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sábado, 4 de abril de 2020

DÍAS, BIlly Collins





DÍAS

Todos son un regalo, no hay duda,
misteriosamente depositado en la mano que se despierta,
o en la frente,
momentos antes de que abras los ojos.

El día ha amanecido despejado y frío,
el suelo lleno de nieve
y de compacto hielo,
el sol reluce tras las torres de las nubes.

Tras el ojo apacible de la ventana
todo parece en su sitio,
pero de forma tan precaria
que parece que el día de hoy descansara

en el de ayer,
que todos los días anteriores se apilaran
como una torre utópica de platos,
como la que los malabaristas formaban en los escenarios.

No es de extrañar que te sientas
encaramado en la punta de una alta escalera
tratando de poner un plato más.
Otro miércoles más

susurras

conteniendo la respiración
para colocar esa taza en el platillo
evitando el más mínimo ruido.

Billy Collins, Poemas, Valapaíso, Granada, 2018, pp. 49-51.
&
Ilustración: Antoni Tàpies, Pila de plats (1970)


Algunas pautas para escribir un comentario sobre este poema de Billy Collins.
  1. Lee detenidamente el poema y, después, escribe una breve paráfrasis.
  2. Analiza el acto discursivo: destinatario del hablante lírico, tipo de subtexto, tono de la enunciación, etc.
  3. Estudia el lenguaje literario del que se sirve el autor. Fíjate, en particular, en la aparente sencillez del lenguaje y la cotidianidad del origen de las metáforas del equilibrio o el desequilibrio. Repasa el concepto de estructura para validar tu opinión sobre el poema.
  4. El tono del discurso: ¿por qué crees que el hablante lírico transmite tanta serenidad en su enunciación? ¿Podría ser igual de eficaz su discurso si fuese más patético, más persuasivo y emocionante?
  5. Motivos temáticos y tema. Actualidad del tema propuesto por Billy Collins. Compara el optimismo vital del autor con la situación de emergencia que estamos padeciendo actualmente en nuestra vida cotidiana; también pregúntate si el optimismo que se desprende del texto es ingenuo o sensato.

Último día para la entrega:  viernes 17 de abril
Único formato admisible: documento de textos [doc, docx, odt..] en un anexo al cuerpo del correo
Dirección de correo: véase página web

4 de abril de 2020

jueves, 19 de marzo de 2020

miércoles, 18 de marzo de 2020

LA GLOBALIZACIÓN ANTES DE LA GLOBALIZACIÓN EL MERCADO

INVESTIGACIÓN Y TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN [1º ESO A]


TAREA 01 - 02

Investigar (como comenzamos a hacerlo en la clase del martes 10) cualquiera de los temas propuestos. Podéis seguir ampliando conocimientos sobre el tema elegido en clase o comenzar a investigar sobre uno nuevo.

  1. Edvard Munch. El grito: la momia y el volcán.
  2. La gripe española de 1918. ¿Fue española? Origen, expansión...
  3. La extención de los dinosaurios.
  4. El llamado Terremoto de Lisboa de 1755.
  5. El crac económico de 1929.
  6. El verano en el que Mary Shelley escribió Frankenstein.
  7. AIDS - SIDA. Origen, expansión, estigmatización de los enfermos, neutralización.

martes, 17 de marzo de 2020

MARY SHELLEY

LITERATURA UNIVERSAL

Tarea 07: Estudia la figura de la autora de Frankenstein leyendo y respondiendo al cuestionario que ha elaborado Ana Belén García Flores.

Tarea 08: Usando los recursos de la web, escribe un pequeño ensayo biográfico sobre Mary Shelley fijándote en particular en su figura como un ejemplo de autora silenciada por el canon machista que opera en la cultura occidental.


lunes, 16 de marzo de 2020

VERANO DE 1816



LITERATURA UNIVERSAL 1º BACHILLERATO

Tarea 04: Lectura de los artículos a los que llevan los hipervínculos.
Tarea 05: Escribe, tras realizar las tareas 01, 02, 03, 04, un texto en el que reflexiones sobre los efectos de la globalización.
Tarea 06: Busca información sobre el llamado efecto mariposa y el concepto de estructura.

Advertencia: si al realizar estas tareas tropiezas con dificultades, no te preocupes: ¡Ya esclareceremos en clase las zonas oscuras!

1816: Joseph Mallord William Turner

domingo, 15 de marzo de 2020

FRANKENSTEIN, Julio Llamazares

LITERATURA UNIVERSAL

Tarea 01: Lectura de este artículo de Julio Llamazares.
Tarea 02: Lectura de la información a la que llevan los hipervínculos.
Tarea 03: Búsqueda en la web sobre la novela de Mary Shelley.


FRANKENSTEIN


   El 11 de marzo de 1818, es decir, este año hace dos siglos, se publicó por primera vez Frankenstein o el moderno Prometeo, la novela que Mary Shelley escribió en el llamado año sin verano, cuando el hemisferio Norte sufrió un extraño y larguísimo invierno a causa de los efectos de la erupción del volcán indonesio Tambora. Refugiada junto a su marido, el también escritor Percy Bysshe Shelley, en la villa de Lord Byron en Suiza, la romántica Mary Shelley respondió al reto que su anfitrión les lanzó a sus invitados, incluido su médico personal, de escribir cada uno un relato de terror para entretener su obligada reclusión a causa del mal tiempo veraniego, dando para la posteridad una de las novelas más terroríficas del género, a la par que creaba en ella el considerado primer personaje de la ciencia ficción narrativa: ese monstruo hecho a partir de trozos de cadáveres diseccionados en la sala de autopsias por un doctor empeñado en crear vida clínicamente y en realizar el sueño de la inmortalidad.
   El subtítulo de la novela de Mary Shelley, que se suele obviar: O el moderno Prometeo, enlaza al personaje de la ciencia ficción moderna con el mito de la dramaturgia clásica, ese Prometeo de Esquilo inspirado en el titán que se atrevió a desafiar el poder de los dioses creando vida a partir de la arcilla. Como él, el doctor Frankenstein lleva su sueño a la perversión y, como el titán castigado por su osadía por los dioses, sufre las consecuencias de su ambición, si bien el personaje de Mary Shelley lo será por su propia creación, ese monstruo patético e incontrolable que se revuelve contra su creador negándose a obedecerlo y atentando finalmente contra él. Toda una alegoría de la ambición de poder y el castigo que lleva implícito cuando en su consecución se traspasan todos los límites éticos a respetar.
   El segundo centenario de Frankenstein está pasando bastante desapercibido, en España al menos, pero la vigencia del mito creado por Mary Shelley sigue intacta entre nosotros no solo en su perpetuación literaria y artística, sino en lo que tiene de metaforización de la realidad, constantemente interpelada por los grandes mitos literarios en tanto que simbolizan los sueños y las pasiones de esa humanidad errante que repite una y otra vez los mismos aciertos y errores desde sus orígenes por más que cambien de apariencia. Decir que el monstruo de Frankenstein es ciencia ficción equivale a ignorar a todos esos personajes que desde Puigdemont a Trump han escapado al control de sus creadores y amenazan con destruirlos en su ceguera o en su egolatría sin límites, que les impide reconocerse en su condición mortal.

Julio Llamazares, El País, 12 de mayo de 2018.

Ángeles Caso

miércoles, 3 de abril de 2019

SOBRE HACERSE EL MUERTO DE ANDRÉS NEUMAN

   En su tercer Dodecálogo de un cuentista, Neuman apunta que «exigirle unidad [a un libro de cuentos] «sería ponerle candado al laboratorio». Es cierto que el lector puede percibir en Hacerse el muerto dos tonos bien diferenciados: el elegíaco, que atraviesa las dos primeras secciones del libro (“Hacerse el muerto” y “Una silla para alguien”) y el satírico, que empapa el resto de las narraciones. Todos los relatos, sin embargo, se enredan en un hilo común: el relato de unas vidas vacías o que han sufrido una terrible amputación: el vacío por la pérdida del padre (Estar descalzo), la madre (el excelente Madre atrás, Madre música, Una carrera y Una silla para alguien) o el ser amado (Después de Elena); también hay otros vacíos: los de niño protagonista de Una rama más alta, que bien pronto descubre que no hay mayor decepción que ver cumplido el más anhelado deseo, el adolescente protagonista de Cómo nadar con ella, que ve, también, cómo Anabel acaba metamorfoseándose en una sirena (o bien cómo se puede desleír, sí, en el agua, un producto de su imaginación), los protagonistas (¿o el protagonista?) de Juan, José), unidos por su patética orfandad, fruto de un mal generacional, siendo hijos de padres que administran una hiperprotección desprotectora; los amantes de Las cosas que no hacemos (también unidos por el envés, por el vaciado, por lo no vivido), la mirona, que vive en un infierno familiar, y sabe que en su vida nunca pasa nada (nada bueno), u otro voyeur: un escritor que examina la vida de los demás por las prendas de ropa tendida, porque «sus cuerdas no se ven».
   Todos, en fin, (como también cualquiera de nosotros), exhiben su existencia como nadadores que pueden extender los brazos para descansar en el agua, como reos ante un pelotón de fusilamiento o seres despreciables que pueden empuñar una pistola para calibrar la cantidad de cobardía atesorada, o para matar a un niño.
   Tal vez porque «vivir odiando es mucho peor que morir queriendo», no hay mayor revelación que la consciencia de nuestra mortalidad cuando nos toca recoger, de manos de una enfermera, los zapatos y las ropas de nuestro padre en una bolsa de basura. Al menos, a partir de ese momento, podremos elegir entre, como decía Oscar Wilde, intentar vivenciar todos los momentos o simplemente existir. Malamente.

frc 




lunes, 1 de abril de 2019

[LA CULPA ES INCAPAZ...], Andrés Neuman


La culpa es incapaz de compadecer: el culpable solo busca su propio alivio al atender al otro.


ANDRÉS NEUMAN, Hacerse el muerto, Páginas de Espuma, Madrid, 2018, p. 24.
&
Ryan Gander