Grey, que era profesora de la niña, y crea un vínculo con ella, puesto que ella compra habitualmente en la pescadería donde trabaja el asesino.
   En cuanto al estilo narrativo de esta novela, el narrador utiliza frecuentísimamente el estilo indirecto libre, generando en el lector la duda sobre la certeza de la historia, ya que a pesar de ser un narrador omnisciente es parcial y omite información que nos concede cuando a él le interesa por lo que se convierte en no fidedigno.
   La estructura de esta novela es digresiva, es decir, causa la sensación de contarnos lo mismo en cada capítulo, pero siempre con un matiz más, con un nuevo flash back relevante o un detalle que desvela algo. Con esto consigue que se necesite comprender cada uno de los datos que ha ido deslizando sutilemente en el desarrollo de la historia.
   El error presente en este fragmento es el título de la película a la que hace alusión el asesino, el título real es El silencio de los corderos. Esto es relevante ya que el asesino se compara con el asesino de dicha película y esto perdería el sentido si fuese Psicosis.
   La descripción del Padre Orduña se puede completar con un texto similar a este: […] que lleva una cruz de madera colgada al cuello, que andaba con la cabeza baja y el mentón pegado al pecho, arrastrando los pies.

lunes, 27 de octubre de 2014

LA LITERATURA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVIII A TRAVÉS DE LA PROSA DIDÁCTICA Y EL TEATRO




    1. La Ilustración.



El siglo XVIII se conoce en Europa como el “Siglo de las Luces”, por el intento de analizar la realidad y el espíritu humano a la luz de la razón. La Ilustración es el movimiento cultural político y filosófico que se desarrolló durante este siglo y que supuso una revisión crítica de las ideas y valores dominantes hasta ese momento:



  • Los ilustrados confiaban en la razón y en la ciencia como fuente de conocimiento y rechazaban el principio de autoridad (el saber basado en la revelación religiosa o en la tradición).
  • Pertenecientes en su mayor parte a una burguesía culta, los ilustrados cuestionaban los privilegios de la nobleza y del clero, y defendían la libertad y la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos.
  • Consideraban la educación el principal instrumento para conseguir una sociedad más justa y próspera.



En España, las corrientes racionalistas llegarán con retraso debido al aislamiento y decadencia de la sociedad española desde el siglo XVII. En general, el pensamiento ilustrado fue rechazado por gran parte del clero y la nobleza y por el pueblo, que veían en esas ideas el germen de la herejía religiosa, la descomposición política y la imposición de una moda extranjerizante. Como en el resto de Europa, la Ilustración fue promovida por la burguesía, la baja nobleza y algunos sectores del clero más culto y liberal, a partir de su principal foco de irradiación: la corte del rey Carlos III y sus ministros reformistas (1759-1788).

La Ilustración llegó a España con la dinastía borbónica (y con ella la influencia francesa), que implantó el llamado despotismo ilustrado1. Las ideas ilustradas penetraron lentamente en nuestro país durante los reinados de Felipe V (1700-1746), Fernando VI (1746-1759) y, sobre todo, Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808).

En esta época se reformó la enseñanza y se sistematizó el estudio de las ciencias, que avanzaba notablemente. Se creó la Real Academia Española, hecho de gran importancia para la fijación y normalización del castellano, así como otras instituciones culturales y científicas como la Biblioteca Nacional, el Jardín Botánico de Madrid (fundado por Fernando VI con el fin de catalogar plantas de América, fomentar expediciones y estimular la enseñanza), el Museo del Prado o numerosas Asociaciones de Amigos del País, que promovían el estudio de la ciencia moderna, las artes y la modernización de España.




1 Forma de gobierno que, bajo el lema “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, pretendía impulsar el progreso y bienestar de la población, sin que el monarca renunciara, por ello, al poder absoluto.


sábado, 25 de octubre de 2014

EXAMEN PAU SEPTEMBRO 2014 OPCIÓN B



OPCIÓN B

   En todos los patios de colegio han existido siempre los matones. En ninguno ha faltado el truhán que, amparado en su corpulencia o en su falta de escrúpulos, acosaba al compañero más vulnerable, le inventaba un apodo o ingeniaba una broma pesada con que humillarlo. Su diversión favorita, más que los deportes o los juegos, era encontrar una víctima propiciatoria sobre quien lanzar sus burlas y ejercer su despotismo, a quien poner la zancadilla o arrinconar para quitarle el bocadillo o el dinero bajo amenazas y chantajes.
   Por las noticias que siguen apareciendo a diario en la prensa —en España y fuera de España—, la situación no ha variado mucho. Cualquier excusa es buena para el acoso: que alguien use gafas o lleve aparato en los dientes, que sufra acné o calce un número muy grande de zapatos. Pero sobre todo se ejerce sobre quien tiene algún defecto físico o es diferente al grupo, sobre el chico o la chica gordito o flaco, sobre el torpe deportivamente, sobre el homosexual o sobre quien tiene otro acento al hablar u otro tono de piel.
   El acoso es tan viejo, tan conocido, y es tan nítido su significado que no resulta necesario aplicarle el neologismo bullying. Y aunque se trate de un asunto de niños, no es un problema pequeño ni para tomar a broma: el miedo y la angustia también caminan en pantalón corto.
   El matón es un tipo que pretende aumentar su valoración en el Dow-Jones escolar subiéndose sobre los hombros de aquellos a quienes quiere convertir en bonos basura. Pero, con todo, su principal arma no está en sus músculos ni en su crueldad, sino en su pertenencia a un grupo que en esas ocasiones se convierte en manada.
   Frente a ellos tiembla la figura del acosado: el chico o la chica que, mientras todos sus compañeros están deseando que terminen las clases para salir al patio, terne que empiece el recreo, porque esos minutos que debían ser de descanso son un periodo de ansiedad y de pánico. Para él, el patio es un patíbulo. Mientras los otros juegan, gritan y saltan satisfechos, él aspira a esconderse en su camisa y pasar desapercibido, anónimo, a que nadie se fije en sus andares, porque cualquier cosa que haga es un detonante para las cargas de caballería: si saca buenas notas, porque despierta la envidia de los acosadores; si suspende, porque es tildado de torpe. Si viste de marca, porque es una pija; si viste de trapillo, porque es una choni. En una situación así, su fracaso escolar está servido, pues no sabe de qué sirve ir al colegio si solo es para recibir humillaciones.
(Eugenio Fuentes, El País, 17 de septiembre de 2013, adaptación)

CUESTIONES
PRIMERA PARTE (2.5 PUNTOS)
1.  Explica el significado de las siguientes palabras o expresiones destacadas en el texto: escrúpulos, víctima propiciatoria, despotismo, nítido, detonante. (1.0 puntos)
2.  Resume el contenido del texto; hazlo entre 5 y 10 líneas. Si lo prefieres, puedes optar por elaborar un esquema
ordenado que ponga de relieve las ideas principales. (1.5 puntos)
SEGUNDA PARTE (1.5 PUNTOS)
3.  Redacta un comentario critico sobre el texto, manifestando tu acuerdo o desacuerdo con las ideas contenidas en
él. Recuerda que debes elaborar un texto propio, argumentativo, bien organizado, redactado con corrección y
adecuación.
TERCERA PARTE: CONTESTA A LAS DOS PREGUNTAS SIGUIENTES: (2.0 PUNTOS)
4.  En el fragmento subrayado en el texto, señala los pronombres e indica su clase, función y referente (1.0 puntos)
5.  Muestra, con ejemplos (al menos uno de cada), la diferencia de uso entre las siguientes parejas homónimas:
asimismo / a sí mismo; entorno / en torno; sinfin / sin fin; demás / de más. (1.0 puntos)
CUARTA PARTE (4 PUNTOS)
6.  Explica el tema de este fragmento en relación con la obra a la que pertenece: (1.0 puntos)
ASEL.— Poco importan nuestros casos particulares. Ya te acordarás del tuyo, pero eso es lo de menos. Vivimos en un mundo civilizado al que le sigue pareciendo el más embriagador deporte la viejísima práctica de las matanzas. Te degüellan por combatir la injusticia establecida, por pertenecer a una raza destacada; acaban contigo por hambre si eres prisionero de guerra o te fusilan por supuestos intentos de sublevación [...] (La Fundación)
7.  Tiempo y espacio en Plenilunio. (1.0 puntos)
8.  ¿A qué autores y a qué géneros literarios pertenecen las siguientes obras? a) La casa de Bernarda Alba; b)Fortunata y Jacinta; c) En las orillas del Sar; d) Azul; e) Los Pazos de Ulloa. (1.0 puntos)
9.  Las trayectorias poéticas de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. (1.0 puntos)